Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
44 ECONOMÍAyNEGOCIOS Reportaje DOMINGO 11 s 11 s 2007 ABC Enrique Serbeto BIOCOMBUSTIBLES INFLACIÓN Y H ay ahora una corriente de pensamiento, a la que algunos amigos míos se han sumado (como mi admirado Enrique de Diego, por ejemplo) que cree que el uso de ciertos cereales para la fabricación de biocombustibles está incidiendo en el aumento del precio de los productos alimenticios. Científicamente no se puede atribuir a los biocombustibles la subida de precios en el supermercado, porque por ahora no pasa ni del 3 %l a proporción de cereales que se usa para sustituir a las gasolinas. Las verdaderas causas son dos y muy evidentes: la primera es que China (1.300 millones de personas) y la India (1.100 millones, entre los dos países suman el 47 de la población del planeta) han empezado a tirar de la demanda de alimentos, sencillamente porque han mejorado sus rentas gracias a su ingreso en el mundo de la globalización. Hay muchas cosas que van a cambiar debido a este hecho, como por ejemplo el incremento de la demanda de energía de petróleo, que seguirá subiendo de precio si no se incrementa a su vez la oferta. Es de cajón. ¿Que ha pasado con la oferta de cereales? Eso me gustaría saber a mi, porque la Comisión Europea nos ha tenido durante más de cuarenta años con la monserga de la política agrícola común (la célebre PAC) y las supuestas montañas de excedentes que nos costaba un potosí mantener. El grueso del presupuesto comunitario- -billones de euros- -se ha dedicado a un capítulo del que llegado el momento nadie sabe ni contesta. Ni, hay una apuesta clara por la la tecnología de los biocombustibles de segunda generación, los que utilizan los vegetales que no sirven como alimento, por que también es cierto que no sería razonable la perspectiva de que tengamos que optar entre comer o llenar el depósito del coche. Los biocombustibles pueden servir para obtener independencia energética respecto al petróleo, aumentar la renta de los agricultores y contribuir a la reducción de emisiones. Pueden llegar a ser una fuente de riqueza segura para millones de campesinos de Africa. Sinceramente, no veo dónde está el problema. Cada semana abren tres nuevas empresas tecnológicas en Bangalore, donde cuentan con ventajosas exenciones fiscales y son incubadas durante un año dentro de las instalaciones facilitadas por el propio STPI. Este año han sido incubadas seis compañías y una, Tutor Vista, ha ganado tres millones de dólares al vender un programa informático de enseñanza en Estados Unidos explica Parthasarathy, quien se ufana de que en sólo diez días se consigue una licencia para empezar a trabajar Suministrando programas informáticos y externalizando los servicios tecnológicos de las multinacionales, este sector generó el pasado año fiscal 27.457 millones de euros, de los cuales 21.762 millones correspondieron a la exportación. En la India, famosa por la habilidad de sus programadores informáticos, 1,6 millones de personas trabajan directamente en este potente sector (460.000 sólo en el estado de Karnataka) y otros seis millones lo hacen de manera indirecta. Además, las nuevas tecnologías ya suponen el 4,7 del Producto Interior Bruto (PIB) indio, por lo que se ha multiplicado por diez su papel desde que arrancaran gracias a la liberalización de la economía emprendida a principios de los 90. En ese momento, proliferaron en Bangalore empresas tecnológicas gracias a la implantación en dicha ciudad de la industria aeronáutica india y de institutos politécnicos durante los años 60 y 70. Las compañías tecnológicas han crecido un 26 durante la última década y las exportaciones han subido un 33 desgrana Sucharita S. Eashwar, directora regional de la Asociación Nacional de Software y Compañías de Servicios (Nasscom) que aglutina a 1.200 compañías que representan el 80 de los ingresos del sector. Entre ellas, destacan Infosys, fundada hace 20 años y que comercializa en el extranjero su exitoso programa de contabilidad Finacle o Tally, que también ha desarrollado un software de gestión empresarial muy avanzado. Pero la India, que controla el 70 del