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ABC MIÉRCOLES 7 s 11 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 89 El purismo en cualquier cosa es potencialmente peligroso Stacey Kent s Cantante Una de las grandes revelaciones del jazz recala en nuestro país (hoy en Cuenca, mañana en Madrid y el 16 en Almería) dentro de una gira en la que presenta su disco Breakfast on the morning tram POR IGNACIO SERRANO RUIZ FOTO: PALOMA UCHA MADRID. Su éxito no es ni mucho menos fruto de la suerte, pero su irrupción en el mundo de la música sí tiene algo de casualidad. Y bendita sea esa casualidad. Stacey Kent estudiaba literatura comparada en Oxford cuando decidió participar en una prueba para el Guildhall School of Music. El director de la audición se dio cuenta de que no tenía la menor preparación técnica, pero no pasó por alto que en aquella garganta había un diamante en bruto, así que la aceptó en la escuela para ayudarle a pulirlo. Allí, los hados del jazz quisieron que cruzase su mirada con la del saxofonista Jim Tomlinson, y aquel instante selló su destino. Desde entonces, su relación sentimental y artística han ido de la mano dando a luz caramelos como The Boy Next Door -disco de oro en Francia- -o The Lyric -álbum del año 2006 según el Jazz Awards de la BBC- que la han encumbrado como figura del jazz contemporáneo junto a las ultramediáticas Norah Jones o Diana Krall. A Kent ni siquiera le hace falta ser una bomba sensual al cantar, se basta y se sobra con su formidable fraseo, que permite captar cada detalle de su candorosa voz, y que es como la cola rápida: con un sólo instante de escucha uno se queda pegado al altavoz. Si algo caracteriza a esta cantante es su gran intuición a la hora de encontrar el lugar perfecto para la introducción de matices, siempre contenidos y cristalinos; algo que ha provocado comparaciones con la mismísima Ella Fitzgerald y elogios procedentes de los más entendidos, como Clint Eastwood, que la invitó a cantar en la fiesta CLÁSICA Niños Obras de B. Bartók, S. Gubaidulina, I. Stravinsky, H. Lachenmann, G. Kurtág, S. Schleiermacher. Intérprete: Steffen Schleiermacher. Lugar: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Madrid Nuevos sonidos ANDRÉS IBÁÑEZ Salimos esta noche de la gran fantasía roja del Auditorio 400 del Reina Sofía con la sensación de haber oído en un piano sonidos que jamás habíamos oído antes en un piano. Y no me refiero a los efectos diversos que tanto se han prodigado en el recital de esta noche, o no me refiero sólo a ellos (cuerdas al aire que suenan por simpatía, el piano sonando casi como un armonio, intervenciones directas en el arpa) cuanto a los miles de sonidos que este pianista singular que es Steffen Schleiermacher sabe extraer a su teclado incluso por los medios que podríamos denominar convencionales Ya que se trata de un instrumentista con un fabuloso dominio de la dinámica, del color, de los medios de ataque, y este curiosísimo concierto de obras escritas para niños o, por extensión, para estudiantes de piano, acaba por convertirse en una especie de homenaje martilleante, obsesivo y delicioso, a la gran ballena azul de los instrumentos, el Steinway de gran cola. El propio Schleiermacher, en un gesto poco habitual, señala al piano al recibir los aplausos finales, como dando dar a entender que es el instrumento en sí el que merece el aplauso y no su colaborador humano. Largos cabellos, barbas ralas, gafitas metálicas y nada de traje negro, ni tradicional ni moderno: una camisa color burdeos, que tocar el piano con chaqueta es incómodo. Y es que la seriedad artística y la seriedad a secas son cosas muy diferentes. Fascinantes sonidos producidos por los largos dedos de un maestro de la caracterización y de la atmósfera Bartók como referencia ineludible, los cinco dedos