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38 INTERNACIONAL DOMINGO 4 s 11 s 2007 ABC El mundo árabe se sube al átomo La percepción generalizada de que Irán acabará logrando su bomba nuclear ha fomentado la ambición de muchos estados árabes por el átomo, amparándose en razones de uso energético civil POR BORJA BERGARECHE MADRID. El avance del programa atómico iraní ha generado una carrera nuclear en el norte de África y en Oriente Próximo como respuesta de los países árabes a la amenaza. Algunos expertos hablan de la búsqueda de una bomba suní frente a la bomba chií que estaría persiguiendo Teherán, una acusación no probada aún que enfrenta estos días a Estados Unidos y Francia con la ONU. Las reglas han cambiado, todo el mundo está optando por programas nucleares declaraba recientemente el rey de Jordania, Abdalá II, al diario israelí Haaretz Por ahora, la nuclearización de la región se limita al ámbito civil, con la firma de acuerdos de cooperación con potencias nucleares como Francia y Estados Unidos, y la puesta en marcha de programas de desarrollo atómico. El pasado lunes, el presidente egipcio, Hosni Mubarak, reveló que su país aspiraba a construir cuatro reactores nucleares de aquí a 2020. Siria, Arabia Saudí, las monarquías del Golfo, Yemen, Argelia, Marruecos, Libia y también Turquía han anunciado planes similares, una decisión con implicaciones estratégicas de largo alcance en la región más inestable del planeta. Si el mero desarrollo del programa de enriquecimiento de uranio iraní y la puesta en marcha de un reactor de agua ligera inquietan a los vecinos del país persa, la retórica agresiva del presidente Ahmadineyad y el nacionalismo tecnológico que impregna su vocación de potencia regional lo han convertido en el gran problema estratégico de los países árabes. En su reunión del pasado marzo, la Liga Árabe alertó contra el comienzo de una peligrosa y destructiva carrera armamentística nuclear en la región Junto al elemento estratégico, la necesidad de diversificar PROYECTOS CIVILES EN MARCHA EN MATERIA NUCLEAR Túnez Acuerdo marco de cooperación nuclear con Francia Jordania Interés en desarrollar un programa civil Siria Ataque de Israel contra una planta nuclear en desarrollo Irán Programa de enriquecimiento industrial de uranio Marruecos Firma de un protocolo con Areva para la extracción de uranio Arabia Saudí Lidera un programa atómico civil en el Golfo Pérsico las fuentes de energía y el nuevo imperativo internacional de reducir las emisiones de CO 2 para luchar contra el cambio climático aportan la racionalidad energética a los argumentos en manos de los mandatarios del Magreb y de Oriente Próximo para justificar su ardor nuclear. Según el departamento de Energía de Estados Unidos, el consumo de energía mundial crecerá un 57 por ciento de aquí a 2030. Y, aunque se calcula que los productores de Oriente Próximo poseen dos tercios de las reservas mundiales de petróleo, su creciente dificultad en satisfacer una demanda interna en aumento es otra razón usada para justificar la opción nuclear. Por otro lado, la consideración de esta energía como una fuente limpia en relación al cambio climático añade una etiqueta verde a estos programas, un argumento que sólo comparte el 46 por ciento de la opinión pública europea, según el Eurobarómetro y que rechazan los gru- pos ecologistas. La energía nuclear es uno de los errores tecnológicos, medioambientales, económicos y sociales más graves de nuestro tiempo afirman desde Greenpeace. Los países que forman el Consejo de Cooperación del Golfo (Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Kuwait, Omán y Qatar) firmaron en febrero pasado un acuerdo de cooperación con el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) con sede en Viena, para la puesta en marcha de un plan nuclear. En septiembre, el Gobierno de Yemen firmó un acuerdo con la firma estadounidense Powered Corp para la construcción de plantas atómicas civiles en los próximos diez años. Y a mediados de octubre, el ministro turco de Energía declaró que la energía nuclear no es una opción, es una necesidad antes de anunciar la construcción de dos plantas para 2015. El ataque sorpresa de la aviación israelí el pasado 6 de septiembre contra un supuesto reactor nuclear en construcción en Siria da cuenta de las implicaciones estratégicas de este tipo de desarrollos en una región en la que la guerra es una opción más entre muchas otras. Israel ya bombardeó un reactor iraquí en Osirak en 1981. Más cerca de España, los países del Magreb no se han quedado atrás. Libia cerró tras la llamada crisis de las enfermeras búlgaras un acuerdo con Areva, el gigante francés del sector nuclear, para la construcción de un reactor para alimentar un planta desalinizadora. Marruecos, por su parte, acaba de concluir un acuerdo con la misma empresa para investigar la extracción de ura- Ataque de Israel Etiqueta verde Algunos analistas apuntan a la búsqueda de la bomba suní como contrapartida a la chií de Teherán nio a partir de las enormes reservas de fosfatos del país vecino. Argelia ha preferido firmar un acuerdo de cooperación con Estados Unidos, pero el presidente Sarkozy se ha mostrado decidido a sumar a Francia al esfuerzo nuclear de su ex colonia argelina y de Túnez. ¿Significa todo esto que el mundo árabe y los vecinos de Irán se encaminan hacia un holocausto nuclear? No necesariamente. El indicador clave del interés en obtener armas nucleares no es la construcción de reactores para la generación de electricidad, sino el desarrollo de capacidades de reprocesamiento y enriquecimiento de plutonio y uranio (los dos combustibles que, debidamente tratados, se emplean en las bombas atómicas) que permitan producir material fisible aclara Richard Betts, experto en seguridad de la Universidad de Columbia. La carrera es por ahora larga y lenta, pero las percepciones de inseguridad que generan las ambiciones iraníes podrían acelerarla. La Liga Árabe advierte Más de cuatrocientos reactores en todo el globo B. B. MADRID. En el mundo funcionan 439 reactores atómicos en treinta países (catorce de los cuales son miembros de la Unión Europea) y existen 32 reactores en construcción, según datos recientes del OIEA. Estados Unidos con 104 reactores, Francia (59) y Japón (55) son las principales potencias, mientras que China e India serán quienes más crezcan en los próximos años. La energía nuclear es la fuente del 16 por ciento de la producción de electricidad mundial (78 por ciento en Francia, 19,8 por ciento en España) mientras que en 1960 apenas servía para obtener el 1 por ciento. En el corazón de este amplio tejido figura el OIEA, la agencia de la ONU responsable. Su misión de evitar la proliferación nuclear gira en torno al Tratado de No Proliferación (TNP) firmado por 187 países, aunque la lista no incluye a potencias militares nucleares como Israel, India y Pakistán. El OIEA ofrece asistencia técnica a aquellos países que quieren ejercer su derecho al uso pacífico de la energía nuclear, pero a cambio deben renunciar a su desarrollo militar. La delgada línea entre una finalidad y otra la marcan los llamados mecanismos de uso dual, es decir, aquellas tecnologías necesarias para la producción de electricidad con combustible nuclear pero que, llevadas un poco más lejos, pueden servir para la fabricación de armas. