Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 9 s 11 s 2007 ESPAÑA 23 Science deja en evidencia la política de desalación que promueve Narbona La publicación alerta de la incompatibilidad del consumo humano con el uso agrícola ALBERTO CAPARRÓS VALENCIA. El destino final del agua desalada es motivo de debate entre la comunidad científica internacional, que cuestiona las tesis del Gobierno español en la materia. De hecho, la controversia sobre el déficit hídrico traspasa fronteras. La mitad de la población mundial tiene problemas de acceso al agua potable, mientras que los recursos que demanda la agricultura- -que absorbe el 69 del suministro en el planeta- pronto resultarán insuficientes Estos datos se incluyen en el estudio que ayer publicó la prestigiosa revista estadounidense Science en el que se aboga por repensar la estrategia en materia de desalación. Como es sabido, el Gobierno ha consagrado el núcleo principal de su estrategia contra la escasez de agua en la España seca en la construcción de plantas desaladoras, en detrimento del Plan Hidrológico Nacional aprobado por el PP, que contemplaba el trasvase del Ebro. El argumento esgrimido es que el agua del mar es una fuente de recursos inagotable Sin embargo, los informes internacionales, como el que suscribe el israelí Ury Yermiyahu junto con su equipo de investigadores en Science alertan de que, con los actuales sistemas, el agua obtenida a través de la desalación para el consumo humano presenta importantes carencias de calidad, que la hacen incompatible con el riego de cultivos. En cambio, el Ministerio de Medio Ambiente sostiene que, a través del bautizado como Programa AGUA, el agua procedente de desaladoras es de una gran calidad y se puede utilizar tanto para consumo humano como productivo entre los que cita la agricultura. El departamento que dirige Cristina Narbona prevé actuaciones en el arco mediterráneo por valor de 3.900 millones de euros. En la mayoría de los casos, la principal vía para obtener nuevos recursos, que superen los 1.100 hectómetros cúbicos al año, será la implantación de desaladoras, sobre todo en Murcia y Alicante. En este sentido, el informe sostiene que la desalinización de agua está experimentando un gran auge en los usos agrícolas de regiones áridas aunque advierte de los costes derivados de emplear dicha agua para consumo humano. El estudio cifra en 10.000 dólares por unidad agrícola el coste de compatibilizar ambos usos. Science cita la planta levantada en 2005 en la ciudad israelí de Ashkelo, donde el análisis efectuado a los componentes del agua procedente del mar destinada a la agricultura presenta efectos variados Así, según relata Science en su último número, elementos esenciales para los cultivos, como el calcio, no aparecen mientras quedan restos de otros que les perjudican, como el boro. Los autores inciden en las diferencias entre las cualidades que requiere el agua de riego y la que se emplea para consumo humano. Actualmente, las desaladoras sólo proporcionan el 1 del agua potable en todo el mundo, pese a que la capacidad para desalinizar se Ausencia de calcio Narbona, en una imagen tomada el martes en el Seminario Internacional de Agua y Energía ha duplicado entre 1994 y 2004, al pasar de 17,3 a 35,6 millones de metros cúbicos al día. Aunque el informe no rechaza estas prácticas- -que cree una solución factible sí alerta de que mantener los niveles de calidad de agua no será rentable en las áreas en la que la agricultura dependa excesivamente del regadío A tenor de la experiencia de Israel, se recomienda extender los parámetros de calidad del agua. Sin embargo, recuerda que las plantas que se constru- EFE yan en la actualidad permanecerán durante décadas de ahí que aboga por preocuparse de la rentabilidad a largo plazo Con tal fin, el documento aconseja hacer balance entre los beneficios que supondrán para la agricultura y sus costes RELIGIÓN Cardenal Scola: Un Estado laico no puede producir ciudadanos morales J. BASTANTE MADRID. El Estado laico no puede producir ciudadanos morales advirtió ayer el cardenal de Venecia, Angelo Scola, durante la presentación, en la Universidad CEU San Pablo de Madrid, de su último libro, Una nueva laicidad (Encuentro) en el que desbroza, desde una perspectiva cristiana, el vertiginoso paso de una sociedad moderna a la postmodernidad. Durante un encuentro en el aula magna de la citada universidad, el patriarca de Venecia reivindicó la utilidad social de la Iglesia reclamando a los católicos entrar en el debate público de la sociedad civil Para Scola, la Iglesia en España, en toda Europa, tiene hoy un papel fundamental, tanto en la educación como en la familia que en muchas ocasiones habrá de chocar con los vientos de una laicidad que, en sus extremos, puede ser confundida con actitudes antirreligiosas Y es que, como recordó el purpurado italiano, el Estado, como institución, es laico, pero no puede ser neutral mientras que las religiones, en contrapartida, no se deben neutralizar como sujetos públicos sino entrar a discutir en el interior de las sociedades en las que se insertan. En este punto, Scola reconoció la debilidad de las posturas católicas en las sociedades occidentales, marcadas por el relativismo y el olvido de Dios. El hombre europeo es un hombre de paja añadió. En el libro, el cardenal de Venecia realiza un somero repaso acerca del papel de la conciencia religiosa en las socieda- Costes millonarios El relativismo des laicas, sin dejar de lado lo que denomina dolores de parto de la cultura contemporánea Así, Angelo Scola plantea sus ideas sobre el medio ambiente, la eutanasia, el progreso, la educación, las relaciones sexuales, el descanso, la paz o la inmigración. Sobre este aspecto, el cardenal abogó por un mestizaje de civilizaciones que, según dijo, no es una teoría, sino un hecho en las sociedades europeas. El volumen no olvida las relaciones entre las religiones y la política, así como los distintos modos de llevar a cabo la misión política. La visión de Estado, la sociedad civil y el presente y el futuro de Europa también tienen cabida en esta compilación.