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10 LA ENTREVISTA www. abc. es la entrevista DOMINGO 11- -11- -2007 ABC Algunas leyes son contradictorias con la tradición católica de España Tarcisio Bertone s Secretario de Estado de la Santa Sede El número dos del Vaticano habla para ABC de las relaciones entre la Santa Sede y el Gobierno español; de la tradición católica española, que se ha traducido en un fermento de civilidad para nuestro país, y del Papa, bendecido por el don de la claridad POR JUAN MANUEL DE PRADA FOTO VÍCTOR SOKOLOWICZ ROMA. El cardenal Tarcisio Bertone nos recibe en la Secretaría de Estado al mediodía, con una luz candeal en los ventanales. Bertone encarna a la perfección el carisma salesiano: es un hombre afectuoso y franco, alto como un chopo, que contagia de calidez el encuentro, sin que ese derroche cordial perjudique, ni siquiera mínimamente, su rigor. El cardenal Bertone ha desarrollado labores pastorales en Vercelli y Génova, ha probado sus condiciones como canonista en la Universidad Pontificia Salesiana y desempeñado las más delicadas misiones en la curia vaticana. Allá donde ha estado, ha dejado la impronta de una humanidad desbordante y también de una honda e inquisitiva preocupación cultural. Como el cardenal Villot, quien desempeñara funciones de secretario de Estado durante el papado de Pablo VI, Bertone fue designado para tan alta responsabilidad sin que lo asistiese ninguna experiencia previa en la diplomacia. Pero Benedicto XVI sabe que este piamontés más festivo que la mayoría de sus paisanos es capaz de cargar sobre sus hombros con cualquier encomienda. Y es que Bertone, aunque de formación eminentemente jurídica, es sobre todo un erudito en humanidad, un aventajado y jovial hijo de Don Bosco. -Su Eminencia ha sido un colaboco Eclesiástico. Inmediatamente se me reveló como lo que es: un gran intelectual, pero también como un hombre de una finura y una dulzura excepcionales que a todos nos seducía y a todos nos escuchaba. Me atreveré a decir que su característica principal es la de escuchar antes de hablar. Es una experiencia que he podido comprobar durante mucho tiempo en la Congregación para la Doctrina de la Fe, en las reuniones que manteníamos cada semana. Los miércoles tenían lugar las sesiones ordinarias, que el cardenal Ratzinger introducía con una espléndida síntesis teológica sobre el tema que fuésemos a tratar- -síntesis que llevaba siempre escrita a mano en un cuaderno- a continuación, ofrecía la máxima libertad a los participantes para aportar sus puntos de vista- -basta revisar los nombres de los miembros de esta Congregación para comprobar su altura teológica y su independencia de juicio- -y, después de todas las intervenciones, el cardenal realizaba una exposición en la que se recogían todos los pareceres expuestos. Además, siete cardenales de la Congregación eran invitados a aportar sus pareceres particulares por escrito, que se incorporaban como alegaciones al informe que se entregaba a Juan Pablo II. Y conste que, con frecuencia, las otras opiniones no concordaban con la del cardenal Ratzinger. Pero él asumía e integraba las diversas opiniones y las hacía suyas cuando actuaba como portavoz ante el Santo Padre. Siempre ha sido un hombre capaz de escuchar, capaz de preguntar y capaz de valorar las opiniones de los demás: ese es el estilo que caracteriza a este gran intelectual. -Precisamente su talla intelecde la claridad y por una gran capacidad de comunicación que es, a la postre, capacidad de dar las razones de la fe, capacidad para hacerlas inteligibles al hombre contemporáneo, con un lenguaje muy incisivo, a la vez profundo y perfectamente accesible, en el que las gentes hallan siempre abrigo. Y es que, además de gran intelectual, el Santo Padre es hombre de una profunda y contagiosa espiritualidad. Día a día, vemos crecer su impacto sobre la asamblea cristiana, sobre el pueblo de Dios. A muchos les ha sorprendido que un teólogo habituado a disertar para eruditos haya sido capaz de predicar con tanta llaneza el mensaje del Evangelio. Benedicto