Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
76 CIENCIAyFUTURO MEDIO AMBIENTE LUNES 5 s 11 s 2007 ABC HÉROES DEL MEDIO AMBIENTE s OLGA TSEPÍLOVA MEJOR ACTIVOS QUE RADIACTIVOS Esta mujer ha logrado, sin ceder a la intimidación y las amenazas, disipar los nubarrones de secretismo en torno al legado nuclear de Rusia POR RAFAEL M. MAÑUECO MOSCÚ. La socióloga rusa Olga Tsepílova fue brutalmente apaleada por policías antidisturbios, que se dirigieron especialmente a su encuentro desde un vehículo sin que ella provocara situación de violencia alguna, durante una manifestación autorizada celebrada en San Petersburgo el pasado mes de abril. Tuvo que pasar un mes hospitalizada con la nariz y el pómulo fracturados. Ella es la persona que más sabe sobre la situación que padecen quienes viven en las llamadas ciudades cerradas de Rusia. Son núcleos de población de acceso restringido que albergan plantas de reprocesamiento nuclear, cementerios atómicos, centros de enriquecimiento de uranio o factorías para la producción de armas nucleares. Todos sus habitantes trabajan en la industria del átomo y no siempre están satisfechos de los salarios que perciben y de las condiciones de seguridad en las instalaciones. Además, la mayor parte de esas zonas sufren altos niveles de contaminación radiactiva. Tsepílova, que trabaja en el Instituto de Sociología de San Petersburgo y es investigadora de la Academia de Ciencias rusa, asegura que los empleados de las plantas nucleares son como rehenes, no pueden ir a ninguna parte Unos porque tienen conocimientos que serían un auténtico peligro en manos de organizaciones terroristas y otros porque, aunque podrían irse, les es imposible vender su vivienda como forma de obtener algún dinero para instalarse en otra parte. Nadie te compra un piso en Olga Tsepílova Olga Tsepílova, de 49 años de edad, trabaja en el Instituto de Sociología de San Petersburgo y es investigadora de la Academia de Ciencias de la Federación Rusa. Es candidata por el partido liberal Yábloko a las elecciones legislativas del próximo 2 de diciembre. Tiene publicados numerosos trabajos y ha participado en multitud de conferencias internacionales. Olga Tsepílova ABC una localidad a la que no se puede ir a vivir cualquiera En Rusia hay 42 ciudades cerradas con una media de unos 40.000 habitantes cada una. Tsepílova ha estudiado bien su problemática y lleva años intentando sensibilizar a la opinión pública y a las autoridades de la necesidad de adoptar medidas para paliar las insuficiencias y evitar los abusos. Pero sus esfuerzos se topan una y otra vez con la oposición de oscuros intereses y los expeditivos métodos de la policía y los servicios secretos rusos. Ciudades cerradas Después de tener en mi poder todos los permisos, de haber movilizado un equipo entero de colegas y de haber pasado meses preparando el estudio sociológico, se me negó el acceso al centro Mayak relata la socióloga rusa. Mayak, un antiguo centro de producción de plutonio para bombas atómicas que ahora se dedica al reprocesamiento de residuos nucleares, se encuentra en la localidad de Oziorsk, en la región rusa de Cheliábinsk (Urales) El primer gran accidente nuclear antes de Chernóbil se produjo precisamente en Mayak, en 1957. La explosión contami- nó un área de unos 23.000 kilómetros cuadrados y obligó a evacuar a 10.000 personas. Cincuenta años después, los problemas causados por aquella catástrofe están aún sin resolver. Oziorsk es la ciudad más contaminada del planeta sostiene Tsepílova. Pero agentes del FSB (el antiguo KGB) la instaron a olvidar el asunto bajo la amenaza de abrir contra ella un expediente criminal por espionaje. Eso fue lo que hicieron con Alexánder Nikitin, un antiguo oficial de la Marina rusa que sacó a la luz los vertidos al mar de materiales radiactivos. Pasó cuatro años en prisión. Tsepílova no hizo caso de las advertencias ni se dejó amedrentar. Defiende el lema de que es mejor ser activos que radiactivos De ahí, tal vez, la paliza que le propinaron la pasada primavera. Su principal ocupación ahora es denunciar la falta de transparencia y la violación de la normativa durante el transporte de basura nuclear procedente de países de la Unión Europea para su tratamiento en Rusia. Nos llegan los desechos a través del puerto de San Petersburgo y la gente debería saber lo que se cuece a sus espaldas. Los contenedores no siempre son herméticos y, en ocasiones, no están adecuadamente vigilados