de Stravinski, los juegos sorprendentes de Gubaidulina, 12 microludios de Kurtág verdaderamente aforísticos (una lástima, teniendo en cuenta la mucha música bellísima que tiene Kurtág para piano) y ese No Va Más del sonido llamado Lachenmann, con una pieza antológica que consiste en la repetición obesiva y fortísimo de una figura rítmica en las dos teclas más agudas del teclado. Para terminar, una colección de composiciones del propio pianista. Stacey Kent, durante un concierto reciente en Gijón que celebró por su 70 cumpleaños. Ahora visita España para presentar su último disco, Breakfast on the morning tram (Blue Note) -Usted ha dicho que este disco es más espontáneo que los anteriores. ¿Significa eso que es menos complejo? -Al escribir las canciones pensamos en romper con la fórmula clásica de cantante, instrumentos en segundo plano y solos. En un momento dado Jim y yo nos detuvimos y dijimos: Tiene que haber alguna manera de introducir nuevas ideas que se salgan del esquema clásico del jazz sin romper el respeto por su tradición Hay que tener siempre en cuenta las normas básicas del jazz, pero pueden ser restrictivas si te ciñes a ellas una y otra vez, lo que puede hacerte predecible. ¿Cómo afrontó la interpretación de What a wonderful world Pocas mujeres la han cantado... -El purismo en cualquier cosa es potencialmente peligroso, porque puede crear límites innecesarios. Además, es absurdo negarse a uno mismo el disfrutar con la variedad. A mí me gustan muchos tipos de música; es más, necesito escuchar todo tipo de música. Me gusta oír tanto a Armstrong o Nancy Wilson como a Fiona Apple, una joven cantante de 30 años. Por eso me entusiasma haber firmado con Blue Note, porque es una figura paterna en el mundo del jazz, pero es consciente de que el tiempo pasa, de que no estamos en los cincuenta. Pensar lo contrario es como decir que en literatura sólo valen Shakespeare y los clásicos. ¿El purismo en el jazz está pasado de moda? que los dos dicen lo mismo a la vez. O como bailar juntos, porque los dos sabemos adónde va a ir el otro en cada momento. -Sí, pero creo que de un modo distinto. Nunca miro las canciones literalmente, y puede que ella sí lo hiciera. Casi siempre entiendo las letras de forma metafórica, y en un sentido metafórico sí que he vivido todo lo que cuento en el disco. -Siempre vive un buen momento. Ya no es lo que era, pero es que así es como debe ser, porque la música tiene que evolucionar. Ahora puedes escuchar jazz en las tiendas, en los restaurantes, en los grandes festivales, en todas partes. Aunque, por otro lado, no debería convertirse en el pop de hoy. -Genial, una gran noche. Fue un honor, porque sabe tanto de jazz como aparenta. Se sentó delante de la banda, escuchando con total atención, fue divertidísimo. -Billie Holiday decía que no podía cantar sobre cosas que no hubiera experimentado por ella misma. ¿A usted le ocurre lo mismo? ¿Corren buenos tiempos para el jazz? El jazz ya no es lo que era, pero así debe ser, porque la música tiene que evolucionar. Aunque, por otro lado, no debería convertirse en el pop de hoy Sin el jazz, mi vida estaría vacía, habría un gran agujero en ella -Sí, es una pieza que pertenece tanto a Armstrong... Pero Jim me dijo que me enfrentase a ella como si fuera mía, que buscase reconocerme en ella. Es un tema que se ha empleado muchas veces con sentido irónico, pero no es mi caso. Hay tantas cosas positivas en la vida como para entenderla de forma optimista... ¿Cómo fue aquella velada con Clint Eastwood? ¿Qué haría usted sin el jazz? ¿Cómo se siente al tocar en directo junto a su marido? -Es como mantener una de esas conversaciones íntimas en las que hay instantes en los -Mi vida estaría vacía, habría un gran agujero en ella. Más información sobre la artista: http: www. staceykent. com