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4 OPINIÓN DOMINGO 11 s 11 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro MANUEL AZAÑA, LUCES Y SOMBRAS AJO el título Memoria de un fracaso ABC publica hoy en el suplemento D 7 un amplio estudio sobre la figura de Manuel Azaña, de nuevo en la actualidad por la publicación de una rigurosa edición científica de sus obras políticas y literarias. El que fue presidente y jefe de Gobierno de la II República es un personaje difícil de valorar fuera de su contexto. Dotado de una pluma notable, Azaña escribió páginas muy atractivas sobre la realidad de aquella España convulsa en la que le tocó desempeñar el papel de protagonista. Como líder político, cayó en el sectarismo propio de una burguesía republicana que confundió la modernización de la sociedad española con la inquina hacia la Iglesia católica. Desbordado por el radicalismo de un régimen camino del abismo, fue situado por sus antiguos aliados en un limbo institucional que culminó en su papel deslucido como jefe del Estado, marginado del poder efectivo. Fue entonces cuando el intelectual descreído y desengañado produjo reflexiones tan brillantes como La velada en Benicarló al tiempo que el político arrepentido pronunciaba el famoso discurso de Barcelona que culmina con la petición agónica de paz, piedad y perdón Producto de la España de su tiempo, el político de Alcalá comprobó cómo la izquierda republicana que dirigía pasó a ser un instrumento al servicio de ideologías antidemocráticas, mientras que su carácter inflexible- -y a veces soberbio- -le hacía incapaz de tender puentes hacia los sectores moderados y pragmáticos. Como muchos otros, cuando se dio cuenta del desastre ya era tarde para ponerle remedio. Incapaz de contrarrestar aquella tempestad de violencia y sectarismo, Azaña fue tal vez la mejor expresión del fracaso objetivo de la República nacida el 14 de abril de 1931. Con luces y sombras, permanece en la memoria de muchos ciudadanos, puesto que algunas pasiones todavía no se han apagado, y los partidos actuales han buscado la inspiración en esta figura poliédrica. En su día, el PP hizo suyas algunas facetas del pensamiento de Azaña, entre ellas una defensa sincera de la nación española y de la fortaleza del Estado frente a la dispersión regional. El famoso debate con Ortega en el Congreso sobre el Estatuto catalán ha sido objeto también de una nueva edición reciente y supone una de las reflexiones más inteligentes acerca de nuestra organización territorial. Ahora es Rodríguez Zapatero el que quiera apuntarse el tanto de un Azaña radical y republicano, destacando sólo la vertiente que más le conviene y dejando de lado lo que no le interesa. Tal vez lo mejor para todos sería recordar al hombre descreído e incomprendido que, en plena agonía política y personal, dejó para la posteridad algunas pruebas irrefutables de su inteligencia pesimista. Escritor brillante y político fracasado son la cara y la cruz de un personaje cuyos muchos errores transmiten a los españoles de hoy una trágica lección sobre tantas cosas que nunca deben repetirse. B EL REY SE PLANTA U Majestad el Rey acreditó ayer, en la clausura de la Cumbre Iberoamericana, su condición de hombre de Estado. Con su espontánea exhortación al presidente de Venezuela- ¿por qué no te callas? espetó a Hugo Chávez en réplica a sus reiterados ataques a José María Aznar y a los empresarios españoles- Don Juan Carlos demostró una vez más, y con inusitada contundencia, que es el principal garante de los intereses de España y el mejor valedor del prestigio internacional de nuestro país y de la credibilidad de nuestras instituciones. El innegable acto de afirmación nacional y de lealtad a la Monarquía que ha representado la histórica visita de los Reyes a Ceuta y Melilla ha sido una prueba más de la madurez de nuestra primera institución. En este contexto, la respuesta del Rey, plantándose ante los irritantes insultos y ofensas de Chávez a España, no viene sino a rubricar la autoridad moral de Don Juan Carlos, su generosidad y su firme compromiso con los intereses de nuestro país y de su Gobierno, independientemente de quién lo haya presidido desde la instauración de la democracia. Y todo ello, dejando además en evidencia, si no en ridículo, tanto a quienes hoy queman públicamente fotos del Rey como a los que reclaman su abdicación o le achacan gratuitamente, y sin rigor, desapego por el anterior Gobierno. La justificada intervención del Rey en este incidente lamentable demuestra, de otra parte, que las Cumbres ya no pueden seguir siendo una simple celebración repetitiva de un hecho histórico que nos une a todos los iberoamericanos, porque eso ya no aporta mayores consecuencias sobre el progreso de nuestras sociedades. Cuando un foro como éste no puede tomar partido entre las naciones democráticas y las que no lo son, sencillamente se torna inútil para todos o, en el peor de los casos, se convierte en un pretexto para la exhibición indecente de las dictaduras. Hugo Chávez se ha sentido más a gusto en la cumbre paralela con los movimientos llamados alternativos, a