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16 ESPAÑA El Rey se planta s Zapatero y el frente bolivariano LUNES 12 s 11 s 2007 ABC Edurne Uriarte EL BOMBERO PIRÓMANO a balbuceante defensa de Aznar hecha por Zapatero lo mostró mucho peor bombero que pirómano de Chávez. El bombero actuó forzado por la indignación del Rey, pero el pirómano había sido aleccionado por sus propias convicciones ideológicas sobre las estrategias de diálogo y alianzas de su Gobierno. Chávez constituyó una de esas cinco operaciones de diálogo y alianzas. También, uno de sus cinco fracasos. Y el destinatario de las descalificaciones de Chávez, Aznar, parte de las cinco operaciones de enfrentamiento que sustentaron los diálogos. Operación diálogo 2: Alianza de Civilizaciones. Conectada con la anterior en su condición de alternativa de una buena parte de la izquierda mundial, la más radical, a Estados Unidos, al liberalismo y a la estrategia de extensión de la democracia y lucha contra el terrorismo islamista. Resultado: la amenaza del terrorismo islamista sobre España es exactamente la misma. Operación de enfrentamiento paralela: con EE. UU. y los movimientos liberales de todo el mundo. Operación diálogo 3: los gobernantes marroquíes. Conectada con las anteriores en el anticolonialismo frente a los imperialistas. Resultado: la agresividad de Marruecos contra España es exactamente la misma, y contra Ceuta y Melilla, aún mayor. Operación de enfrentamiento paralela: los saharauis, Argelia y hasta Naciones Unidas. Operación diálogo 4: los nacionalistas. Frente al cierre del Estado autonómico, más poder para los nacionalistas. Resultado: el conflicto es aún más intenso y el independentismo crece entre sus élites. Operación de enfrentamiento paralela: la derecha y los defensores de la unidad de España. Operación de diálogo 5: ETA. Frente a la lucha policial, acuerdos con los terroristas para el fin de ETA. Resultado: ETA mantiene las mismas posiciones que en 2004, ha fortalecido su brazo político y ha recuperado legitimidad social. Operación de enfrentamiento paralela: todos los movimientos antiterroristas. El Zapatero bombero no ha hecho su aparición en las cuatro operaciones restantes. Pero no se descarta de aquí a marzo. De aquellos polvos, estos lodos Zapatero ha recogido ahora los frutos marchitos de sus devaneos con Chávez y sus satélites bolivarianos s Moratinos acusó a Aznar en un programa de TVE de apoyar un golpe de Estado contra el líder bolivariano LUIS AYLLÓN CARMEN DE CARLOS BUENOS AIRES. José Luis Rodríguez Zapatero experimentó el sábado en Santiago de Chile el conocido refrán español: Quien con niños se acuesta, mojado se levanta Sus coqueteos con Hugo Chávez, primero, y después con algunos de sus satélites en Iberoamérica, han terminado por pasarle factura de la peor de las maneras: ante todos los mandatarios iberoamericanos y en presencia de Su Majestad el Rey. Si el Gobierno quiere dar una señal de firmeza en la región tendrá que dejar clara cuál va a ser su estrategia en adelante. Nada más llegar a La Moncloa en mayo de 2004, Zapatero inició una política exterior marcada, entre otras cosas, por un deseo de distanciarse de todo lo que había hecho su predecesor, José María Aznar. Así, en relación con la política en Iberoamérica, donde la fuerza de las empresas españolas había llevado a nuestro país a convertirse en el segundo inversor por detrás de Estados Unidos y donde los empresarios arriesgaban, pero obtenían buenos resultados, era algo que no encajaba mucho con la mentalidad progre de Zapatero y su equipo. Personas de su entorno daban a entender que había que atender más a las relaciones culturales y sociales con los países de la región y menos a las económicas. Esas ideas fueron cayendo pronto en el olvido, al comprobar la realidad y mantener contactos más directos con los empresarios. Zapatero se dio cuenta de que, entre sus obligaciones, estaba