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96 GENTE www. abc. es gente VIERNES 9- -11- -2007 ABC Numerosas clientas de H M, que esperaban desde primeras horas, intentan hacerse, como sea, con uno de los diseños de Cavalli EFE Por un puñado de prendas Apenas un cuarto de hora duraron en los percheros de H M las colecciones del diseñador Roberto Cavalli, que la popular cadena de tiendas puso ayer a la venta a precios notablemente populares en doscientas tiendas repartidas por todo el mundo POR M. DE LA FUENTE MADRID. Al que madruga Dios le ayuda. O suele, por lo menos. Eso es lo que ayer pensaron en Madrid docenas y docenas de personas (y varios miles más en otras ciudades de todo el mundo, con Barcelona, Sevilla, Marbella, Bilbao y Palma de Mallorca entre ellas, según informa Efe) que se desayunaron desde primeras horas de la mañana haciendo cola ante las tiendas de la conocida cadena de ropa H M que ofrecía un almuerzo de auténtico lujo y comprobada enjundia (si no alimenticia, sí al menos textil) la puesta a la venta, a precios mayormente populares, de las colecciones que para la firma sueca ha creado y diseñado Roberto Cavalli, uno de los nombres más propios, personales e intransferibles de la moda actual. Las tiendas abrieron a las diez, pero más de dos horas antes los muchísimos devotos del impactante creador italiano ya estaban ante sus puertas, con el ánimo prendido con alfileres por si después del madrugón se quedaban compuestos y sin ropa, sin unos dobladillos que echarse a la espalda. Resumiendo, que en apenas un cuarto de hora no quedaba en los percheros una sola prenda (pero ni una) que llevarse al cuerpo serrano, tal fue la intensidad de los atacantes que no se habían visto en otra desde que abrieron el chino del barrio, o pusieron un nuevo hipercor en el polígono. Además, es bien sabido que la cadena H M no suele dar puntada sin hilo en estas ocasiones tan especiales en las que se tira la casa (o la tienda, o los maniquíes, o lo que haga falta) por la ventana de modo (y moda) que todo estaba perfecta y totalmente organizado, desde una alfombra roja para que la gente se creyese que iba camino del Oscar, hasta el pertinente servicio de seguridad, pasando por servir un cafelito bien caliente (se desconoce si hubo porras, churros o cruasanes) a los presentes para combatir el relente de la mañana de noviembre. Incluso, entre los que esperaban había numerosas personas recién llegadas de provincias de ciudades cercanas a la capital como Segovia, Salamanca, Valladolid y Toledo. De hecho, la intensa marimorena montada ayer ha superado con creces otras situaciones parecidas como las que ya se vivieron a las puertas de H M con ocasión de la venta al público de las coleccions de Stella McCartney, Madonna y Karl Lagerfeld. Cinco, cuatro, tres, dos, uno... las diez de la mañana en punto y el personal que pasa al ataque sin nadar y mucho menos guardar la ropa, con tal de hacerse con algún modelito del diseñador (es de suponer que no habría tiempo de pasarse por los probadores) a ver si con un poco de suerte se nos pega algo (sobre todo lo concerniente a la cuenta corriente, el lujo, el glamour y los cochazos y las mansiones en Beverly Hills) del mundo tan seductoramente fashion, moderno entre los modernos, que tiene por costumbre vestir ese sastrecillo valiente llamado Cavalli, un reparto habitualmente de lujo que ha pasado por hacerle las jaretas y las sisas a gente tan popular aquí y en Cochabamba como Beyoncé, Madonna, Gwyneth Paltrow, Charlize Theron, Jennifer Lopez, Sharon Stone, Gong Li, Victoria Beckham, Lenny Kravitz y Adrien Brody, y etcétera, etcétera. Una firma radicalmente seductora la florentina, que siempre se ha cortado por el mismo y para algunos excéntrico patrón: la pasión por los colores intensos, el exotismo y la exageración, y hasta el toque más animal, con perdón, sus famosos estampados de cebra o de leopardo. Ahora, ¿qué pinto yo en el sábado en el híper con un estampado de leopardo? ¿Pintar dice, amigo? Pues pintar la mona.