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82 SALUD SÁBADO 10 s 11 s 2007 ABC Memoria histórica de la talidomida Fue un fármaco maldito. En los años 50 la talidomida se vendía sin receta para tratar las náuseas del embarazo. Miles de bebés nacieron mutilados. En España aún no se ha reconocido su enfermedad. El Gobierno decide ahora si merecen esa condición N. RAMÍREZ DE CASTRO MADRID. Desde finales de la década de los 50 hasta 1961, la talidomida estuvo en el botiquín de muchas mujeres embarazadas. Hasta que se descubrió que ese inocente remedio para los vómitos causaba terribles malformaciones congénitas. Más de 20.000 niños nacieron mutilados, con muñones en lugar de piernas y brazos. En España el fármaco se vendió entre 1957 y 1961 y dejó secuelas en 3.000 recién nacidos. El descubridor de la talidomida, un médico alemán fue juzgado, encarcelado y terminó suicidándose en prisión. Alemania se sintió responsable de aquella tragedia internacional y creó una fundación para indemnizar a los afectados, fuera cual fuera su nacionalidad. Las reclamaciones se admitieron hasta 1990. Pero esta información nunca llegó a los afectados españoles y no pudieron reclamar lo que era suyo. Ningún gobierno español se preocupó de informar a los damnificados por el medicamento maldito. Ni tampoco de reconocer su condición de enfermos por la talidomida. Hoy 50 años después los enfermos siguen sin ningún reconocimiento, sin centros de referencia donde vigilar su salud, sin indemnizaciones... España es junto a Italia el único país que no ha reconocido su condición. El gobierno de Zapatero era la última esperanza después de que otros gobiernos le dieran la espalda. Pero los afectados vuelven a sentirse defraudados La ex ministra de Sanidad, Elena Salgado, se comprometió a realizar un protocolo clínico y a estudiar cada uno de los casos para demostrar si pueden considerarse víctimas de la talidomida. La promesa no cayó en el olvido. El Instituto de Salud Carlos III, centro dependiente del Ministerio de Sanidad, ha estudiado la condi- Un niño afectado por la talidomida en una imagen de archivo mientras sigue un programa de rehabilitación en California ción de cada uno de los afectados y los enfermos aguardan un informe final, del que no esperan mucho. Nos han pedido cosas tan absurdas como que envíemos como prueba los frascos de las pastillas que tomaron nuestras madres e informes de los hospitales donde nacimos. ¿Es que no saben que en aquella época muchos españoles nacíamos en casa? se pregunta José Riquelme, presidente de la asociación AVITE que agrupa a los afectados españoles. A Riquelme la talidomida que tomó su madre le dejó de recuerdo un muñón, en lugar de una pierna de proporciones normales. Con el tiempo, tuvo complicaciones y le amputaron ese muñón, la prueba de su envenenamiento. El Carlos III también le reclamó las pastillas, los informes y fotos de su malformación para decidir que era uno de los damnificados. ¿Es que quieren que exhume el miembro del cementerio donde está enterrado? Los requisitos tan estrictos suenan peregrinos pero no caprichosos. Malformaciones similares a las que produce la talidomida pueden aparecer por alteraciones genéticas o por otros fármacos que nada tienen que ver con la talidomida. De ahí su cautela y de los informes realizados a cada uno de los doscientos afectados españoles que han reclamado. A los afectados la precaución de Sanidad no les convence. Hace décadas el Gobierno canadiense decidió reparar los daños a todos los afectados con malformaciones similares que nacieron en una determinada franja de tiempo, sin más estudios. Si aquí hicieran algo parecido puede que alguien se colara, pero no hablamos de millones de personas, sino de dos centenares Se quejan de injusticia, del olvido de todos los gobiernos de la Democracia. Pero también de la dictadura de Franco, para la que no existieron. Tanto que meses atrás, pideron al presidente del Gobierno su inclusión, como damnificados, en la Ley de Memoria Histórica. Tuvieron otra negativa por respuesta. Riquelme insiste: Si no somos memoria histórica, al menos somos una deuda histórica Más información sobre la talidomida: http: www. avite. org REUTERS Un fármaco maldito Víctimas en todo el mundo: La talidomida se comercializó en 50 países con 80 nombres comerciales. Causó malformaciones en más de 20.000 bebés. La compañía alemana Grunenthal desarrolló y fabricó el medicamento contra los mareos de la gestación. En España se vendió entre 1957 y 1961, si se tiene en cuenta la venta en otros países europeos. La farmacéutica sólo reconoce la comercialización en nuestro país entre 1960 y 1961. Recuperado del olvido: Las últimas investigaciones han recuperado este medicamento para el tratamiento de algunos tipos de cáncer después de décadas de ostracismo. Doscientas reclamaciones Estudio, caso por caso España e Italia, la excepción en Europa La mayoría de los afectados en otros países recibieron una compensación de las compañías farmacéuticas que desarrollaron y vendieron la talidomida. En nuestro país nunca se admitió que el fármaco fuera la causa. Los damnificados españoles recibieron muy poca información en la España predemocrática. Las noticias tampoco llegaron a los enfermos después, cuando el Gobierno alemán constituyó una fundación que dio de plazo hasta los años 90 para indemnizar a los afectados, fuera cual fuera su nacionalidad. Cincuenta años después de aquella tragedia, en Europa sólo España e Italia no han reconocido oficialmente a las víctimas de la talidomida. No tiran la toalla, Los 150 miembros que se han asociado en la organización AVITE, defienden su situación fuera y lejos de nuestras fronteras. Su voz se ha empezado a oír en la BBC del Reino Unido y en la CBS norteamericana. Sanidad nos pidió los frascos que nuestras madres tomaron cuando estaban embarazadas hace 50 años. ¿No es absurdo?