outsourcing (externalización de servicios) también debe hacer frente a la competencia de Vietnam o Filipinas, y a su principal déficit: sus infernales infraestructuras y unas carreteras, aeropuertos y puertos que no pueden competir con los de China. Este es un reto junto a la internacionalización de nuestras empresas señala Eashwar, quien se muestra más optimista en el futuro de la India que en el de China porque nosotros somos una democracia Programas y servicios Edificios de alta tecnología aparecen en Bangalore (India) junto a chabolas ABC Chips y saris en Bangalore En medio de chabolas y carros tirados por bueyes, el Silicon Valley de la India aglutina a las mayores multinacionales tecnológicas e informáticas por la habilidad de sus programadores e ingenieros TEXTO Y FOTO: PABLO M. DÍEZ ENVIADO ESPECIAL BANGALORE (INDIA) Como si fuera la proa de un barco, un descomunal edificio de cristal luce orgulloso su futurista diseño, en cuya fachada se abre una cavidad circular que recuerda a una gigantesca lavadora. A su espalda, otra pirámide de cristal da la bienvenida a Infosys, una de las principales empresas tecnológicas indias radicadas en Bangalore. Esta ciudad de cuatro millones de habitantes, capital del estado sureño de Karnataka, se ha ganado el apodo de Silicon Valley de la India, ya que alberga numerosas compañías de alta tecnología, software y centros de atención telefónica al cliente call centers Aquí están todas las grandes multinacionales, desde Microsoft y Cisco Systems hasta Motorola pasando por Siemens y Hewlett- Packard. Por parte india, Infosys o Wipro resumen el dinamismo de una economía que crece al 10 y que, junto a China, es el otro gigante emergente de Asia. Pero, para llegar a la Ciudad Electrónica de Bangalore, hay que atravesar Hosur Road, una estrecha carretera plagada de socavones y sobre la que ya se está construyendo una autopista elevada. En dicha vía, envuelta en la nube de humo que desprenden los tubos de escape y bajo una desafinada sinfonía de bocinas, destartalados autobuses y ornamentados camiones de la marca Tata no sólo compiten en una frenética carrera con taxis y coches, sino también con motos, rickshaws y hasta con carros cargados tirados por burros o bueyes. Son los contrastes de esta India del siglo XXI, tan sangrantes como las chabolas y casas de adobe situadas bajo el edificio de cristal de Infosys, a cuya sombra un niño descalzo apura un mendrugo de pan mientras su madre, ataviada con un sari de vivos colores, lava la ropa en el suelo. Al otro lado aguarda J. Parthasarathy, director de Parques Tecnológicos y de Software de la India (STPI) quien se congratula de que cada año salen tres millones de licenciados de las universidades, de los que el 45 entra en la industria directamente Las nuevas tecnologías ya suponen el 4,7 del PIB indio y generan 7,6 millones de empleos directos e indirectos Expertos programadores por 580 euros al mes Jojo Jacob es uno de esos 300 millones de indios que, gracias al crecimiento de su país, ha engrosado la emergente clase media urbana y ya piensa hasta en viajar a Australia de vacaciones. Nacido hace 33 años, estaba trabajando antes de terminar sus estudios de informática en 1998. En los 90 hubo una eclosión de empresas tecnológicas, por lo que pronto pasé de ser un programador a dirigir un equipo relata Jojo, que trabaja para la compañía española Lantek. Esta firma de Vitoria, líder mundial en software de máqui- nas cortadoras de chapa y punzonadoras. tiene una delegación con 20 empleados en Bangalore, donde ampliará los servicios que ofrece a sus 900 clientes repartidos por todo el mundo con programas de gestión y contabilidad. Para ello, aprovechará el capital humano que ofrece la India. Aunque los sueldos han subido un 25 durante los últimos tres años, un experto programador cobra 580 euros al mes, la mitad si acaba de salir de la Universidad. Sin embargo, y según explica el director de Lantek en Bangalore, Jesús Lorente, los costes aumentan porque hay una gran movilidad laboral y, cuando un programador ha adquirido experiencia, es fichado por un salario un poco más alto y hay que a formar a otra persona