la de defender a las empresas españolas de los embates de algunos gobernantes. Muchas veces esa defensa fue algo tibia, como sucedió en Argentina, pero al menos ese principio quedó establecido. Sin embargo, el presidente no calibró las consecuencias de una relación que se estableció casi de inmediato con la figura más emergente en Iberoamérica, la de Hugo Chávez. Al venezolano le faltó tiempo para elogiar a Zapatero por plantar cara a George Bush al retirar las tropas españolas de Irak y, sin duda, le agradó que el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, acusara al Gobierno de ser complaciente con el fallido golpe de Estado de 2002 contra Chávez, algo que ni él mismo había hecho hasta entonces. Convertido Zapatero para Chávez en un adalid del antiimperialismo, se ofreció a aliviar la crisis naviera española comprando patrulleras y, de paso, aviones militares de transporte. Animado por José Bono, el jefe del Ejecutivo aceptó la oferta. Incluso se preparó un viaje a Caracas para que Zapatero rubricara esa firma, algo que no gustó nada a Colombia en ese momento, con una relación muy tensa con Venezuela a quien acusaba de dar refugio a miembros de las FARC. Para vestir la cara de la visita de Zapatero a Venezuela, el Ministerio de Asuntos Exteriores, que no veía con buenos ojos tanta cercanía a Chávez, propició un encuentro a cuatro en la Guayana venezolana entre Zapatero, Chávez, el colombiano Álvaro Uribe y el brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva. Además, quien asistió a la firma de la operación poco tiempo después fue sólo Bono. A la larga, esa relación económica con el régimen chavista se convirtió en otro punto de fricción con Estados Unidos, que acabó por impedir la venta de los aviones porque se negó a autorizar la transferencia de la tecnología estadounidense que llevaban. Mientras, ha irrumpido en la escena iberoamericana otro personaje: el boliviano Evo Morales, a quien el Gobierno recibe calurosamente, incluso antes de haber ganado las elecciones. Le promete doblar la ayuda a Bolivia si gana y vuelve a darle plena confianza cuando ya es presidente del país. Morales, el primero de los satélites que consigue colocar Chávez en al región, paga la confianza con un duro golpe a los intereses de la petrolera española Repsol- YPF. Zapatero intenta ayudar a resolver la situación, TODO SE PUEDE DECIR CON UNA SONRISA LEMA DE Z L pero Morales le planta cara. Exteriores va logrando que poco a poco en Moncloa se acepte su idea de que hay que andarse con pies de plomo en las relaciones con los mandatarios o candidatos que se mueven en la órbita bolivariana de Chávez. Más o menos a comienzos del año 2006, cuando ya el Gobierno ha recibido numerosas críticas de los medios de comu- Evo Morales, a escena El compadreo con Chávez y sus amigos perjudica el intento de cambiar las relaciones con Iberoamérica Zapatero siempre ha defendido que hay que mantener relaciones con todos los países, bonito objetivo, pero difícil de cumplir nicación por su política iberoamericana, se produce un punto de inflexión en la relación con Chávez. Zapatero elude siempre que puede un contacto directo con él cuando se ven en foros internacionales. El nombramiento de Trinidad Jiménez como secretaria de Estado para Iberoamérica es otro elemento que contribuye a la tarea de difundir una imagen distinta de las relaciones con el subcontinente. Ahora, se hace especial hincapié en que los acuerdos de Asociación Estratégica no los tiene España con Chávez y sus amigos, sino con Brasil, México, Argentina, Chile y, pronto Colombia. El problema es que la imagen que ya se ha creado Zapatero es la del compadreo con el otro bloque, que se ve incrementado con la llegada de Rafael Correa a Ecuador y de Daniel Ortega a Nicaragua. Las empresas españolas empiezan a tener problemas en esos países, donde sus nuevos mandatarios, como se ha vuelto a ver en