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ABC VIERNES 9- -11- -2007 Entrevista a Pascal Quignard, autor de Las sombras errantes premio Goncourt 75 de pescaderos, de herreros, de todos los habitantes del pueblo salvo del bardo Asuracentúrix, un brasa de cuidado que no logra limar la brutalidad de sus paisanos. El boxeo galo es poco sofisticado pero vence siempre a la sutileza militar romana, que queda desbordada una y otra vez por una lluvia de golpes interminable que no saben de dónde viene ni cuándo va a parar. Los cuerpos quedan amontonados en el campo abierto o en el bosque después de que Astérix y compañía les hayan golpeado bien, aunque sin pasarse. La violencia de Astérix y Obélix es como la violencia de los personajes de los dibujos animados de la Warner: hiere, porque se nota que duele, pero no mata. Las caras de los legionarios romanos después de los puñetazos recuerdan a las caras del pobre Coyote después Los libros que reúne este álbum son Astérix el galo Astérix y el caldero y Obélix y compañía de haber sido derrotado por Correcaminos. Pero no es lo único que une a ambas series: como los romanos, Coyote es un estratega que siempre fracasa, y como los galos, Correcaminos sólo posee una virtud, la velocidad, que le sirve para salir siempre victorioso. Yo fui educado con los golpes de Astérix y con la velocidad de Correcaminos: seguro que han dejado daños colaterales en mi cerebro, pero también dejaron un montón de risas. El Cid cabalga de nuevo a lomos de una microscópica edición del Cantar Alberto Montaner llega hasta las entrañas de la obra seminal de la literatura española MANUEL DE LA FUENTE MADRID. Rodrigo Díaz de Vivar vuelve a cabalgar sobre la meseta de literatura española a lomos de una montura de excepción: la publicación de una edición corregida y aumentada (y de qué manera) del Cantar de Mío Cid cuyas bridas ha sujetado con erudición y exhaustiva solvencia el profesor Alberto Montaner (autor también de la edición de 1993 para la Editorial Crítica) bajo la atenta mirada de un palafrenero de lujo, el académico Francisco Rico, responsable del estudio preliminar y director del Centro para la Edición de los Clásicos Españoles que, junto a Galaxia Gutenberg Círculo de Lectores y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, han alumbrado este monumento lingüístico y literario en palabras del propio Rico. Para que el Cantar cobrara nueva vida y se abriera como una caja de sorpresas, el académico explicó que se ha recurrido al estudio de siglos de tradición, pero también a las últimas técnicas de examen de manuscritos, mediante un videomicroscopio que permite lecturas que eran invisibles hasta ahora en el ejemplar del único manuscrito conocido, reproducido a mano por el copista Per Abbat en 1207, de forma que se han analizado uno a uno los versos, y se han podido rastrear rasgos o nuevas palabras en páginas deterioradas. Este trabajo es una locura, una quijotada, nunca se ha hecho una edición de un clásico español comentada y anotada como ésta, nunca finalizó Francisco Rico. Baste, pues, un ejemplo de una de las notas a pie de página, la 1575, a cuenta del legendario y casi mitológico Babieca Si abrié buena parada: si pararía correctamente, es decir, si se pararía en cuanto se lo ordenase el jinete, lo que se denomina ser dócil de freno Las características que el Cid le pide a Babieca son las que precisaba un caballo de guerra, que tenía que lanzarse a la carga, frenar en seco y volver a la carga... En términos más cercanos al lector actual se podría hablar de aceleración o reprise y de capacidad de frenado Notas que no sólo aportan un suculento alimento lingüístico y literario sino también social e histórico dibujando con exactitud para el lector de hoy el sugerente mundo medieval. Desde la Universidad de Berkeley, donde es actualmente profesor invitado, el propio editor de la obra, Alberto Montaner, explicó que el Cid es un héroe de gran modernidad, un leal vasallo, un buen padre de familia, un capitán valeroso... y el Cantar es un puente entre la literatura de la Edad Media y nuestra época Por su parte, Luis Alberto de Cuenca comentó que este monumento de la filología permanecerá aunque las modas filológicas o exegéticas cambien. De hecho, si hubiera que salvar una joya de la Biblioteca Nacional me quedaría con el Códice de Per Abatt Y lo dice quien fue Bibliotecario Mayor del Reino. El también poeta Luis García Montero destacó que nada más abrir el libro recién nacido se me llenó la la boca de palabras, porque esta obra sigue emocionando Cuatrocientas páginas de estudio de Montaner sobre todos los vericuetos de la obra, así como notas aún más exhaustivas del Cantar en las páginas finales, y hasta dibujos y mapas se suben también a la grupa de este obra eterna. Inmortal, como el propio Campeador. Más información sobre los héroes galos: http: es. asterix. com Astérix se desgañita ante un batallón de cobardes legionarios en Obélix y compañía cial que debe adoptarse para vender en Roma los menhires de Obélix, que es una actualísima parodia de cómo directivos y consultores hacen las presentaciones de proyectos en las grandes empresas. Sin embargo, lo que caracteriza a Obélix y compañía es que, junto a la parodia, surge con fuerza ese otro género que es la sátira, es decir, la crítica humorística de un vicio. En la colección de Astérix, la sátira aparece por primera vez en La cizaña, donde se ataca la envidia, y vuelve con El adivino, que ridiculiza la superstición. Por último, Obélix y compañía está dedicado a fustigar la codicia y la vanidad. En El escudo arverno, Obélix ya había soñado fugazmente con convertirse en un gran empresario del menhir, y ahora su sueño se hace realidad gracias a la financiación interesada de Cayo Coyun- tural, quien piensa que el oro reblandecerá el nervio guerrero de los galos. Esa inyección de dinero da lugar a una divertida serie de reacciones en cadena, que terminan con una bancarrota de la hacienda romana y la devaluación del sestercio. Los autores se recrean especialmente en la situación que se ha generado en la aldea gala, con Obélix transformado en un pretencioso nuevo rico y disfrazado de lujosa caja de bombones; el pescadero Ordenalfabétix, el herrero Esautomátix y el anciano Edadepiédrix siguiendo su ejemplo, y el resto de los galos fabricando menhires febrilmente para tales improvisados empresarios o cazando jabalíes para dar sustento a los picapedreros... Como siempre, Astérix y el druida Panorámix conservan la serenidad en medio de la con- fusión y saben gestionar la crisis. Se trata de conseguir que los galos abandonen sus sueños de ganancia y vuelvan a ser copains, esa palabra francesa cuyo significado es un híbrido entre amigo y compañero El primero que se reintegra al redil es Obélix, que se ha aburrido de la vida de alto ejecutivo y quiere recuperar su relación con Astérix y los placeres sencillos de la caza deportiva del jabalí y la juerga con los amigos. Luego viene la quiebra de Roma, el cierre del grifo de los sestercios y la indignación de los galos, que Astérix canaliza hacia el campamento romano. El resto resulta muy familiar: la alegre invasión del campamento y la cena final bajo las estrellas para celebrar la amistad recobrada, la última cena que Goscinny vería publicada... El videomicroscopio ha permitido nuevas lecturas que eran invisibles hasta ahora según Francisco Rico