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60 MADRID DOMINGO 11 s 11 s 2007 ABC Los instrumentos del Palacio Real cobran vida con la música de Arriaga Tras casi dos décadas sobre el escenario, la y Scarlatti cantautora canadiense de folk melancólico S. GAVIÑA MADRID. La Fundación Caja Madrid y Patrimonio Nacional han presentado esta semana tres nuevos discos, realizados por Editions de L Oiseau- Lyre, que recogen otros tantos conciertos realizados en vivo dentro del ciclo Los siglos de oro Lo extraordinario de estas grabaciones, además de la difusión de nuestro repertorio musical, es su interpretación con instrumentos excepcionales como los Stradivarius de la Colección Palatina, que en contadas ocasiones son utilizados. En esta ocasión, ha sido el Quator Mosaïques el que los ha devuelto a la vida al poner sobre los atriles los Cuartetos (Tres cuartetos para dos violines, alto y violonchelo) del compositor vasco Juan Crisóstomo de Arriaga (1806- 1826) El segundo disco, Domenico Scarlatti Cia supone la presentación- -en la que es su primera traslación al disco- -del órgano de la Capilla Real de Madrid. Obra maestra de la organería europea, fue construido en 1756 bajo la dirección de Leonardo Fernández Dávila y culminado tres años después por Jaume Bosch. El disco, interpretado por Andrés Cía, incluye partituras de José Lidón, José de Nebra y Ojinaga, además de Scarlatti. La tercera grabación presentada no tiene nada que ver con los instrumentos del Palacio Real pero sí con el repertorio español. Se trata del registro de la primera ópera española de Martín y Soler, Il tutore burlato interpretada por Les Talens Lyriques, dirigidos por su fundador, Christophe Rousset. Precisamente este mismo director se ha puesto estos días al frente de la Orquesta Titular del Teatro Real, donde se está representando otra obra del compositor valenciano, Il burbero di buon cuore Julie Doiron, canto a la tristeza que me dejen el ánimo igual o peor. Soy un poco masoquista en ese sentido opinaba un joven que la escuchaba atentamente en la oscuridad de una sala de paredes negras. El silencio era tal que, incluso, en cuanto alguna voz sobresalía del resto unos segundos alguien al otro lado mandaba callar con el rutinario shhh Tras casi dos décadas sobre el escenario, la artista de folk melancólico se encuentra presentando su último trabajo, Woke myself up La forma de componer de esta cantautora, Grammy al mejor álbum canadiense de 2001, es tatarear por la calle o conduciendo hasta que le sobreviene una melodía triste. Entre el público, había gente que, quizá para conectar mejor con el ambiente apesadumbrado, había acudido sola al concierto. Había muchos singles Como Steffano, italiano que comentó a ABC: Me gusta esta mujer porque transmite paz O Andy: Música alegre desde luego no es. Tampoco se puede decir que sea para echarse a llorar, pero me conmueve, y me conformo con eso presentó anoche en Madrid su último trabajo, Woke myself up La artista asegura que compone tarareando hasta que le sobreviene una melodía POR CRISTINA ALONSO FOTO FRANCISCO SECO MADRID. A pesar de su aspecto de veinteañera, le delatan sus marcadas patas de gallo y su postura desgarbada. La canadiense Julie Doiron parece cansada y se mueve lentamente, con algún arranque de energía obligada por su guitarra. Ella misma reconoce que en sus conciertos busca el calor del público, que las largas giras le hacen sentir muy sola y que canta sobre todo aquello que echa de menos, en especial, sus hijas. Es la segunda vez que vengo a verla en directo. Te dan ganas de abrazarla, parece buena persona comentaba anoche una de sus seguidoras en la madrileña sala Galileo Galilei. Hay quien asegura que ella, aunque pudiera, nunca daría un macroconcierto en la frialdad de un estadio inmenso: Se nota que no busca la fama, prefiere los espacios más íntimos, donde uno se maneja mejor se... España es buena En su idioma terminó lo que quería decir: Estoy encantada de estar aquí, en Madrid Luego, al finalizar cada una de sus canciones, daría las gracias. Me encanta escuchar canciones tristes, deprimentes, Tararear por la calle Ella y su guitarra La cantautora salió al escenario sin miedo, como si fuera una persona cualquiera que sale al bar de unos amigos a interpretar dos canciones previamente ensayadas con la única compañía de su guitarra, una batería y una silla de madera. En absoluto silencio afinó las cuerdas durante varios minutos. La inseguridad le llegó a la hora de dirigirse en castellano al público que la observaba. Intento frustrado, acompañado de una risa nerviosa. Apenas consiguió enlazar alguna palabra suelta. Hola, ¿qué tal? Soy Julie Dorion... soy canadien- Julie Doiron, anoche, durante el concierto en la sala Galileo Galilei