Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
50 ECONOMÍAyNEGOCIOS Empresas DOMINGO 4 s 11 s 2007 ABC Enrique Serbeto EL BARRIL A 100 DÓLARES H emos llegado a un momento en el que el petróleo sube no solamente por las malas noticias (las tensiones en la frontera entre Irak y Turquía o la crisis con Irán) sino que también las buenas (que en octubre se hayan creado en Estados Unidos el doble de empleos de lo previsto, por ejemplo) Hagamos lo que hagamos, todo tira del precio hacia arriba. Así que ya no puede extrañar a nadie que este invierno se llegue a los cien dólares el barril y más. Un grupo de antiguos altos funcionarios norteamericanos ha hecho un ejercicio de simulación sobre los posibles escenarios, y el peor que les sale es: guerra con Irán, petróleo a 150 dólares, racionamiento de la gasolina y el ejército patrullando (el que quedase en América) por las calles para mantener el orden. Es evidente que el mundo basado en el petróleo ha llegado a su fin y que nos dirigimos hacia una revolución que va a ser más brusca de lo que se pensaba. A 100 ó 150 dólares el barril de petróleo, prácticamente cualquier otra tecnología de sustitución, hasta la más insensata, puede resultar rentable. El cambio es ya inevitable. Los que se den cuenta a tiempo, orientarán sus proyectos hacia las tecnologías de futuro, los que no se muevan están perdiendo el tiempo. Por ahora, todos pagaremos cara la energía, aunque el dinero que se invierta en la que garantice seguridad, independencia y limpieza será mucho más rentable que aquel que se dedique a las fuentes viejas. Tenía razón Rajoy cuando quitaba importancia a las discusiones histéricas tan de moda sobre el cambio climático y más cuando al día siguiente planteó la única postura inteligente en estos momentos: apoyarse en la energía nuclear. Es la mejor posibilidad que tenemos mientras no se hayan desarrollado alternativas razonables a la gasolina, como los biocombustibles de segunda generación o el hidrógeno. Sensibilizar a la gente sobre el respeto a la naturaleza está bien, igual que enseñar a no hacer sus necesidades en la calle. Pero la revolución no está en las teorías escandalosas sobre el cambio climático, sino en las nuevas fuentes de energía. Charles Prince será la nueva víctima que se cobre la crisis de las hipotecas de alto riesgo subprime en EE. UU. REUTERS Las hipotecas subprime se cobran la cabeza del presidente de Citigroup El principal ejecutivo del mayor banco del mundo presentará hoy, previsiblemente, su dimisión ante el consejo de la entidad, tras bajar el beneficio del grupo un 57 ANNA GRAU SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Charles Prince III, presidente y consejero delegado de Citigroup, el mayor banco del mundo, hará efectiva hoy, previsiblemente, su dimisión ante el consejo de administración de la entidad, dimisión que fue adelantada el pasado viernes por The Wall Street Journal El consejo del banco se evitará de esta manera tener que destituirle en medio de una oleada abrumadora de pérdidas ya anunciadas. Además, esta dimisión se viene a unir a la no menos sonada de Stan O Neal, presidente de Merrill Lynch, que tuvo lugar fue hace una semana. Oficialmente ambos directivos son víctimas de la burbuja hipotecaria americana. Las hipotecas de alto riesgo subprime han convertido en basura los bonos a ellas asociadas, con una liquidez muy baja y que han desatado el consecuente pánico entre los inversores. El pasado 15 de octubre, Citigroup asumió públicamente una caída del 57 en sus beneficios del tercer trimestre, calificado por el mismo Prince como el trimestre aberrante Cuando su dimisión se haya hecho efectiva, podrían desvelarse nuevas y todavía mayores pérdidas. El panorama es atroz, sobre todo para una entidad que encarnaba el renacer de la ilusión por el riesgo después de la crisis de 1929. Durante mucho tiempo estuvo prohibido en Estados Unidos cobijar bajo el mismo paraguas banca de consumo y banca de inversión. Citigroup lideró esta tendencia, más propia de Europa. Se convirtió así en la mayor empresa de servicios financieros del mundo, con más de 300.000 empleados y 200 millones de usuarios en más de 100 países. Ahora se tambalea hasta el punto de que se habla de volver al punto de partida y hacer pedazos al gigante, o al monstruo de Frankenstein, creado en 1988 a partir de la fusión de Citicorps y Travelers Group. Algunos analistas sostienen que la crisis de las hipotecas subprime ha sido más un chivato que un detonante; que lo que ha hecho ha sido sacar brutalmente a la luz unas prácticas de inversión demasiado audaces. A Prince le acusan de haberse obsesionado con la expansión de los activos sin prestar suficiente atención a la liquidez. Otros enfoques sugieren que la cascada de dimisiones de jefes de bancos es más una operación de recuperación de confianza a cualquier precio, parecida a la de los clubs de fútbol que se desprenden de su entrenador buscando un revulsivo. En este sentido es significativo que uno de los nombres que suenan para relevar a Prince sea el de Robert Rubin, que fue secretario del Tesoro con Bill Clinton, y que está muy vinculado a la actuación del mismo Prince en Citigroup, sólo que con menos desprestigio. A lo mejor por eso se resiste panza arriba, de momento, a aceptar sucederle. Manuel Medina- Mora, mexicano y director de Citigroup para la América Latina, es otro candidato. Las retiradas millonarias son menos dolorosas, aunque sean forzosas La crisis de las hipotecas de alto riesgo surgida en Estados Unidos ha puesto contra las cuerdas a los dirigentes de muchas entidades bancarias. Las más significativas, hasta el momento, son las de Stanley O Neal, ya ex presidente de Merrill Lynch, y ahora la de Charles Prince, al menos hasta hoy presidente y consejero delegado de Citigroup, aunque parece que sólo por unas horas. O Neal dejó hace unos días su cargo llevándose en su cartera alrededor de 160 millones de dólares correspondientes a varios planes de pensiones y de opciones sobre acciones, las famosas stock options y a Prince, posiblemente le ocurra otro tanto de lo mismo. Así las dimisiones son menos dolorosas.