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76 CULTURAyESPECTÁCULOS SÁBADO 10 s 11 s 2007 ABC TEATRO MUSICAL El fervor de la perseverança Música de F. Chopin, R. Wagner, H. Wolf, T. L. de Victoria, C. Santos. Intérpretes: Companya Carles Santos. Anna Ycobalzeta (actriz) Clàudia Schneider (mezzo) Ilona Schneider (soprano) Carles Santos (piano) Dirección artística: Carles Santos y Mariaelena Roqué. Lugar: Teatro Español. Madrid. Mi abuelo sintió que Franco le había vencido dos veces Jordi Soler s Novelista y poeta, autor de La última hora del último día (RBA) Español en México y mexicano en España, se siente un híbrido que no entiende el nacionalismo. Ha publicado una de las mejores novelas del año, en la que vuelve al escenario de su niñez: un cafetal en la sierra de Veracruz regentado por exiliados catalanes POR TULIO DEMICHELI FOTO: JOB VERMEULEN MADRID. Esta sorprendente novela transcurre, como Los rojos de ultramar, en La Portuguesa (cafetal en la sierra de Veracruz donde nació en 1963) y cuenta con su familia como dramaturgia. El autor ficcionaliza sus recuerdos en un relato que sobrepasa lo autobiográfico, recreando personajes y situaciones de alto vuelo imaginativo, como en las comedias bárbaras de Valle- Inclán. Ortodoxia vanguardista ANDRÉS IBÁÑEZ El útimo espectáculo de Carles Santos dibuja para nosotros un paradigma. Los elementos: la carne roja, la pesca de altura (en vibrantes fotografías de casi agonizante intensidad sangrienta) un lenguaje que ofende a las ortodoxias una chica joven desnuda dando saltos y gritos, relatos sobre una cena cuyos invitados comen su propia mierda una película porno de dibujos animados mientras Santos toca un nocturno de Chopin, y supongo que ya todos ustedes habrán entendido de qué se trata. Se trata de esa vieja amiga nuestra, la Vanguardia, que reclama para sí, con ingenuidad conmovedora, que la aceptemos a pesar de que sea absurda, a pesar de que no diga nada, a pesar de que esto ya lo hayamos visto un millar de veces, y todo ello con la vaga amenaza de que si no nos gusta o nos mostramos escépticos, entonces es que somos unos ortodoxos es decir, unos anticuados y unos reaccionarios. ¿Cuántas veces más lograrán los viejos vanguardistas llenos de mierda y de sangre, de obscenidad revolucionaria y de bromitas antiburguesas, hacer colar el truco de que ofenden a la ortodoxia y de que los que no se quedan arrobados son unos carcas? Hace unos días, el respetable abucheó y pateó (si bien discretamente) un espectáculo que respondía al mismo paradigma, el Cuarteto de Heiner Müller en la versión de la Compagnie Rumpelpumpel. La vieja Vanguardia parece no haberse dado cuenta de que el mundo gira y gira sin cesar, y que en este momento no hay nada más ortodoxo, repetitivo y previsible que su propia poética, llena de un sentido del absurdo que resulta fácil y gratuito y de una violencia que ya no remueve nada. Una muchacha completamente desnuda saltando, gritando y corriendo frente al público. ¿Es esto revolución o simple morbo? ¿Liberación o explotación? El novelista Jordi Soler, en Barcelona prolongada. El narrador de mi novela ya no puede regresar aunque regrese, como mi abuelo. Sin embargo, en la carta que escribí al general Franco, yo le decía que si a ellos les había vencido dos veces, a mí no me ha ganado ninguna, pues regresé y me he recuperado. Entre el rock y la selva Poesía: El corazón es un perro que se tira por la ventana (El Tucán de Virginia) y La novia del soldado japonés (Plaza y Janés) Novela: La corsaria (Grijalbo) Bocafloja (Punto de Lectura) Nueva Aquitania (Alfaguara) La mujer que tenía los pies feos (Alfaguara) Los rojos de ultramar (Alfaguara) Relatos: La cantante descalza y otros casos oscuros del rock (Alfaguara) ¿Revolución o morbo? -Estamos acostumbrados a los exiliados de primera- -responde al otro lado del teléfono- pero