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Domingo 4 de Noviembre de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.562. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. Irene Lozano LAS TORTUGAS DEL PP a tortuga marina tenía la costumbre de nadar hasta la orilla de una isla del Pacífico y adentrarse en la playa para desovar. Al terminar daba media vuelta y regresaba al océano, obedeciendo un mandato biológico ancestral: procrear, sobrevivir. Tras llevarse a cabo pruebas nucleares en aquellos islotes, la tortuga marina volvió, como todas las temporadas, pero después de desovar, no se encaminó de nuevo a su hábitat marino, sino hacia el interior; avanzó desorientada tierra adentro hasta morir en arenas desérticas. Mondo Cane mostraba las imágenes de aquellas tortugas con el instinto trastornado por la radiación que enfilaban una tras otra por el camino equivocado. Y no era tanto su muerte lo que provocaba desazón, como su olvido de sobrevivir. Un desasosiego semejante suscita ver al PP de hoy desobedecer la ley natural de los partidos que les impele a buscar el triunfo electoral. Tienen en su mano la brújula de la sentencia del 11- M, saben dónde está el centro, pero en lugar de cambiar el rumbo, siguen internándose hacia el erial de sus votantes fieles, aquellos que ni les fallarán ni les llevarán al poder. Los dirigentes del PP no quieren ganar. Y eso sólo se explica porque su combate no es la batalla electoral de marzo, sino la que se está librando dentro del partido para decidir el futuro de la derecha española. Siempre se ha sospechado que del PP podía desgajarse algún día su sector de ultraderecha, pero de momento les ha salido un partido por el centro y han elegido la compañía mediática más exaltada para proseguir su expedición tierra adentro, hacia el desierto donde mueren las tortugas. Es todo demasiado inquietante como para pensar que el porvenir del PP sólo incumbe a sus votantes. L Alex Zanardi, el pasado viernes en Nueva York AP Un maratón sólo con brazos El ex piloto de Fórmula 1 Alex Zanardi será hoy uno de los 36.000 participantes en la carrera de Nueva York. Hace seis años perdió las dos piernas en un accidente y hoy correrá en una bici de mano adaptada JOSÉ CARLOS CARABIAS l maratón de Nueva York es la pasarela pública del desafío personal. Una cita con las celebridades del deporte que promulgan cada año su anonimato, su estímulo individual para retar al cuerpo humano y la naturaleza de los 42,195 kilómetros. A la lista del pasado (Lance Armstrong, Laurent Jalabert, Luis Enrique) y del presente (el piloto de ING Renault Heikki Kovalainen) se ha unido otro ex de la Fórmula 1, Alex Zanardi. Más que un ex piloto, Zanardi es en realidad un superviviente. Nacido en Bolonia hace 41 años, recorrió todas las categorías del automovilismo hasta instalarse en el pelotón intermedio de la Fórmula 1. Debutó en Jordan en 1994, bajó a segunda durante cinco años en la Champ Car, y regresó al paddock de las estrellas con Williams en 1999 antes de amarrar definitivamente en 2001 en la Champ Car. Una especie de Alex Wurz o así. La historia de Zanardi cambió para siempre el 15 de septiembre de 2001. El coche de su compatriota Alex Tagliani le embistió y partió su bólido en dos. El terrorífico accidente en el circuito de Lautzig (Alemania) fue un jeroglífico para los médicos del hospital, que salvaron su vida, pero no sus piernas. Zanardi perdió cuatro litros de sangre aquel día. Discapacitado, pero no enterrado. Desde entonces su vida es un ejemplo de perseverancia en persecución de su antigua vida, de su pasión por el automovilismo, las ruedas, las válvulas, las manchas de aceite... En aras de su voluntad, el italiano ha adaptado los coches a su hándicap físico. Ha competido en campeonatos de karts y en el Europeo de Turismos gracias a un peculiar sistema desarrollado por los ingenieros. Conduce con un acelerador de mano, emplea los dedos para accionar la paleta del cambio de marchas y frena con un diseño especial ideado para él, el footwell un pedal vertical que controla con el muslo. En su escalera de color por la constancia, hace un año volvió a pilotar un fórmula 1 por deferencia de la escudería BMW. Un bólido adaptado a sus manos. Y ahora su próximo reto es el maratón de Nueva York, sede donde repite Lance Armstrong convenientemente patrocinado. Zanardi concursará con una bicicleta de mano, handbike en el argot. Un artilugio de tres ruedas concebido a ras de suelo ideal para cualquier tipo de persona que tenga lesiones o carencias en las extremidades. Con sus 27 marchas y su postura diseñada para la movilidad del tronco, el ex piloto pretende acabar los 42 kilómetros como si nada. Al impulso de sus brazos. E