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30 INTERNACIONAL Pakistán en estado de emergencia LUNES 5 s 11 s 2007 ABC El general cae en la misma piedra Pervez Musharraf ha sido una vez más egocéntrico y sólo ha pensado en su pellejo. Cuando estuvo seguro de que el fallo judicial iba a ser contrario a sus intereses, declaró el estado de emergencia die se engañe. Esta nueva situación, el hecho de concentrar todo el poder en las manos de una misma persona, que ya lo tenía hasta ahora pero de una forma menos evidente, no va a solucionar los problemas. Muy al contrario, la situación va a empeorar. El general Pervez Musharraf ha metido a la nación en un túnel en el que no se ve salida. Cuando la llegada de Benazir Bhutto y el soporte del Gobierno de Estados Unidos parecían presagiar una transición democrática y unas reñidas elecciones generales el próximo mes de enero, esta exhibición de fuerza ha echado al traste cualquier esperanza para un futuro estable. A los problemas de los grupos extremistas, habrá que sumar ahora las actividades que los sectores de la oposición, liderados por Bhutto, van a llevar a cabo para desestabilizar a un dictador que ha podido mantenerse en el poder gracias al apoyo de Washington. Un respaldo cada vez más débil, pero que no desaparecerá del todo debido al miedo existente a que las cabezas nucleares paquistaníes caigan en poder de movimientos extremistas. Tampoco se debe olvidar a los vecinos. India, como ya hizo en 1971, seguro que aprovechará el momento de extrema confusión en Pakistán para lanzar sus garras sobre sus intereses en Cachemira. Irán, por su parte, seguirá jugando un papel fundamental en la inestabilidad en Baluchistán y sobra hablar de la zona sur de Afganistán, donde el avispero actual no dejará de ser un problema para Islamabad y la comunidad internacional por largos años. Un Pakistán inestable era lo último que faltaba para añadir tensión a una región tan convulsa. Mahmood Hussein Redactor jefe del diario The Pakistan Observer y columnista de The Herald Tribune La oposición Vuelta a 1999. El general Musharraf ha vuelto a anteponer sus intereses personales a los de la nación y ha declarado un estado de emergencia que pone fin a un espejismo democrático que duraba desde el pasado mes de octubre, cuando fue elegido presidente en las urnas con un aplastante apoyo del 97 por ciento de los diputados de la Asamblea Nacional, el Senado y las cuatro cámaras provinciales. Pese a las críticas de la oposición, que decidió abstenerse o directamente boicotear los comicios, el general jugaba desde entonces a ser demócrata. Pero ya sabemos que no era más que un juego del que finalmente se ha cansado y ha decidido saltarse las normas para imponer la ley marcial, la que mejor domina. Pervez Musharraf es un animal político herido que lucha por su supervivencia. Hace ocho años dio un golpe de Estado cuando el Gobierno de Nawaz Sharif estaba a punto de condenarle al ostracismo y se hizo con las riendas del país gracias al apoyo de los militares. En octubre de 1999, Sharif destituyó a Musharraf como jefe del Ejército y ordenó que no se permitiera el aterrizaje del avión civil en que éste regresaba a Pakistán procedente de Sri Lanka. Los militares desobedecieron la orden de Sharif y ocuparon el aeropuerto de Karachi. Esta vez el obstáculo en la carrera del general era el Tribunal Supremo, que pretendía invalidar su elección como presidente. En el momento en el que estuvo seguro de que el fallo de los magistrados iba a ser contrario a sus intereses, declaró el estado de emergencia sin dudarlo. AFP AP Pervez Musharraf Su compromiso con las instituciones democráticas duró mientras ningún rival amenazó su poder casi omnímodo en el país Benazir Bhutto No supo negociar un reparto de poder con el general mientras estuvo en el exilio, y su regreso a Pakistán ha sido presagio de desgracias Poder desestabilizador REUTERS APF Nawaz Sharif El líder opositor más detestado por Musharraf, fue deportado nada más tocar tierra en septiembre y vuelve a conspirar desde el exilio Iftijar Chaudry De prestigio casi mítico entre los abogados, se atrevió a plantar cara al general- presidente y su audacia ha sido la principal causa del golpe El obstáculo El general parece tenerlo todo calculado, pero las cosas han cambiado en ocho años. La mayor diferencia con respecto al año 1999 es la caída de su popularidad. Pervez Musharraf ya no es querido por un pueblo profundamente musulmán que no ha terminado de asimilar su apoyo incondicional a Estados Unidos en la guerra contra el terrorismo y que se mues- La última exhibición de fuerza de Musharraf ha echado al traste cualquier esperanza de un futuro estable... lo último que le faltaba a una región convulsa tra descontento por la falta de oportunidades en la que vive sumido un país en el que la mayor parte de los jóvenes opta por la emigración a Europa o Emiratos Árabes. La lacra del terrorismo El terrorismo es una lacra que asola al país, hay atentados cada día y una guerra abierta en las áreas tribales, pero que na- El pesimismo se ha apoderado de la opinión pública y de los medios de comunicación, a los que el general ha lanzado un aviso diciendo que han colaborado en la desestabilización nacional La gran parte de los ciudadanos, sin embargo, sigue con su vida normal, más preocupados por la carestía del nivel de vida y la inflación, que por la presencia de militares en las calles, una escena cotidiana a la que todos estamos más que acostumbrados en este país. El general ha sido una vez más egocéntrico y sólo ha pensado en su pellejo. No le han importado la nación, ni su gente, y esto Pakistán lo va a pagar muy caro.