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ABC VIERNES 9 s 11 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA GUIÑOL DE CACHIPORRAS NTE la proximidad de las elecciones, la política española ha entrado en un estado de catalepsia disimulada con fuerte truculencia verbal. Tenemos un Gobierno parapléjico, que no reacciona ante los problemas reales, y una Administración vegetativa, pero el ruido de la trifulca dialéctica se apodera de la escena pública para ensordecerla con una virulenta bronca corralera. Algunos periodistas se contagian de la tensión inyectada por la clase política y convierten las tertulias de análisis en palestras de insultos, mientras los más altos represenIGNACIO tantes institucionales traCAMACHO tan de abrirse paso en los titulares de cada día a golpe de enormidades retóricas cada vez más insustanciales. Los discursos se sustituyen por vídeos, y las ideas por ocurrencias de canutazo mañanero. Numerosos mandatarios han sustituido las ruedas de prensa por vacuas declaraciones leídas ante un auditorio mudo; no es que rehúyan el debate, sino que directamente suprimen las preguntas. Todo es pura logomaquia, charlatanería hueca, polémica banal y verborrea faltona que ni siquiera viene adornada por la chispa del ingenio. Ya hace tiempo que se ha sobrepasado la frontera del dislate, y estamos directamente en el territorio de las barbaridades. En esta escalada de venablos, invectivas y agravios, el presidente de la Generalitat ha llegado a comparar el obstruccionismo del PP en los órganos judiciales con el alzamiento golpista de Franco y la intentona de Tejero. Si las autoridades, a las que se presupone un cierto sentido de la responsabilidad, desbarran de ese modo no hay que sorprenderse del tono exaltado y cainita que se palpa en los foros de internet. Algunos, como el ministro Rubalcaba o el propio Zapatero, comparecen con expresión contrita para tender muy solemnemente manos de concordia, pero sus esbirros ponen en circulación vídeos o rumores cargados de vitriolo. Al PP hace tiempo que se le acabó la munición: sus dirigentes se han pasado la legislatura calificando cada decisión del Gobierno como la más grave de la Historia. Nadie parece darse cuenta, a un lado y otro de la trinchera, de que con tanta enormidad desgastan los significados y los próceres se convierten en guiñoles de barraca zurrándose como títeres de cachiporra. Lo malo es que para las elecciones aún faltan cuatro meses, tiempo en el que estos supuestos líderes incapaces de tomar una decisión práctica o de formular una idea sugerente se muestran dispuestos a dinamitar lo poco que resta de concordia civil. Si no se incendia del todo nuestro espacio político es porque la gente se ha acostumbrado a la alharaca y siente por sus gritones representantes el mismo respeto que por Coto Matamoros. Algunos estrategas piensan que cargando de crispada electricidad la atmósfera lograrán incentivar la participación que necesitan para ganar. Lo que van a lograr es un clima de indiferencia en el que electrocutarse ellos mismos, o en el mejor de los casos, gobernar con su raquítica victoria sobre un país moralmente devastado por esta irresponsable tormenta de agitación e intolerancia. A EL RECUADRO DÉJENOS YA A INFANTE, DON VIDAL O a usted, don Alejo Vidal- Quadras, no pensaba decirle que tiene cara y casi voz de chino malo de película de kunfú, de los que no se conforman con partir ladrillos con la mano de canto, ajín, y con pegar mascás, sino que las bofetás las pegan con los pies, y además vueltos de espaldas, a la remanguillé y a traición. No se lo iba a decir, don Alejo. Pero como hace ya una jartá de días que anda usted tocándonos los costados a los andaluces a costa de Blas Infante, pues se lo voy a largar de una vez, para que se entere, porque lo bueno que tiene usted es que aunque es catalán, habla en esta bendita lengua española en la que nos entendemos todos. Deje usted tranquillo ya a Don Blas. Porque diciendo usted las cosas que está largando de Don Blas, que sepa que la patá en la boca no se la pega a los que viven de la bandera verde y blanca sin creer en ella, que los hay, y a manojitos. Y tampoco le pega usted la tragantá, con esa cara de chino malo de la película, a los que a costa del Andalucía por sí bien que se lo llevan calentito para sí y sus paniaguados, en una tela de araña de intereses y de subvenciones, mangoletas y mamelas que no hay arena que pueda changar ANTONIO ese perfecto engranaje de perpetuación BURGOS en el poder. Llamando usted de todo menos bonito a Blas Infante, señor Vidal- Quadras, se creía usted que le iba a pegar en toda la boca a los paisanos nacionalistas suyos que no creen en España... más que para poner la mano y pegar el mangazo en Madrid, como el Carod, el Montilla, el otro que ahora se monta de Alzheimer y a toda esa partida de vividores a costa de la España que quieren destruir. Pero la patá en la boca de chino malo del kunfú nos la ha pegado usted, don Vidal, a todos los andaluces. ¿Le hemos dicho nosotros algo a ustedes de cómo fuera Companys o dejara de serlo? ¿Hemos dicho nosotros acaso que Pompeu Fabra era esto o lo otro, y que el catalán patatín o que el catalán patatán? ¿Y le hemos dicho acaso que los del PP en Cataluña, los defenestrados como usted y los que están ahora en el machito, son ustedes todos Y unos papafritas y unos mamarrachos, que durante años, desde Pujol, han consentido que en la escuela se enseñe a los niños a odiar a España y después se las han aviado ustedes para no vender una escoba en las elecciones ante un público tan conservador y al que le gusta tanto un duro? ¡Pues entonces, don Vidal! Váyase a ganarse su jornal de europarlamentario en Bruselas, y déjenos usted a los andaluces tranquilos con Blas Infante, que es nuestro, y arreglen ustedes sus problemas de allí arriba, que demasiado tienen con aguantar la que tienen que aguantar y con sufrir lo que tienen que sufrir, que su partido de usted siempre pone allí al que parece que puede sacar menos votos, y no por eso decimos que los del PP de Cataluña sean unos cretinos ni un, ¿cómo le decía usted a Infante? Pues eso mismo. Mire usted, don Vidal: lo que Infante fuera o dejara de ser; lo acertado o desacertado que estuviese; lo oportuno o inoportuno de su mensaje; si fue un precursor, que lo fue, o un visionario, es algo que, ¿sabe usted quién tiene que decirlo? Pues nosotros los andaluces. Y aquí abajo, no mirando al tendido de Madrid, como me parece a mí que hace usted todo eso. Venga, diga eso mismo de Sabino Arana y de los vascos: ¿a que no? Que conste que yo le venía escuchando a usted todos los domingos, en su programa Más se perdió en Cuba de Radio Intereconomía, donde todas las noches de la semana sigo a Jaime González y a Carlos Dávila, que están sembrados y que sí que son una isla de libertad. Por eso me da más pena todavía que nos esté tocando usted los costados a los andaluces con Blas Infante, don Vidal. Porque le tengo por inteligente y valiente, por amante de las libertades y por español de Cataluña o catalán de España, que es lo mismo y honrosísimo. Métase con Chaves, don Vidal, que ahí tiene pá jartarse. Pero a Blas Infante, por favor, déjenoslo usted a nosotros los andaluces, que demasiado llevamos ya con tener que soportar desde hace casi treinta años el régimen que nos ha caído en todo lo alto por culpa de los que viven precisamente a costa de Blas Infante, usando, como usted, su nombre en vano.