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6 OPINIÓN DOMINGO 11 s 11 s 2007 ABC AD LIBITUM DEMOCRACIA ARA que la esperanza tenga fundamento, lo dice Baura, ha de ser posible aquello que deseamos. Por eso en España somos muchos más los esperantes que los esperanzados. En ocasiones surge una chispa esperanzadora; pero el hábito de asumir nuestras miserias colectivas- más vale lo malo conocido... -la apaga de inmediato, sin que llegue a tener cuerpo y presencia. La penosa y estéril vulgaridad que ha impuesto en nuestra vida colectiva la última legislatura, la de José Luis Rodríguez Zapatero en La Moncloa, no parece aliviarse con la convocatoria de unas elecciones legislativas para dentro de M. MARTÍN 120 días. A tan corta disFERRAND tancia de unos comicios trascendentales ninguno de los dos grandes partidos evidencia más ideas y proyectos que los que se deducen de sus ansias por ocupar el poder. Parece que la Transición, aquella maravilla que nos sacó de un largo y resignado letargo dictatorial para convertirnos en una Nación viva y trepidante, ya no da más de sí. La misma Constitución que, en virtud de sus calculadas indefiniciones, permitió la plétora democrática se ha convertido en herramienta para la discrepancia, punto de apoyo para la divergencia centrífuga y rodrigón para el crecimiento de una clase política que, sin grandes diferencias entre sus distintas familias, ha degenerado en una partitocracia hostil al talento, escasa de horizontes y, sobre todo, poco representativa y nada parlamentaria. El sistema electoral, uno de los pocos elementos en los que el consenso de los partidos se hace notar, es pieza germinal de muchas de esas carencias. En Barcelona, un grupo de cincuenta notables de todos los colores políticos y sociales- -desde Heribert Barrera a Carlos Sentís, pasando por José Vila Bassas- -ha lanzado un manifiesto para mejorar la calidad de la democracia y pedir que nos representen las personas y no los partidos Ahí está el detalle. Es más que probable que, en elección directa, con listas electorales abiertas y en circunscripciones más acotadas y concretas, en las que los electores pudieran conocer y valorar a sus elegidos, protagonistas tan relevantes de nuestra vida pública como Zapatero y Mariano Rajoy tendrían dificultades para ser elegidos diputados por su pueblo. Sin la rosa o la gaviota, cada cual con su talismán, se quedarían en poco más que nada. De aquí al 9 de marzo no hay tiempo para ningún cambio revitalizador de esta democracia desunida y bostezante; pero bueno sería que los partidos mostraran en sus programas proyectos y deseos de cambios profundos capaces de conducirnos a una verdadera Segunda Transición. Necesitamos la separación de los poderes del Estado, un diseño territorial con límites y la representación ciudadana capaz de proyectarse en un eficaz parlamentarismo. Es decir, unas nuevas normas de juego. Dígasele, si se quiere, constituyente. SANEAR LA PROVERBIOS MORALES MARROQUINERÍA der la soberanía nacional. Como España no es una nación O es que me apetezca discrepar con Mikel Azurétnica, sino democrática, reconocemos como parte de la mendi, lo más parecido que tengo a un hermano nación soberana y en igualdad de condiciones con los deen los vascos de mi generación, pero los paralelismás ciudadanos españoles a los melillenses y ceutíes mumos que traza entre el expansionismo marroquí y el Estasulmanes, sean o no hablantes originarios de tamazigh. do de Israel- -véase su Tercera del pasado viernes- -senciSólo desde un radical nacionalismo étnico puede explicarllamente no se sostienen. Ni fueron los países europeos se la traición generosa de los españoles que ven marro encabezados por la Unión Soviética los que otorgaron a quíes irredentos en estos conciudadanos nuestros. Se tralos judíos el territorio de Palestina, extraterrando a sus hata del mismo tipo de estupidez de aquéllos que conbitantes, ni el sionismo tenía nada que ver con un sideran a los árabes israelíes- -cristianos o munacionalismo étnico. Hay que recordar que la sulmanes- -palestinos nacionalmente oprimidos ONU aprobó el 29 de noviembre de 1947, por 33 vopor los israelíes judíos, y eso sin haberse tomado tos contra 13, la creación, en dicho territorio, de la molestia de saber lo que opinan los interesados. dos Estados independientes. Hay que recordar asiSinceramente, pienso que a tales luminarias, mismo que los Estados árabes se negaron a acepaunque hayan pasado por la diplomacia, es inútil tar la resolución de la ONU y empujaron a los parecomendarles la lectura de Renan y de otros clálestinos a levantarse en armas contra el Estado de sicos de la nación democrática. Son los desechos Israel, y, finalmente, hay que recordar que el exiJON de la tienta totalitaria, acostumbrados a plantear lio de los palestinos fue consecuencia directa de JUARISTI las diferencias sociales y culturales como difesu derrota en una guerra que ellos comenzaron. rencias étnicas o nacionales irreducibles. Y nada digaEn cuanto al sionismo, partía precisamente del supuesto mos de la geografía. Deterministas a ultranza, razonan de la posibilidad de construir un Estado con gentes de eten el fondo como Le Pen, aunque se las den de progresisnias muy distintas (askenazíes, sefardíes, judíos árabes, tas. Todas las etnias son iguales, sostienen, pero cada persas, indios, etíopes, etcétera) El Estado de Israel tiene una en su nación correspondiente: los musulmanes, en dos lenguas oficiales, hebreo y árabe, y, pese a su carácter Marruecos, que es donde se sentirán felices. A éstos hay de Estado judío, cuenta también con ciudadanos musulque aclararles que, aun en el hipotético caso de que Ceuta manes, cristianos y drusos. Ciudadanos, no dhimmíes y Melilla estuvieran pobladas solamente por ciudadanos (minorías protegidas) como en los países islámicos. Si esmusulmanes de abuelos rifeños, cualquier gobierno espato es un nacionalismo étnico, venga Dios y lo vea. Por suñol tendría la misma obligación de defender ambas ciudapuesto, en Israel hay también nacionalistas étnicos, judes del anexionismo marroquí que si fuesen sendas pobladíos y árabes, más o menos organizados en grupúsculos ciones de Tierra de Campos con vecinos cristianos de puruidosos y violentos. Afortunadamente, ni unos ni otros ra estirpe leonesa. determinan el carácter del Estado. La misma, por cierto, exactamente la misma, que le inEs curioso que a Mikel Azurmendi se le haya escapado cumbe en la defensa de la soberanía nacional en Lizarza, lo que verdaderamente tienen de similar la situación de Ispor ejemplo. Pero me pasa lo que a Mikel Azurmendi: no le rael y la nuestra. Ambas se definen por reclamaciones de veo yo a este Gobierno muy dispuesto a frenar a los naciosesgo irredentista sobre territorios de dos Estados soberanalistas, ni a los vascos ni a los marroquíes. Que al menos, nos, azuzadas en ambos casos por la Liga de Estados Árade aquí a las elecciones, no nos impongan actos de contribes. La diferencia es que, en la nuestra- -como muy bien lo ción por el pasado colonial, ni siquiera los que podría firha visto Azurmendi- el Gobierno parece más interesamar cualquier demócrata. do en comprender las razones del contrario que en defen- P N