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Sábado 10 de Noviembre de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.568. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. DESDE MI BUHARDILLA Laura Campmany LA NEURONA ice el ministro Bermejo que a él aún le quedan neuronas para entender que Ibarretxe no va a acabar en chirona, ni a sentarse en el banquillo sólo por irse de copas, o de pinchos y chiquitos, con esos buenos patriotas que por amor a su tierra- -entre razones muy otras- -no han tenido más remedio que poner algunas bombas, extorsionar a empresarios y secuestrar a algún nota, amenazar al que calla y asesinar al que estorba, y no sentarse a una mesa sin una buena pistola. No debiera sorprendernos que el ministro de esa broma que algunos llaman justicia por lo bien que se acomoda sepa con todo detalle y de antemano conozca la decisión de los jueces, que al fin será la que toca, pues en España el que manda pocas veces se equivoca. Aunque debo confesarles que a mí mis pobres neuronas- -no sé contarlas e ignoro si serán muchas o pocas- -lo que me dicen a voces y hasta en susurros me soplan es que no es tal la justicia que distingue entre personas, que por un mismo delito te condena o te perdona según el cargo que ocupes y el tamaño de tu sombra, que no se atreve a enfrentarse a quien la burla o ignora- -y aun la acusa de rebelde o la tacha de intentona- y que a los ojos de aquéllos que la aceptan como norma se enflaquece, se empobrece, se envilece y desmorona. Yo no sé si don Mariano, en materia de neuronas, andará escaso u holgado, si son agudas o romas, pero pienso que con una que razonara las cosas, que le insuflara prudencia y le acolchara la boca, ya tendría lo que basta para vestirse la toga, gobernar su ministerio y hasta rimar una estrofa. Pero se ve que entre tantas se le perdió esa neurona, que con ser la más humilde, es la que vale por todas. D El documental Las alas de la Vida protagonizado por Carlos Cristos, ha sido premiado en la Seminci de Valladolid ABC Un médico ante su muerte De médico de familia a protagonista involuntario de un documental que narra su vida tras el diagnóstico de una enfermedad neurodegenerativa fatal. Pero él no es Sampedro, la eutanasia no entra en sus planes POR NURIA RAMÍREZ DE CASTRO abía que perdería la capacidad de caminar, que se dirigiría hacia una invalidez permanente hasta que su vida se consumiera, poco a poco. La atrofia de múltiples sistemas no repara en crueldad. Conduce a un deterioro físico progresivo e inevitable mientras mantiene intacta la lucidez intelectual. Y esa fue su baza. Carlos Cristos, acostumbrado como médico a caminar entre los umbrales de la vida y la muerte, estaba dispuesto a aprovechar sus energías para filmar la lucha de sus últimos días. Una película que plasmara la dignidad de vivir y también la de morir, sin dramatismo y en lo posible con una sonrisa Así nació Las alas de la vida la cinta que la semana se alzó con el premio al mejor documental en la Seminci, la Semana Internacional de Cine de Valladolid. Rodado por su amigo el director de cine Antoni Canet, ofrece una narración única en la que se aborda el testamento vital, la intimidad del enfermo o la muerte digna como fondo. El documental se estrena cuando la enfermedad mantiene a Carlos inmóvil, casi sin fuerzas para hablar. Apenas logra teclear en el ordenador y resulta difícil entender las palabras que logra balbucear. El documental ha sido una terapia más: Con ella me he convencido de la veracidad, la trascendencia y la inevitabilidad de lo que me espera cuenta. Esto de morirse es normal, incluso vulgar que decía Camilo José Cela. No pretendo enseñar a nadie. Sólo que, con esta profesión, he tenido muchos y buenos maestros De 2003 a mayo de 2006, una cámara se coló en su vida. Un objetivo indiscreto participó en las comidas familiares, las visitas al neurólogo, las reuniones con los amigos, las sesiones de fisioterapia... Pedazos de su vida, mezclados con espléndidas panorámicas del Mediterráneo, donde vive, y de su Atlántico natal. Las mismas vistas con las que Carlos disfrutaba desde su ala delta. Resulta inevitable comparar su experiencia cinematográfica con otra película, Mar adentro Aunque esta vez el argumento no es el de un enfermo que desea morir, sino el de alguien que lucha por vivir y reconoce que la muerte es una etapa más de la vida. Carlos Cristos no reivindica una muerte digna como la que demandaba José Luis Sampedro, sino la capacidad de decidir una muerte sin reanimación artificial. La eutanasia no entra en sus planes. Como médico conozco procedimientos sencillos, limpios e indoloros (incluso placenteros) de quitarme de en medio. Mi esposa, también médico, los conoce y no me gustaría que los aplicase. Lo que importa ahora es que la eutanasia deje de ser motivo de debate y se legisle definitivamente en nuestro país S