Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
74 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos VIERNES 9- -11- -2007 ABC El puño y la Roma Al cumplirse 30 años de la muerte de Goscinny, autor- -con Uderzo- -de Astérix, Salvat reúne 3 episodios esenciales de la saga. Adelantamos el prólogo de Leopoldo Calvo- Sotelo, y probamos del poder de los puños dopados con poción que define a los galos POR FÉLIX ROMEO Astérix y Obélix son dos personajes de película slapstick, de cine mudo, de blanco y negro, de cortometrajes de golpes permanentes, dados y esquivados. Astérix y Obélix son herederos directos de El Gordo y El Flaco y de Buster Keaton y de Charlot y de Los tres chiflados. Herederos de las películas que veían en la infancia sus creadores, Goscinny y Uderzo. Astérix y Obélix también son herederos de Tati, de una Francia que quería salir sola del lío en que se había metido durante la Segunda Guerra Mundial y su periodo colaboracionista, pero son herederos de un Tati mucho menos naïf y más respondón: son igual de antiimperialistas, pero mucho menos sutiles. Bud Spencer y Terence Hill habrían sido unos excelentes Obélix y Astérix. Las películas de Bud Spencer y Terence Hill son versiones René Goscinny, en una foto de archivo, cara a cara con Albert Uderzo frías, y sin pago de derechos, de las aventuras de los irreductibles galos. ¿Cómo es posible que a nadie se le ocurriera hacer un Astérix y Obélix con ese gordo barbudo y ese rubio? Se han perdido una grandes películas de la serie B: lástima. Astérix y Obélix, y sobre todo Obélix, que cayó en la marmita de poción mágica de pequeño, sólo tienen un arma contra el Imperio Romano que trata de absorberles: sus brazos y sus puños. No conocen el maquiavelismo, verdadero protagonista de Astérix el galo y de Obélix y compañía, y tampoco conocen la estrategia (ignoran completamente la formación tortuga o el camuflaje o la guerra psicológica) y tampoco conocen las armas de destrucción masiva que utilizan los romanos, con la catapulta a la cabeza... inútilmente, una y otra vez. Los galos son hombres de honor y sólo conocen la lucha hombre a hombre, cuerpo a cuerpo, la lucha con los puños, la lucha metro a metro, la lucha que duele, pero no aniquila. Sí, la poción mágica es sin duda un doping, pero un doping que sirve para potenciar su verdadero ser: machacar a puñetazos a los romanos. Su arte boxístico no es muy sofisticado y casi se reduce al uppercut, de abajo arriba, que consigue, a veces, poner en órbita al pobre legionario romano que no concibe cómo tiene que sufrir tanto por su salario miserable. Al lanzar el uppercut, el legionario pierde inevitablemente el casco, que cae sobre la montaña de cascos de sus compañeros, formando un menhir metálico, contraversión de los menhires de piedra que fabrica Obélix. El boxeo galo es algo que está en los genes. No necesitan entrenarse, como los romanos, que no paran de realizar ejercicios para no oxidarse a las puertas de la aldea irreductible. El boxeo galo es de aficionados, Leopoldo Calvo- Sotelo Ibáñez Martín Prologuista del álbum conmemorativo del 30 aniversario de la muerte de René Goscinny EL TRIUNFO DE LA SÁTIRA OMO toda obra clásica, las aventuras de Astérix han resistido bien el paso del tiempo; pero, por supuesto, al margen de los clásicos, el tiempo ni se para ni tropieza. En prueba de ello cabe recordar que el joven y ambicioso Cayo Coyuntural, protagonista romano de Obélix y compañía, es una caricatura de Jacques Chirac, quien, al publicarse el álbum en 1976, era el joven y ambicio- C so primer ministro del todavía joven presidente Valéry Giscard d Estaing... Pero Cayo Coyuntural no es solo una caricatura de Chirac; es también el actor de dos parodias que, a veces entrelazadas, recorren todo el álbum. En su calidad de colaborador directo de César y recién licenciado de una distinguida escuela imperial, el joven Cayo les sirve a Goscinny y Uderzo para tomarse a broma a los altos funcionarios franceses y al centro en que se forman, la famosa ENA, o Escuela Nacional de Administración. Por otro lado, su lenguaje lleno de tecnicismos económicos es una burla de la jerga que se utiliza en la política y, sobre todo, en el mundo empresarial. Esta segunda línea cómica culmina con la exposición que nuestro personaje le hace a César sobre la estrategia comer-