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80 VIERNES deESTRENO VIERNES 9 s 11 s 2007 ABC El dinero tiene miedo Maribel Verdú, Carlos Bardem y Daniel Giménez Cacho protagonizan el primer largo del mexicano Rodrigo Pla, un drama que ojalá fuera futurista sobre la vida en un barrio fortificado de Ciudad de México. Tres raterillos cruzan la muralla y uno queda atrapado FEDERICO MARÍN BELLÓN MADRID. Las primeras imágenes de La zona valen por varios largometrajes. La cámara se pasea por un barrio residencial que recuerda al Wisteria Lane de Mujeres desesperadas en versión hispana. El ojo casi omnisciente del espectador se eleva por encima del perímetro amurallado y se precipita al abismo de las chabolas, que crecen como hongos hasta el mismo pie del fortín. El contraste no puede ser más elocuente. Cuenta Rodrigo Pla que su primera idea fue rodar una película futurista, hasta que se sintió impactado por la realidad más que suficiente para inspirar este drama contundente sobre la vida en el interior de uno de esos barrios fortificados en los que la gente adinerada se protege del avance del tercer mundo y de la ineficacia y corrupción policiales. El director novel- -su segundo corto, El ojo en la nuca atrajo todas las miradas y varios premios- -podría haber emulado a Orwell a la hora de titular y llamado a su película 2070 al igual que el escritor británico decidió alterar el orden de las dos últimas cifras de 1984 para que el relato de su época no pareciera demasiado pesimista. En La zona una brecha se abre por casualidad en la muralla y tres ladrones adolescentes se cuelan en esta parodia de paraíso, un universo al margen de la ley y del hambre con sus propias medidas de seguridad e incluso con una especie de gobierno autóctono que apenas debe rendir cuentas al de verdad, que tampoco aporta demasiadas garantías. El resultado de la incursión de los pequeños criminales debe descubrirlo el espectador, al que de momento le bastará con saber que uno de los chavales queda atrapado intramuros, donde comienza una auténtica cacería y las caretas de los residentes empiezan a caerse por los suelos, en algunos casos con estrépito. Pla explica que en México y en otros lugares del mundo muchas urbanizaciones tienen firmados acuerdos con la Policía sobre distintos asuntos de seguridad. En efecto, La zona es una ficción inspirada en un cuento de Laura Santullo, quien escribió el guión junto al director, pero sus personajes viven entre nosotros. Es más, somos nosotros enfrentados a los que quieren compartir la tarta, parapetados por unos muros que nunca serán suficientemente altos, por lo menos mientras los de fuera se reproduzcan como conejos y sigan empeñados en comer. Por eso es de agradecer que Rodrigo Pla no hable de buenos y malos, que prescinda de la ofensa que supone siempre cualquier imposición ideológica y trate de mostrar todos los puntos de vista El ladrón, la policía, el servicio privado de seguridad, el abuelo armado, los cabecillas de la comunidad, los adolescentes excitados por la caza, el chaval que se reconoce en los ojos del enemigo, las madres a ambos lados de la barrera... Todos tienen sus razones y a todos es fácil comprender, independientemente de lo lejos que se sienta el espectador de cada uno de ellos. Al mismo tiempo, ninguno es inocente. Si la frase el hombre es un lobo para el hombre no fuera una difamación y una calumnia para las pobres bestias (como recuerda Coetzee, el lobo no es un depredador de otros lobos sería pertinente sacarla a colación. Pero Pla no denuncia, expone e inventa unas situaciones del todo verosímiles. Con sus motivos y todo, quien resulta peor parada, más mordida, es la policía mexicana. El cineasta confesó en la rueda de prensa que celebró el miércoles en Madrid que a él mismo le dan miedo las fuerzas del or- Rodrigo Pla pensó en una película futurista, pero se vio impactado por la realidad Maribel Verdú: Todos nos alegramos de la caída del muro de Berlín y ahora se construyen más Carlos Bardem y Maribel Verdú, durante la presentación del filme den de su país. No funcionan- -dice- nadie acaba en la cárcel y, cuanto más poderoso se es, menos Pla aclaró que la cinta narra la realidad en México, aunque las mismas situaciones se dan en otras partes del mundo ante la cada vez mayor indiferencia entre clases sociales El trasfondo, por tanto, es necesariamente pesimista, si bien entre líneas puede atisbarse un mensaje de optimismo y esperanza Para que las cosas cambien hay que hablar de lo que no funciona se justificó el director, quien insistió en que en su país, donde La zona se estrenará en febrero de 2008, se vive en un contexto de impunidad y corrupción muy grandes Ya se verá cómo es recibida allí la cinta, que ha sido acogida con entusiasmo en varios festivales, incluida la Seminci de Valladolid, donde se presentó fuera de concurso. En la Mostra de Venecia recibió el premio a la mejor ópera prima y a la mejor película iberoamericana, y en el Festival de Toronto ganó el Fipresti, concedido por la crítica internacional. Atenas reconoció su guión. Su papel no es el más importante (ninguno lo es, en realidad) pero en el elenco de La zona destaca la presencia de Maribel Verdú, un rostro indispensable del cine español y un mi- Corrupción policial La zona México, España 2007 97 minutos Género- -Drama Director- -Rodrigo Pla Actores- -Daniel Giménez Cacho, Maribel Verdú, Carlos Bardem El furor de los sobreprotegidos E. R. MARCHANTE El título hace referencia a una zona residencial, una isla cerrada, en el medio de un mun- do agresivo, amenazante y peligroso. Los habitantes de esa zona se han provisto de todos los sistemas posibles de seguridad para que el mundo exterior no tenga acceso a ellos, y en el caso de que penetre, lo puedan controlar y combatir... La Zona es una película que no responde a un tiempo ni a un lugar concretos, y su relación con el cine de fantasía o ciencia- ficción es prácticamente nula: alude directamente a una situación real, actual, apenas metafórica... Es nuestro mundo, nuestras casas, nuestros aeropuertos, nuestras empresas... en fin, nuestra obsesión. El director, el mexicano Rodrigo Plá, afila o afina su lápiz en el dibujo de interiores: el retrato de las gentes de la Zona es deprimente, y su filosofía desmoradeslizante hacia ese terreno del western de disparar primero y preguntar después: la seguridad los convierte en esclavos de sus miedos. Con el fin de peliculear este grave asunto, Rodrigo Plá introduce unos conejillos en la Zona, unos rateros, y la intriga consiste básicamente en la caza del hombre. Ahí, la película pierde fuerza, potencia, porque en ningún momento consigue transmitir emocionalmente lo que intelectualmente ves con claridad: ya sabes lo que te quieren decir, pero, aún siendo razonable y aceptable, no hay modo de que saque una vibración, tal vez porque hay un cartel anunciador de los perfiles de la trama durante toda la historia: la ves llegar. Al ser película de mensaje alto y claro: ¡Cuidado al defenderos, no sea que os convirtáis en lo que teméis! su trazado y desarrollo es evidente. Y los personajes sirven a este propósito desde el principio: existen para decir eso, de ahí que el tono de las interpretaciones sea duro, esclerótico: Daniel Giménez Cacho y Carlos Bardem forman el núcleo duro del mensaje; mientras que los chicos Daniel Tovar y Alan Chávez, cada uno a un lado del muro, son unos puntos suspensivos, un terreno intermedio, algo por explorar. Y quedaría averiguar cuál es el lugar que ocupa en todo esto Maribel Verdú, magnífica actriz que aparece por aquí como puesta por el Ayuntamiento, o mejor, por la coproducción española. Reparto con sabor español