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10 11 07 GASTRONOMÍA Tallado de un rabanito, donde se busca el efecto del contraste entre el blanco y el rojo. Abajo a la izquierda, una calabaza transformada en flor Arte comestible La talla de frutas y verduras, que requiere una gran paciencia, es un arte milenario de China y Tailandia. La moda ha llegado a España y algunos restaurantes orientales imparten clases en las que aprender esta bella lección para que la comida entre por los ojos TEXTO: CARMEN FUENTES FOTOS: JULIÁN DE DOMINGO Talla de frutas y verduras, una técnica milenaria sandías, melones, piñas, papayas, nabos, zanahorias o lombardas haciendo unos juegos florales de envergadura. En España son varios los restaurantes tailandeses que imparten clases de esta técnica decorativa que además relaja la mente y combate el estrés. Reemplazar el centro de flores de la mesa por sofisticadas sandías, melón o papayas tallados en forma de flor, se convierte al instante en motivo de conversación. Las frutas talladas alcanzan tal belleza que hay que esforzarse por recordar que también se comen. S 6 asistió en Madrid a una clase de talla para principiantes en el restaurante Thaydi. Se nos dio una tabla, un cuchillo curvo y otro plano, un recipiente con agua, limones y paños para secar las manos. Y como frutas y verduras: hojas gordas de lombarda, rabanitos, piña, manzanas y tomates. Había que hacer ensalada de flores y lo primero que aprendimos fue a coger el curvo cuchillo para transformar la lombarda en hojas de encaje calado. Saisunee Naksawat, profesora A punta de cuchillo Los motivos favoritos La diferencia entre la talla china y la tailandesa se basa, principalmente, en los motivos elegidos para las decoraciones. Mientras que en China se realizan figuras e imágenes alegóricas de sus cuentos y leyendas, en Tailandia la decoración es fundamentalmente de carácter floral. icen que Tailandia importó de China el arte de la talla de frutas y verduras, técnica que usaban allí para la decoración de platos y realzar determinados eventos hace más de 2.000 años, y que hoy se siguen utilizando de forma habitual en restaurantes y grandes celebraciones. A Tailandia llegó esta habilidad allá por el año 1364, coincidiendo con la celebración del festival Loy Krathong, que tiene lugar cada mes de noviembre con la llegada de la luna llena. El nombre del festejo hace referencia a la creación de pequeñas balsas de tronco de banano adornadas con las frutas talladas, incienso y otros elementos. D Hay orígenes religiosos para esta celebración que los budistas tomaron de los brahmanes indios, y con las que se agradecen los favores del agua (el Ganges, en un caso, la diosa de la corriente, en el otro) pero también legendarios: se habla de una princesa que decoró en esa noche de luna llena una lámpara que impresionó a su padre tanto como para imponer el tallado de frutas y verduras en la Corte, y se atribuye también a la reina Noppamas, en honor de cuya belleza se celebran concursos durante el festival para elegir a las más guapas. Con el tiempo aquella afición cortesana se democratizó y ahora, pacientes maestros enseñan a tallar (sin cortarse) manzanas,