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44 MADRID Violencia radical en Madrid LUNES 12 s 11 s 2007 ABC Violencia que no cesa En los últimos 15 años, cuatro personas han sido asesinadas y al menos 60 han resultado heridas por ataques producidos por la ira skin, radical o neonazi s La actuación policial y las detenciones mitigan un problema que vuelve a resurgir POR SARA MEDIALDEA MADRID. Cuatro personas muertas y más de 60 heridas de diversa consideración en los últimos 15 años; este es el escalofriante balance de la violencia radical, ultra y racista en Madrid. Los ataques en la región alcanzaron su punto álgido a comienzos de los 90, bajaron en intensidad en los años posteriores y están viviendo un peligroso repunte a partir de 2002. En 1992, el asesinato de Lucrecia Pérez, una emigrante dominicana que fue muerta a tiros por un grupo de cabezas rapadas en Aravaca, hizo saltar todas las alarmas al poner en evidencia un fenómeno, el de la violencia ultra, que día a día cobraba fuerza. Lucrecia vivía, junto con otros compatriotas, en las ruinas de la antigua discoteca Four Roses a la que en plena noche llegó el grupo agresor armado y con oscuras intenciones. Las imágenes de su hermano, deshecho en lágrimas a las puertas del centro cívico que las autoridades se negaron a abrir para hacer el duelo despertaron muchas conciencias. De eso hace ahora justamente 15 años. Pero Lucrecia no fue la única: en 1995, moría también Ricardo Rodríguez, de 20 años, apuñalado por un grupo de cabezas rapadas en Costa Polvoranca, en Alcorcón. Entre ambas muertes, la violencia radical vivió algunos de sus años más sangrientos: hubo más de 20 heridos en ataques. En 1993, cinco rapados apuñalaron a un ciudadano marroquí en Pozuelo; seis agredieron a tres jóvenes en Leganés; cuatro apuñalaron a un joven en un VIPS de Fuencarral, y se detuvo a 30 rapados por agredir a transeúntes. Los atacantes responden siempre al mismo esquema: adolescentes ataviados con ropa paramilitar y pelo rapado, contra transeúntes, inmigrantes, jóvenes solos o indigentes. El mismo año que mataron a Ricardo Rodríguez, también sufrieron la ira skin el empleado de un aparcamiento subterráneo, un señor que pasaba por Sol, un inmigrante que vendía golosinas o un bailarín de color, Carl Paris. La tensión y las protestas ante la oleada creciente de ataques dio lugar a una respuesta policial contundente, que rebajó la escalada radical: los ataques se redujeron- -tres en 1996, uno en 1997, tres en 1998, uno en el 2000- Pero el mayor control policial no impidió una nueva muerte, en diciembre de 1998: la de Aitor Zabaleta, aficionado de la Real Sociedad, apuñalado junto al estadio Vicente Calderón. Tenía 28 años y había venido a Madrid a ver el partido de la UEFA. Le mató un miembro del grupo ultra Bastión que dos semanas antes había dormido en la cárcel. Desde 2002, se produce un nuevo repunte de violencia ultra y radical, caracterizada por decenas de agresiones y reyertas: disparos a un inmigrante colombiano con una pistola de aire comprimido, quema de una iglesia frecuentada por rumanos, apuñalamiento a dominicanos... Hasta diez personas sufrieron en 2003 ataques, incluida una riña tumultuaria en Moncloa entre skinheads y skin- sharp que finalizó con dos apuñalados. La situación no mejoró en 2004, ni siquiera tras las detenciones masivas practicadas por Policía y Guardia Civil. Al igual que hay puntos calientes- -el norte de la región, Arganda, la zona de Moncloa... existen actividades que parecen atraer este tipo de violencia. Y la más clara es el fútbol. La insolencia en los ataques es también norma común: incluso intentaron una agresión en la librería Crisol de la capital, contra el ex secretario general del PCE Santiago Carrillo. En 2007, la situación sigue siendo preocupante: en enero un intérprete de raza negra, Miwa Buene, es atacado por la espalda por un joven de estética nazi que le dejó tetrapléjico. En Alcorcón se produjeron graves disturbios ese mismo mes. Y tan solo hace diez días, otro skin agredió a un