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54 MADRID MIÉRCOLES 7 s 11 s 2007 ABC Infraviviendas en pleno Retiro El callejón de Cavanilles, en uno de los distritos más prósperos de la capital, acoge una decena de viviendas precarias, casi centenarias, que no cuentan con agua, ni alcantarillado POR LETICIA TOSCANO FOTOS ÁNGEL DE ANTONIO MADRID. En pleno distrito de Retiro, uno de los más ricos de la capital, un grupo de infraviviendas se esconde a los viandantes despistados. Se trata del callejón de Cavanilles, una zona perpendicular a la calle del mismo nombre donde se mantienen en pie casas de más de más de 80 años de antigüedad en un entorno más parecido a un pueblo del siglo pasado que del Madrid urbano del nuevo milenio. Las calles no están asfaltadas, no hay aceras, ni alcantarillado, ni siquiera acometida de agua, pero sus vecinos no quieren irse, sólo que mejoren las condiciones de las viviendas. Allí, en una casa de poco más de 20 metros cuadrados, nació Pilar hace 69 años y desde entonces no se ha movido. Ahora vive con su nieto, de 19 años, en un inmueble plagado de humedades y desconchados donde se ha encontrado ratas y cucarachas. El Ayuntamiento no viene ni a barrer afirma preocupada la anciana ante la situación del callejón. La mala situación de las infraestructuras no evita que Pilar intente mantener su casa en las mejores condiciones posibles. Muy coqueta, a pesar de su edad, no quiere aparecer en las fotos porque está sin peinar pero muestra el interior de su vivienda donde todo está limpio, repleto de fotos, de estatuas de santos y, de algún que otro barreño que Pilar tiene que utilizar cuando llueve. Donde está el cuarto de baño antes había un patio. Ahora se ha venido abajo el techo del baño y en cuanto caen cuatro gotas nos mojamos Después de presentar varias solicitudes al Consistorio para conseguir una vivienda social, Pilar todavía no ha perdido la esperanza de cambiar su residencia, pero reconoce que le costaría mucho irse de allí, donde ha pasado toda la vida En el callejón de Cavanilles hay aproximadamente 15 viviendas pero, con el paso de los años, sólo continúan residiendo allí unas cinco familias que cogen el agua ilegalmente de una fuente municipal. Algunos son propietarios pero otros, como Pilar, son inquilinos, por lo que tiene muchas dificultades para conseguir subvenciones para arreglar su casa. Así, la anciana tiene muchos problemas para sobrevivir con los poco más de 400 euros que cobra como pensión de viudedad y no puede sufragar los gastos de la reforma que necesita la casa. Ni siquiera tengo para pagarme un taxi cuando tengo que ir al médico al hospital Gregorio Marañón, cómo voy a hacer una obra lamentaba Pilar quien, por razones de salud, no puede coger el metro ni el autobús para desplazarse por la ciudad. En el mismo entorno, rodeados de un patio ajardinado, varios juguetes revelan que hay niños viviendo en la zona. Al Una de las viviendas okupadas del callejón de Cavanilles Las casas vacías están siendo invadidas por okupas y los vecinos temen que lleguen conflictos a la zona La suciedad atrae a ratas y cucarachas que llegan hasta los inmuebles contiguos al callejón En el centro de la ciudad hay más de 5.000 infraviviendas, según el portavoz socialista David Lucas parecer, se trata de una familia árabe que se ha instalado en una de las casas y la ha restaurado por dentro y por fuera y hasta ha instalado una antena parabólica para captar más canales de televisión. La casa de Pilar se cae a trozos pero esto no es lo que más preocupa a la anciana. En las casas vacías están comenzando a entrar okupas y los vecinos de siempre comienzan a tener miedo. De momento son gente tranquila, entran y salen, dan los buenos días y no se meten con nadie pero Pilar teme que lleguen más. A través de las ventanas de las viviendas okupadas se observan restos de comida rápida, algu- Un alquiler mensual de 35 pesetas, de las antiguas MADRID. Pilar Palacios, una de las inquilinas de las infraviviendas del callejón de Cavanilles, todavía guarda la copia del contrato de alquiler de renta antigua que firmaron sus padres en los años 30. En teoría, Pilar debería pagar 35 pesetas de las antiguas en concepto de renta, pero el propietario de la vivienda hace años que no pasa por allí, ni para cobrar ni para arreglar nada, contó ayer la inquilina. Al parecer, según recuerda Pilar, los dueños intentaron echar a su familia del inmueble, pero los tribunales acabaron dándole la razón a sus padres y, desde entonces, no han vuelto a molestarles. Algunos vecinos me han dicho que el propietario me critica, y que dice que soy una okupa y una ladrona reconoce Pilar quien, no se niega a pagar el alquiler, pero sabe que, con su pensión de viudedad, no puede permitirse vivir en otro lugar. Junto al contrato de alquiler, la inquilina también conserva los recibos antiguos de pago a los propietarios y las numerosas solicitudes que ha realizado al Ayuntamiento de Madrid para conseguir una vivienda social, en mejores condiciones de las actuales. Aunque nunca ha tenido éxito, a sus 69 años continúa con su lucha y ya prepara nuevos papeles para que le den una casa en buen estado. Contrato de alquiler de una de las inquilinas del callejón