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2- 3 S 6 LOS SÁBADOS DE Banksy, leyenda urbana LAURA REVUELTA El arte contemporáneo está plagado de grietas por las que es posible que se cuele cualquiera. Claro, que entre esos cualquiera siempre puede aparecer alguien que nos haga recuperar el sentido del humor y de la inteligencia. Banksy (www. banksy. co. uk) es uno de esos personajes que habitan entre las grietas del arte contemporáneo, a los que es difícil clasificar no sólo por ser original e inclasificable sino porque se escabulle a la velocidad del rayo. Su nombre, como sus modos artísticos próximos al graffiti y su anonimato forman parte de las leyendas urbanas. Gamberro, imaginativo, descarado, con un morro que se lo pisa pero que ha logrado asaltar la banca del mercado del arte. Él, cuyo auténtico nombre nada más que él y sus acólitos conocen; que toma su mote de un juego de palabras que viene a significar algo así como atracador de bancos (Robin Banks) que se ha colado en los más importantes museos del mundo (Tate Modern, MOMA, el British Museum... para colgar sus obras entre los grandes; que puede pintar en la fachada de su casa (sí, la de usted que riega el jardín cada mañana y paga los impuestos) la imagen de una pareja de policías besándose en los morros- -una de sus trastadas más famosas- -sin que se dé ni cuenta ha sido capaz de rizar el rizo de la excentricidad y de la ironía del mercado del arte: 1,85 millones de dólares ha ganado la casa Bonhams de subastas por vender algunas de sus creaciones. Pintadas, en una palabra, que han hecho del tal Banksy un héroe, al que unos ingenuos dicen haberlo pillado en plena faena con una cámara. No se lo creen ni ellos. Banksy es más listo que el hambre y por sus obras es como se le conoce. La última obra de Banksy, en Londres AP Pintura sobre cemento: la obra final bulle en la cabeza del escritor intención de comer de su pasión. Es un mundo difícil e incomprendido. Mucha gente no se molesta en conocer lo que hacemos, aunque quizá se sorprendería. Es arte fresco, nuevo, diferente Esta faceta artística está alcanzando una dimensión cuyos límites aún parecen lejanos afirma el especialista Fernando Figueroa (www. graphitfragen. com) Han pasado muchas hojas del calendario desde los años 70 y 80, desde aquella época en la que el graffiti era, según Figueroa, una plataforma de expresión e identidad cultural de colectivos marginados en la cultura estadounidense, como afroamericanos o puertorriqueños Muchos de los que este fin de semana han trabajado en Sevilla ni siquiera habían nacido entonces. O eran bebés. Entre ellos, Den, bilbaína, de veintinueve años, que lleva una década con el spray en la mano y que estos días ha formado parte del grupo encargado de pintar la Torre de la Algaba, junto a Cade (Vitoria) y Fuck (Bruselas) En estos diez años, Eva, o Den, su nombre de batalla, se ha licenciado en Bellas Artes, ha hecho sus incursiones en el mundo del lienzo y, por supuesto, también ha tenido más de un lío con la Policía y con algún vecino quisquilloso, aunque confiesa que aún hoy sigue buscando paredes vírgenes en la ciudad. Eso es lo que nos motiva, lo que nos hace sentir más vivos afirma. Den, como Mate, forma parte del colectivo Extralargos (www. extralar- gos. net) seis escritores de Pamplona, Vitoria y Bilbao que trabajan por encargo para Ayuntamientos, en exhibiciones (recientemente, en Toulouse) o en concursos, como el de esta semana en Sevilla. Sergio Muñoz, de la compañía Boa, participa cada año en la organización de Cultura Urbana (www. culturaurbana. es) un festival que se celebra en Madrid en mayo y que trata de darle cancha a los gritos artísticos de la ciudad, desde el hip hop al urban art Muñoz recuerda que se han hecho instalaciones frente al museo Reina Sofía o colaboraciones entre escritores de Nueva York y Madrid. Es un error asociar automáticamente hip hop a graffiti- -asegura- En estos años me he encontrado gente del heavy metal o pijos con un rotulador en la mano. Lo cierto es que es una concepción estética que cada vez llama más la atención, a la que dedicamos un espacio creciente, y que influye muy directamente en otros campos, como en la publicidad, en la moda y en algunas galerías y museos La generación del graffiti empieza a exhibir su talento. En Inglate- rra, desde luego, donde Banksy acumula ceros en su cuenta corriente (ver apoyo) en infinidad de ciudades europeas (Fernando Figueroa cita Berlín, Hamburgo, Colonia, París, Toulouse, Estocolmo, Gotemburgo, Londres, Bristol, Milán... y también en España, donde triunfa, entre otros, San, nacido en Moraleja (Cáceres) en 1980. San (www. eseaene. com) anda estos días en San Francisco, con mi representante en Estados Unidos donde expone su obra en la galería Fifty 24 SF. Desde allí traza una radiografía perfecta de esta época: El arte contemporáneo busca nuevos discursos que mostrar, y el arte en la calle es uno de ellos- -afirma- El graffiti es una etiqueta muy fácil de vender, porque tiene un trasfondo subversivo que a simple vista es atractivo e interesante para el público en general La semana del graffiti en Sevilla, apadrinada por la empresa local del agua y por el Ayuntamiento de la ciudad, es un ejemplo del color vivo del nuevo paisaje, de cómo el curso de las cosas empieza a separar el trigo de la paja, el rotulador y el vandalismo de la expresión artística.