los que él mismo financia con el dinero de los petro- S dólares. Sin duda, Venezuela habría estado mejor representada en Chile por los estudiantes de la Universidad de Caracas que se juegan la vida ante matones del régimen chavista para exigir pacíficamente el retorno de la democracia para su país. A Chávez le han defendido los representantes de Cuba- -con casi medio siglo de dictadura- -y de Nicaragua, en la persona de Daniel Ortega, que ya fracasó una vez en su propósito de instaurar un régimen totalitario en su país y ahora ha vuelto a ser presidente, también financiado por Chávez. Al margen de la injustificable conducta de éste, y al margen también de que pocos dudarán a estas alturas de que el episodio de ayer es en cierta medida una consecuencia de la errática política exterior del Gobierno en la legislatura que concluye, las ideas que ha defendido España en esta Cumbre han sido las correctas: el respeto, la libertad y la seguridad jurídica como bases para el progreso. Lógicamente, la gran mayoría de los representantes de otros países apoyaron a Don Juan Carlos, porque son conscientes de que el camino por el que Chávez quiere llevar a sus compatriotas venezolanos- -y a los ciudadanos de otros países en los que interviene descaradamente- -es un suicidio. Las empresas españolas y las de otros países con grandes inversiones en Venezuela saben ya cuál es el destino de sus esfuerzos. De hecho, la queja del presidente de la CEOE no fue sólo una defensa franca del empresariado español, sino una seria advertencia sobre las nefastas consecuencias que para la economía de todo el continente encierra la deriva populista y bolivariana, caracterizada por los tics caudillistas y la nefasta gestión de los recursos públicos. Las instituciones españolas, así como el empresariado y los ciudadanos saben también hoy, como lo han sabido siempre, que velar por los intereses de nuestro país, por nuestra estabilidad y por nuestro prestigio en el mundo no es un mero ejercicio de retórica. Es un deber que el Rey asume de modo ejemplar y acorde a su responsabilidad. LOS JUICIOS DEL PRESTIGE INCO años después del hundimiento del Prestige la recuperación económica y medioambiental de la zona afectada por la marea negra ha sido más rápida que los procesos legales a los que dio lugar aquella crisis, aún pendientes y con visos de empantanarse en un laberinto judicial. A pesar de las negras profecías aventadas por grupos políticos y ecologistas de nuevo cuño que aparecieron por entonces, los pescadores de Muxía y los habitantes de la costa atlántica gallega podrán dar fe de que la situación no admite comparación con los desastres naturales que padecieron los bosques gallegos en el verano de 2006- -ya con gobierno socialista y nacionalista- -o la tragedia humana que causó el incendio de Guadalajara, con once muertos, y una causa penal en trámite con imputaciones por negligencia en la coordinación de las tareas de extinción. Que el Prestige haya quedado registrado en la memoria con mayor intensidad que los desastres naturales habidos en esta legislatura sólo se debe a la extrema politización de aquella marea negra y al seguidismo de ecologistas y grupos cuya hipocresía quedó desvelada por su silencio ante los incendios de Galicia, Andalucía y Guadalajara; sobre todo, ante los once muertos en Ribas de Saelices, en julio de 2005. El problema legal que se plantea es que España mantiene en Estados Unidos una reclamación judicial de más de mil millones de dólares contra American Bureau of Shipping, la empresa clasificadora del Prestige Al mismo tiempo, ante C la justicia española se siguen aún dos juicios. Uno penal, instado por el Gobierno contra el capitán del buque, Apostolos Mangouras, y su empresa armadora. Y otro promovido por la organización Nunca Mais -a la que se adhirió posteriormente Izquierda Unida- -contra las autoridades que participaron en la toma de decisiones previa al hundimiento del Prestige Es este segundo juicio en el que los grupos querellantes quieren que se siente en el banquillo el que fuera director general de Marina Mercante, José Luis López- Sors, cuya condena sería, desde su óptica partidista, la prueba de la culpa política del Gobierno del PP por la marea negra que causó el buque. Sin embargo, esta obsesión contra el anterior Ejecutivo puede tener consecuencias absolutamente contraproducentes en el juicio que se sigue en Estados Unidos, pues la condena del ex director general de la Marina Mercante conllevaría la declaración de responsabilidad del Estado español, lo que, a su vez, podría ser considerada incompatible con la que demanda el Gobierno a la American Bureau of Shipping. La lentitud de la justicia- -justificada o no- -abona claramente la utilización política del Prestige porque tanto tiempo transcurrido desde que se produjo el hundimiento de este buque parece suficiente para saber si la decisión de alejarlo de la costa es o no motivo de responsabilidades penales. Mientras tanto, la izquierda, anclada en el pasado, parece dispuesta a poner en práctica su particular memoria histórica- Prestige Irak... -para ganar en 2008.