la mayoría era gente que ni siquiera tenía oficio y que, sencillamente, había perdido la guerra y sus cosas, casas y amigos. Ahora debían ganarse la vida en la otra orilla del mar y no tenían un gremio que les amparara. Ese universo también es desconocido en México. Mi familia era de estos exiliados de segunda, no sólo porque allí nadie les ayudara, ni tuvieran oficio, sino porque su contacto con España era excéntrico, casi nulo. El abuelo de Soler, que tramó un atentado contra el dictador (Los rojos... al regresar a España tras su muerte, se volvió a los 15 días. En Barcelona no entendían su catalán asilvestrado en la selva, sus hijos y nietos ya eran mexicanos, no se reconocía y sintió que Franco le había vencido dos veces -Esos catalanes aislados en la selva veracruzana se alejan mucho del prototipo del exilio, compuesto de grandes universitarios, escritores y científicos. ¿Ha perdido usted la guerra? -A ellos no sólo se les privó de su tierra y sus proyectos de vida, sino también de rehacerse, porque la ausencia fue muy -No escribo en catalán porque mi lengua de escritor es el español. He recuperado el catalán, pero a un nivel uterino que me produce cierta paz amniótica: es la lengua en la que me comunico y en la que trabajo. Ahora bien, mi mujer es hija de francesa y bielorruso. Ella habla en francés con nuestros hijos, yo en catalán, y cuando estamos todos, lo hacemos en castellano. A una familia que ha crecido en otro país los nacionalismos le parecen ridículos, aunque se hagan gestos románticos como izar la tricolor, hablar la lengua y comer alimentos catalanes. Además, padecíamos el nacionalismo mexicano. Mexicano en España y español en México, soy un híbrido y defiendo esa hibridación. Antes que narrador, Soler fue poeta- -eso sí, después del rock: Yo lo que soy es poeta, siempre he escrito y aún escribo poesía. Pero he dejado de publicarla. Cuando empecé, la prosa me parecía una vulgaridad, más que arte, un oficio. En cambio, el acto poético tiene ¿Por qué no escribe en catalán si se ha instalado en Barcelona? -Es uno de mis autores de referencia. También, Onetti, cuyos cuentos me parecen escritos con música, y a veces me cuesta entenderlos por demorarme en escucharlos. Yo siempre escribo con música. En La última hora del último día me acompañé con los solos de John Coltraine. Aprendí a tocarlos y a plagiarlos con esta novela. -Flaubert no cerraba una página hasta que le sonara bien... ABC colgará en su web, a partir de ahora, fragmentos de las mejores obras a cuyos autores entreviste un elemento mágico. Puedes sentarte todos los días a escribir una novela; no un poema, porque necesitas que la magia, siempre caprichosa, te visite. La novela la retomas y vas avanzando con disciplina. Un día descubrí que ése era el encanto de la prosa. Aunque es verdad que mi prosa está tejida... que le he aplicado mi vena poética, porque soy un escritor de oído y creo, como Paz, que lo que está bien escrito puedes leerlo en voz alta -El radio facilita una comunicación colectiva que no se produce en la televisión, porque aquél es un medio que se oye con más sentidos que el oído. Mi programa se emitía de noche, lo que forzaba una concentración mayor. Un día empecé a poner Satellite of Love- -la canción de Lou Reed- -y le pedí a mis oyentes que pensáramos, al oírla, en algo que nos importara a todos. Lanzamos satélites contra los abusos del ejército en Chiapas, contra la Guerra del Golfo, contra la brutalidad de la policía en la Universidad... No es que hiciéramos mucho, pero sí creo que la reflexión colectiva resulta provechosa, eran tres minutos y cuarenta segundos de reflexión que no nos damos casi nunca. Lea el primer capítulo de la novela en: http: www. abc. es cultura -Como periodista, sus programas eran muy radiofónicos y muy literarios. ¿Qué eran esos satélites que lanzaba por las ondas?