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72 CULTURAyESPECTÁCULOS LUNES 5 s 11 s 2007 ABC Usar la voz en exceso es siempre el enemigo número uno del cantante Juan Diego FlórezsTenor Es el tenor de moda uno de los pocos cantantes de ópera que hoy en día levanta pasiones. Está en Madrid para presentar el disco que le ha dedicado al legendario tenor Giovanni Battista Rubini POR JULIO BRAVO FOTO: ERNESTO AGUDO MADRID. Si fuera actor, sería el intérprete perfecto para El hombre tranquilo A simple vista, no parece fácil alterar a Juan Diego Flórez (Lima, Perú, 1973) uno de los tenores más aclamados y solicitados de la actualidad. En unos días cantará un recital en Oviedo y viajará después a Barcelona para ofrecer otro recital y participar en la producción de La Cenerentola Habla en mezza voce, con un tono inevitablemente agudo y cantarín. Acaba de llegar de Milán, donde vive, y pronto empieza a acusar la sequedad del ambiente madrileño. Discúlpeme un segundo dice, y toma un pequeño pulverizador con agua que le sirve para humedecer su garganta. Juan Diego Flórez, ayer, durante la entrevista -Acaba de publicarse el disco en el que recuerda a otro tenor legendario, Giovanni Battista Rubini. ¿Cómo surgió el proyecto? florido, y otra nueva, con un canto más lineal, más ligado, más romántico: la de Bellini y Donizetti. Y él estuvo entre las dos y marcó la pauta de cómo se iba a cantar en el futuro... A excepción de los agudos, que Rubini cantaba como se hacía en la época rossiniana, de cabeza o con una voz mixta. Eso lo cambiaría más adelante Gilbert Duprez, que fue el primero que dio el Do de pecho... La voz de pecho es la voz natural, con la que se canta normalmente. Los agudos en el pasado se hacían de cabeza se hacía el cambio en el Si natural. Rubini era un maestro en el paso de una voz a otra, que podríamos comparar con el cambio de marcha en un automóvil. Las crónicas hablan de cómo conmovía al público, de cómo tenía la lágrima en la voz... ¿Hasta qué nota podía llegar? ¿Tan delicada es la voz como nos parece a los que no cantamos? -Es delicada, sí, pero si tomas tus precauciones no hay problema. Yo puedo comer y beber de todo... Usar la voz en exceso es siempre el enemigo número uno del cantante. No somos como los instrumentistas, que tienen que ensayar y practicar durante horas todos los días. Los cantantes, no. Si haces eso, te destruyes. La técnica tiene que estar muy segura, precisamente porque no puedes dedicar tanto tiempo a la práctica. Y cuando hay dos o tres días entre función y función es mejor no usar la voz. Hay quien no habla el día anterior a la función; Mario del Mónaco, el célebre tenor, era muy estricto en ese sentido. -Fue una sugerencia de mi discográfica, Decca. Me gustó la idea porque Rubini es un tenor al que siempre he admirado y para el que se compusieron óperas que yo suelo cantar. Fue difícil elegir el repertorio porque yo ya había grabado algunas arias de esas óperas. Así que hay en el disco arias compuestas para él y otras que él cantaba. ¿Hay mucha documentación sobre Rubini y sobre su voz? ¿Puede llegar a ser una obsesión? -Ahí se podrá comprobar también lo mucho que ha cambiado la ópera desde entonces. -No demasiada. Yo tengo un libro editado por una fundación de Romano di Lombardía, el lugar donde él nació. Allí se da uno cuenta de lo que suponía Rubini en su época y de su aportación; él inventó muchos efectos, como un sollozo en el final de las frases, que empleaba, por ejemplo, Pavarotti. -Depende de cada uno. En mi caso, no. Es más, yo no puedo estar callado mucho tiempo. Pero no hay grandes secretos en torno a la voz. -En aquel tiempo la ópera era prácticamente la música del momento. Ahora hay muchas corrientes. Lo interesante de Rubini es que estuvo entre dos épocas, una dominada por Rossini, con un tipo de canto más Los agudos los tiene uno de naturaleza, o está predispuesto a tenerlos. Pero después el perfeccionamiento nunca termina. Es cuestión de trabajo ¿Influye de alguna manera el idioma materno en la forma de cantar? -Bueno... -duda- -Puede haber algo... Los rusos hablan y cantan de manera diferente de los italianos, los latinoamericanos o los españoles. Incluso -Tampoco son tan naturales... -ríe- Los agudos los tiene uno de naturaleza, o está predispuesto a tenerlos. Pero después el perfeccionamiento nunca termina. Se pueden emitir aún mejor, más brillantes, más fáciles; se puede aprender a disminuirlos, a emitir en piano. Como todo en el canto- -el legado, la voz central- es cuestión de estudio y de trabajo. -Para usted esos agudos serán naturales, pero para el resto de la humanidad son un milagro... ¿Los agudos se pueden trabajar, o están ahí y hay que rascar hasta que se encuentran? -Hasta el Sol. Por eso es tan difícil cantar algunas arias compuestas para Rubini. Hay una, de la ópera Marino Faliero que tiene varios Mi naturales, a los que hoy en día es prácticamente imposible llegar con una voz natural. Yo puedo llegar al Mi bemol; en el disco hay uno en el aria de Bianca e Fernando -Su repertorio se basa en Rossini, Donizetti y Bellini; a Mozart, sin embargo, no lo frecuenta. ¿Por qué? entre estos dos hay diferencias en la emisión. Nosotros los latinoamericanos hablamos mucho en la nariz, en la máscara, y los españoles hablan un poco más atrás. Las voces rusas o eslava buscan más la cavidad, y las voces latinas buscan más el brillo. -Podría estar cantándolo, sí, porque me encanta y está en mi vocalidad, pero los teatros y el público me piden las óperas rossinnianas y belcantistas: El barbero de Sevilla I puritani La sonámbula que son las obras con las que he destacado. Para Mozart cuentan con otros cantantes. Pero hay quien sí me lo pide, como el director del Teatro Real, Antonio Moral, y voy a hacer aquí en Madrid Così fan tutte una ópera que cantaré por primera vez. Y también estoy preparando Rigoletto que cantaré primero en Lima, después en Dresde (Alemania) y más tarde en Madrid. Me parece una evolución prudente. Más información sobre el tenor: http: www. juandiegoflorez. com