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ABC LUNES 5 s 11 s 2007 DEPORTES 81 Sevilla y el Pizjuán, territorio comanche para el Madrid El conjunto blanco regresó herido por la derrota y criticó la falta de educación del club sevillano y de sus VIP s Mijatovic se encaró con el representante de Poulsen JULIÁN ÁVILA MADRID. La noche del sábado no fue sencilla para la expedición del Madrid. Ni en lo deportivo ni en lo personal. Una película desagradable. El guión arranca en el aparcamiento de Santa Justa. El autobús blanco, después de descargar a los jugadores, es dirigido por orden de la Policía hasta el aparcamiento de la Estación del AVE hasta el final del partido. Allí, sin vigilancia, salvo la custodia de Fernando, el conductor, es atacado por un grupo de desconocidos. Una de las numerosas piedras impacta en la luna trasera del vehículo y la hace añicos. Luego los violentos prenden una bengala y la cuelan en su interior. La rapidez y diligencia del chófer evitó que el autobús acabase envuelto en llamas. A medio kilómetro, en el Sánchez Pizjuán, se libraban otras batallas. Casualmente en el campo se vivió uno de las más limpias. Los jugadores del Madrid y del Sevilla se emplearon con dureza y salvo el codazo de Diarra a Crespo- -fractura en el malar derecho- -todo entró dentro de la normalidad por la que se guía un partido de este perfil (los insultos a Sergio Ramos desgraciadamente entran dentro de lo habitual) Escenas más desagradables se vivieron en el palco y en la grada. Por partes. El club sevillista no tuvo excesivo tacto a la hora de ubicar a los familiares de jugadores y directivos blancos. Por caballerosidad y por seguridad no es de recibo que la mujer de Raúl, Mamen, y sus hijos sean ubicados en lo más alto del estadio y rodeados de seguidores incontrolados. En esa misma zona, al lado de las cabinas de prensa, a tres filas del tejado, también vimos a la esposa del director deportivo, Pedja Mijatovic. Como fueron reconocidas tuvieron que hacer oídos sordos a todo lo que salía por la boca de los más exaltados. Y es que en los últimos años cada vez que juega el Madrid en el Pizjuán el aire es putrefacto. Existe un olor a ira y un nivel de excitación que supera la barrera de lo permitido. Pudo acabar en llamas Van Nistelrooy, contra el árbitro: La segunda tarjeta a Sergio no era amarilla Capítulo aparte merece el árbitro Álvarez Izquierdo, el mismo que se equivocó a favor del Madrid en la visita del Almería al Bernabéu. No gustó su actuación. Así lo manifestaron los madridistas y lo corroboró Van Nistelrooy ayer. La segunda tarjeta de Sergio no era amarilla. Si mide con el mismo rasero tenía que haber expulsado a cuatro o cinco. Fue un partido con muchas faltas y el problema fue que no castigó las repetitivas, algo que también es amarilla dijo sobre la expulsión de Ramos. Y echó una mano a su técnico: No importa de dónde sea el árbitro. En caliente, después del partido, se dicen cosas por la emoción, pero lo que dijo para mí es algo anecdótico (Schuster dijo que como Izquierdo era catalán estaba todo dicho) También hubo problemas en el palco. Los directivos del Madrid fueron increpados por los seguidores que ocupan las butacas VIP, en una zona aledaña a las sillas que ocuparon Del Nido y Calderón. Por fortuna sólo se registraron gestos obscenos y palabras malsonantes. En medio de ese ambiente enrarecido, hasta los más distinguidos perdieron la calma. Es el caso de Pedja Mijatovic. El director deportivo blanco incrementó su enemistad con el representante del jugador del Sevilla Poulsen, Bayran Tutumlu. Hubo un rifirrafe dialéctico, con insultos de por medio, circunstancia que motivó la mediación de un vicepresidente sevillista para evitar males mayores. La crispación no se diluyó hasta la marcha del Real Madrid. El Sevilla ofreció su autobús al club blanco, pero fue declinada la invitación. Los jugadores señalaron en el aeropuerto que miraron a varios seguidores locales y vieron en sus rostros al demonio. ¡Adiós, hijos de p... les dijeron los más exaltados para despedirlos. Sin duda, el Sánchez Pizjuán y el Sevilla es territorio comanche para el Real Madrid. El equipo viaja hoya a Grecia, donde espera el Olympiacos. Otro lugar inhóspito para los blancos.