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84 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos MIÉRCOLES 7- -11- -2007 ABC El presidente del Gobierno, ayer durante la presentación de las nuevas Obras Completas de Manuel Azaña DE SAN BERNARDO Zapatero sostiene que la democracia actual es la España que soñaba Azaña Azaña no es un patriota del lamento, sino un activista del cambio, un reformista subrayó el presidente del Gobierno ANTONIO ASTORGA MADRID. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, recuperó ayer las zetas acuchilladas sin piedad la noche anterior por el académico Cebrián, y entre ellas la de Manuel Azaña, figura política que se empeñó en arrebatarle a Aznar, y a la derecha. Al presentar las Obras Completas del presidente de la República- -compiladas por Santos Juliá, y editadas por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales- Zapatero sostuvo que la España que soñaba Azaña es la que más se aproxima a la actual la de la democracia y Monarquía Parlamentaria. Azaña- -enumeró Zapatero los sueños del presidente de la República- -soñó progreso, y ya somos la octava potencia económica del mundo; soñó educación, y hoy tenemos una enseñanza obligatoria y gratuita; soñó equilibrio regional, y hoy es el momento de nuestra historia de menor desequilibrio territorial; soñó una España europea, y hoy estamos integrados plenamente en el proyecto común; soñó la separación entre Iglesia y Estado, y una dirección civil del Ejército, y tenemos ambas cosas Zapatero empezaba así a despojar a Azaña de las manos, y la memoria, de la derecha: El presidente de la República fue difamado, calumniado, perseguido con saña, y su voz es la de la concordia, intermediario del grito suplicante que sale de la tierra pidiendo Paz, Perdón, y Piedad- -recordó el jefe del Ejecutivo- Ese Azaña comenzó siendo rehabilitado por la derecha, en su incierta búsqueda de un matiz liberal, lo que constituye un triunfo último de Azaña, una recomposición histórica de su legitimidad democrática Para Zapatero, Azaña no encajaría en la derecha de hoy porque no entendería la prolongación interesada de la degradación de las instituciones, el euroescepticismo... Zapatero situó a Azaña como figura clave en la atormentada primera mitad- -sonó mitaz en sus labios- -del siglo XX español. Tras elogiar la labor del editor Santos Juliá, de José Álvarez Junco, director del Centro de Estudios Políticos y Constituciones, y la de todos sus colaboradores- esta noche asistimos a un hecho relevante para toda la cultura española dijo- el señor presidente del Consejo de Ministros -tal como presentó Santos Juliá a Zapatero- -elevó un nuevo tributo de reconocimiento, respeto y admiración al presidente Azaña, uno de los políticos más singulares y luminosos de la Historia de España: y erre que erre con sus zetas observador, y hombre de para desentrañar los controvertidos nudos de convivencia entre los españoles La obra de Azaña le interesa, fascina, y sigue interpelando a Rodríguez Zapatero porque es un Azaña completo, de una pieza, para un presente y futuro político contingentes profetizó. Al repasar la vida de Azaña, Zapatero glosó su compleja personalidad, y se detuvo en el político que tuvo la sensación de haber llegado tarde a todo, y con un encogimiento moral al final de su vida El presidente del Gobierno recordó el empeño azañista por desatar los muchos nudos que impedían el progreso de España: Azaña no es un patriota del lamento, sino un activista del cambio, un reformista sentenció Zapatero, quien mostró su deuda imperecedera de gratitud hacia el historiador Juan Marichal- -autor hace cuatro décadas de las primeras Obras Completas de Azaña, en cuatro volúmenes- Marichal, desde México, se sumaba al homenaje al presidente de la República y transmitía un cordial abrazo y saludo al profesor Santos Juliá- -y todo su equipo- que ha edificado sobre aquella planta una monumental edición de Obras Completas azañistas, con caudal inédito. Apoyándose en una cita del profesor Marichal Azaña es un enigma para todos y para sí mismo Zapatero describió el clima de intolerancia largamente asentado desde el que sobresale en primera línea, en 1931, la figura de Manuel Aza- Encogimiento moral Nadie tiene el derecho de monopolizar el patriotismo enfatizó