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54 MADRID SÁBADO 10 s 11 s 2007 ABC AL DÍA Ignacio Ruiz Quintano Wilco: palabras mayores POR PABLO CARRERO MADRID. Siguen siendo una banda de culto, respetada por la crítica y con una base de fidelísimos seguidores, pero su popularidad crece con cada uno de sus discos. Wilco es la banda, el gran grupo del rock contemporáneo, un verdadero lujo en el que se dan cita con ejemplar equilibrio la tradición del rock más clásico y un ímpetu renovador, un espíritu arriesgado y vanguardista que hace del sexteto una valiosísima rareza, una de las más apetitosas golosinas que pueden verse hoy en día sobre el escenario de una sala de conciertos. Así las cosas, las entradas para su concierto madrileño estaban agotadas desde hacía días, y la sala La Riviera presentaba un rotundo y prometedor lleno. Habían abierto los toledanos Sunday Drivers con una breve actuación acústica, y a eso de las nueve y media aparecía sobre las tablas la formación que comanda con autoridad y carisma casi infinito el genial Jeff Tweedy, a quien la afición madrileña mostró durante toda la actuación una filiación casi reverencial. Son muchos los argumentos que Wilco ofrece para acreditar su candidatura a la condición de mejor grupo de rock del momento. El mencionado balance entre clasicismo y modernidad, la intensidad de un repertorio lleno de canciones brillantes, la imaginación con la que trabajan en el estudio de grabación, la magnética personalidad de Tweedy, su característica cercana y preciosa voz, la elegancia y versatilidad del arrollador guitarrista Neils Cline, la contundencia de toda la banda en directo, la asombrosa capacidad de sorprender manteniendo un escrupuloso respeto por las esencias del rock en su sentido más tradicional... Ayer, además, se dieron los ingredientes que bastan para que una noche de rock and roll salga completamente redonda: una sala llena de entusiastas seguidores, un sonido impecable y una perfecta comunión entre los de arriba del escenario y los de abajo. Como país y como público, os adoramos decía Jeff Tweedy, tocado con un sombrero de vaquero del que no se deshizo en todo el concierto, a una parroquia absolutamente entregada. Eso sí, también aplazaba, una vez más, para la próxima gira su compromiso de aprender algo de español. Pero no hizo falta curso intensivo de español alguno para que la complicidad con la CHIRIMBOLEO F OXÁ vio una vez las fotografías de un templo de la India con motivos modernos: estaba en plena selva virgen y habían esculpido el bajorrelieve de una rueda dentada, una bicicleta y un Ford sólo que con manos tan antiguas que parecían relieves de los Vedas. A Foxá le fascinaba el dramatismo que él veía en el esfuerzo del mundo antiguo para asimilar a la técnica moderna: Los moros de Marruecos han conseguido algo, y, al dejar parados sus relojes del IX sobre la seda de los cojines y el mosaico fresco de los patios, han conseguido una hora antigua de Las mil y una noches ¿Qué hora tenemos hoy los madrileños? Nadie lo sabe. El Ayuntamiento se llevó los relojes de las plazas hace cuatro años, y ahora, donde antes había una hora, hay un anuncio que es un surtidor de euros para el baúl municipal. Los llaman chirimbolos y son tan horrorosos que únicamente armonizan con las luces navideñas de Alicia Moreno, esas trampas para cazar murciélagos. Pujol, el avi de los catalanes, se ha llevado un berrinche porque en un taxi madrileño no le han dejado tomarse por el móvil su vasito de agua clara, es decir, hablar en catalán. De muy mal humor debía de estar ese taxista, pues pocas cosas hay en Madrid que hagan más gracia que oír hablar en catalán. Es natural. ¿Qué sabe Pujol del terror urbano con que Madrid asedia al automovilista en su vida cotidiana? Cámaras, radares, controles de alcoholemia, policías municipales, agentes de movilidad, controladores del estacionamiento, multas, puntos, prohibido beber, prohibido fumar, impuesto de circulación y, por supuesto, el atasco de toda la vida. ¿Cómo va a entender ningún taxista lo que Julián Marías llamaría melancolía entusiasta de Pujol en un Mil Cuatrocientos Treinta (no sé si se llaman así) blanco y con raya roja, por la carretera de Barajas, camino del aeropuerto, moscardeando Barcelona! I ambtos pecats, nostra, nostra! Barcelona nostra ¡la gran encisera! Barcelona tiene a Gaudí (minimalismo gótico de la Sagrada Familia) Madrid- -ni una baldosa municipal donde patinar, ni un agujero municipal donde tocar la guitarra- -tiene a Gallardón (minimalismo de despacho y chirimbolo) Jeff Tweedy exhibió en Madrid todos su carisma y su autoridad audiencia fuese absoluta, para que la actuación discurriese por los cauces adecuados, ganando en intensidad y emoción a medida que se iban sucediendo los que ya son temas absolutamente clásicos en su repertorio, maravillas como I m trying to break your Herat la deliciosa Jesus etc o novedades tan impactantes y certeras como Imposible Germany Sky blue sky o Hate it here incluidas en su controvertido pero fantástico nuevo álbum. DANIEL G. LÓPEZ Es el gran grupo del rock contemporáneo, un verdadero lujo en el que se dan cita la tradición del rock más clásico y un ímpetu renovador Exhibieron la vitalidad, el encanto y el talento de una banda con madera de clásico Como viene siendo ya habitual en las felizmente cada vez más frecuentes visitas del combo de Chicago a nuestro país, las dos horas de actuación se pasaron como un suspiro. Tan atractivos en las piezas más sutiles y delicadas como en los arrebatos eléctricos más ruidistas y afilados, tan certeros en los momentos de reposada belleza como en los de arrebatada incandescencia, Wilco exhibieron de nuevo la vitalidad, el encanto, la presencia y el talento de una banda con madera de clásico.