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68 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos LUNES 5- -11- -2007 ABC Tutankamón desvela su rostro Ayer, día en que se cumplían 85 años del descubrimiento de la tumba del faraón- niño fue el elegido para mostrar al mundo su momia, que se exhibe desde hoy al público en una caja de plexiglás PAULA ROSAS CORRESPONSAL VALLE DE LOS REYES (LUXOR) Es probablemente el faraón más famoso, pero casi nadie lo había visto. Muchos misterios han rodeado a la momia de Tutankamón, el faraón- niño que murió en extrañas circunstancias cuando sólo tenía 19 años, y su aspecto era uno de ellos. Ayer, por primera vez en la historia, su momia se exponía ante los ojos del mundo. El mismo día en que se cumplía el 85 aniversario de su descubrimiento, Tutankamón era trasladado desde un sarcófago en su tumba en el Valle de los Reyes de Luxor a una vitrina dentro del mismo sepulcro, donde será expuesto a partir de ahora. La expectación era total. Decenas de periodistas, fotógrafos y cámaras se agolpaban en la minúscula tumba para ver la primera aparición pública del faraón. Acaparando parte de la atención estaba, como siempre que algo importante se cuece en la egiptología, Zahi Hawass, el director general del Consejo de Antigüedades. Hawass, ataviado con su sempiterno sombrero de Indiana Jones, orquestaba una función especialmente diseñada para los medios y retransmitida en directo por varios canales de televisión. Con la nueva urna el rey estará protegido del polvo y la humedad señalaba Hawass en referencia a la caja de plexiglás fabricada especialmente en Fráncfort, donde a partir de ahora descansa la momia. La urna está sellada herméticamente y permite controlar las condiciones de temperatura y humedad del cuerpo. Hasta ayer, Tutankamón, que reinó hace más de 3.300 años, yacía dentro de un sarcófago de madera, el último de los tres que El rostro de la momia del faraón- niño AFP Desde 1922, cuando Howard Carter descubrió su tumba, tan sólo 55 personas habían visto el rostro de la momia Carter utilizó hachas y palancas para arrancar el oro de la momia, que quedó descuartizada en 18 pedazos, y la dejó durante horas y sin protección bajo el sol acompañaban en la vida eterna al faraón. A Carter le entró la prisa y no se lo pensó dos veces. Utilizó hachas y palancas para arrancar el oro de la momia, que quedó descuartizada en 18 pedazos. Por si era poco, la dejó durante horas y sin protección bajo el implacable sol egipcio, que, pese a ser noviembre, supera con holgura los 35 grados. Corrían otros tiempos en la arqueología. Desde entonces, sólo 55 personas habían visto el rostro de la momia. Tras el huracán Carter, los tesoros de la tumba fueron transportados a El Cairo y el sarcófago se cerró. El maltrecho estado en el que había quedado el cuerpo hacía imposible su traslado. En 1968, el anatomista de la Universidad de Liverpool Ronald G. Harrison volvió a abrirlo para radiografiar con un aparato de rayos X portátil a la momia. De sus estudios y de los del americano Hass, que hizo lo propio diez años después, se generó la teoría del asesinato del faraón. Las radiografías mostraban un pequeño trozo de hueso en el cráneo de la momia y una mancha oscura- -un hematoma, se pensó entonces- -en la base de la cabeza. Al ser Tutankamón el último faraón de la XVIII dinastía, la teoría de que había sido asesinado con un golpe en la cabeza corrió como la pólvora. Sin embargo, el resultado del escáner que se le practicó en 2005 aportó nuevos datos sobre su fallecimiento. A través de la imagen en tres dimensiones que se generó entonces se supo que la rotura del cráneo se había producido durante la AFP Reconstrucción hecha en 2005 del rostro de Tutankamón se encontraron en su tumba. Los otros dos- -uno de ellos de oro macizo- -se muestran en el Museo Egipcio de El Cairo. La respiración de los cientos de visitantes que cada día bajan los escasos veinte metros de profundidad a los que se encuentra la tumba, así como el polvo del desierto, estaban dañando a la momia. Aunque los estragos del vapor de agua y la arena sobre el faraón son irrisorios comparados con las tortu- ras a las que lo sometió el arqueólogo Howard Carter, descubridor de su tumba. Cuando en 1922 el egiptólogo británico dio con el paradero del sepulcro, el mundo se quedó boquiabierto al comprobar los fabulosos tesoros que contenía la primera tumba intacta que se abría en el Valle de los Reyes. Además de centenares de ofrendas, 150 amuletos de oro, incluida una máscara funeraria de 11 kilos de peso, Era imposible su traslado