XVI nos ha demostrado que no es sólo capaz de hablar a los doctos, sino también de comunicarse con la gente de la calle, capaz en definitiva de tutelar y defender la fe de los simples creyentes. Esa es la razón por la que tantos fieles, e incluso personas alejadas de la Iglesia, desean escuchar al Papa Benedicto. Un hombre de Dios, un hombre de fe que hace vivir la razón de la fe y revitaliza la fe en todo aquel que lo escucha. -Su Eminencia fue uno de los tual hizo pensar a muchos que tendría problemas para llegar a la gente llana pero esta presunción está siendo desmentida por los hechos. -Benedicto XVI es un hombre dotado de una extraordinaria lucidez, bendecido por el don RELACIÓN CON EL GOBIERNO Es cierto que se están produciendo signos de acercamiento Sería poco sensato que en España los acuerdos con la Santa Sede fueran puestos en tela de juicio IGLESIA ESPAÑOLA El nombramiento de tres cardenales es un signo de confianza del Papa en la Iglesia española PATRIMONIO ESPIRITUAL grandes electores durante el último cónclave. ¿Podría contarnos alguna experiencia de aquel acontecimiento histórico sin quebrantar el juramento de secreto? -Muchas de las cosas que se han escrito sobre aquel cónclave son muy parciales y, por lo tanto, infieles a la verdad total. Yo me hallaba en el interior de la Capilla Sixtina en una posición bastante buena para observar las reacciones y el estado de ánimo del cardenal Ratzinger durante la elección y hasta su nombramiento. Lo vi en todo momento muy tranquilo, muy sereno; serio, ciertamente, pero sobre todo muy se- La tradición católica del pueblo español ha sido fermento de civilidad para España rador muy próximo a Su Santidad, primero como secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe durante siete años y más recientemente como secretario de Estado. ¿Cómo es su relación personal y cotidiana con el Papa? Lee ABC cada mañana en su despacho ROMA. En la antesala donde aguardamos que el cardenal Bertone nos reciba, un balón reglamentario de fútbol, regalo de la Liga Italiana, reposa sobre una mesa. Y es que el cardenal Bertone, a quien nada humano le es ajeno, nunca ha ocultado su afición a este deporte: llevado de su carácter desinhibido, aceptó incluso comentar para la televisión pública italiana las vicisitudes de un partido de la Juve; y a nadie se le escapa que él ha sido el promotor de una suerte de competición balompédica entre los sacerdotes -Conocí al cardenal Ratzinger en Roma, en la época en la que colaboré con el Dicasterio de la Curia Romana como externo, siendo profesor de Derecho Canónico y Derecho Públi- residentes en Roma. También es un declarado melómano que no hace ascos a la música ligera, como lo prueba que en cierta ocasión se presentara en un oratorio salesiano, donde a la sazón un grupo de jóvenes organizaba un guateque, y amenizase la velada entonando, con la ayuda de un karaoke, varias canciones de moda. Durante nuestra visita, hemos tenido oportunidad de probar su aprecio por este periódico, que cada mañana hace llegar a su despacho. Y está seguro de que se sabrá interpretar por quien corresponda que sea ABC el primer medio de comunicación español al que concede una entrevista como secretario de Estado de la Santa Sede. reno. Recuerdo en especial las razones que ofreció para elegir el nombre de Benedicto: en primer lugar, expresó su veneración a Benedicto XV el Papa ge, novés de la paz y la reconciliación; e inmediatamente después mencionó a San Benito, gran civilizador de Europa, gran muñidor de su espiritualidad más auténtica. Desde el punto de vista humano, el cardenal Ratzinger es un hombre con un estilo de vida muy próximo a la regla benedictina. En aquel momento, recordó dos expresiones de la regla benedictina que también son guías de su existencia: Sub ductu Evangelii Bajo la guía del Evangelio y Nihil Christo praeponatur Nada se anteponga a Cristo ¿Se tropieza desde la Secreta- ría de Estado con problemas a la hora de combatir las manipulaciones que desde ciertos medios de comunicación se tratan de hacer con el mensaje del Papa?