ciudadano negro que vendía discos en el Metro; la pasada semana, un colombiano recibió una paliza por cuatro rapados. El fallecido y los siete heridos de ayer son los últimos. De momento. Ultras de izquierda protestan en Sol en medio de un gran despliegue policial Trescientas personas participaron en la concentración, que no registró incidentes MIGUEL OLIVER MADRID. Siete furgones de la Policía Nacional y cuatro unidades del Samur saludaban a todos aquellos que se disponían a entrar en la Puerta del Sol por la calle de Alcalá. La ocasión no era para menos. Los antifascistas se habían citado por SMS para concentrarse junto a la Real Casa de Correos en protesta por el asesinato del adolescente de 16 años en la estación de Metro de Legazpi a manos de unos jóvenes de ideología nazi. Un helicóptero de la Policía sobrevolaba la plaza para controlar sus alrededores. La nave, aunque se encontraba a bastante altura, conseguía iluminar con su foco todo lo que se movía por el kilómetro cero. Jóvenes con rastas, pendientes y pantalones ajustados se iban concentrando poco a poco entre la estatua ecuestre de Carlos III y la escultura del oso y el madroño. El reloj de Sol dio las siete menos cuarto. En ese momento los más de trescientos presentes dan por comenzada la protesta. Los gritos no se hacen esperar. Vosotros fascistas sois los terroristas sin las armas no sois nada los ricos señalan, los nazis apuñalan a por ellos, como en Paracuellos Madrid será la tumba del fascismo que decirlo, no eran muy bien recibidos por los manifestantes. Televisión, manipulación gritaban de vez en cuando. Nos metéis a todos en el mismo saco- -se lamentaba un joven a ABC- -y, si te fijas bien, casi siempre son los fascistas los que empuñan las armas y se lían a navajazo limpio. Vosotros tenéis la obligación de denunciar esta situación y no lo hacéis. El joven que ha muerto estaba tan tranquilo sentado en su vagón de Metro y un puñal nazi le ha quitado la vida. Son siempre los mismos. Hay que acabar con ellos Las reacciones al suceso de ayer no se hicieron esperar por parte de las administraciones. Un portavoz de la Delegación del Gobierno condenó con toda firmeza los hechos sucedi- La primera Contra Carrillo Piden prohibir manifestaciones racistas El portavoz de IU en el Ayuntamiento, Ángel Pérez, y el presidente de la organización Movimiento contra la Intolerancia, Esteban Ibarra, han pedido a la Delegación del Gobierno que se prohiba la celebración de manifestaciones y actos de carácter xenófobo y racista en la ciudad, entre ellos los previstos para el próximo sábado. Pérez advirtió que difícilmente podemos hablar de hechos puntuales cuando, por desgracia, este tipo de actos se están repitiendo con una preocupante frecuencia Por su parte, Ibarra cree que la Administración Central se equivoca cuando autoriza estas protestas porque suelen acabar en altercados, en violencia y en situaciones muy graves En muchos foros y páginas de internet, avisa, se alienta la confrontación y el racismo, mientras las autoridades miran para otro lado Pide a las instituciones que reaccionen ante la oleada de agresiones a inmigrantes. Los ataques crecieron a principios de la década de los 90, bajaron más tarde y se han recrudecido desde 2002 La Cruz Roja y un anuncio de TV Cartel con la imagen de Aitor Zabaleta, aficionado de la Real Sociedad asesinado en 1998 CHEMA BARROSO Así durante poco más de una hora. Agentes nacionales y efectivos de emergencias observan desde la distancia. A pesar de la carga emocional por la pérdida del joven- no estamos todos falta uno gritaban- -la protesta no llegó a mayores. La concentración pilló en mitad de Sol a una unidad de la Cruz Roja para donantes de sangre- han venido al lugar adecuado a la hora oportuna bromeaba uno de los manifestantes- y a un equipo de grabación que rodaba un anuncio de Eroski para la próxima Navidad. Espero que no nos ocurra nada. Nosotros hemos venido aquí a trabajar y no queremos problemas comentaba uno de los empleados de la productora. Los periodistas, todo hay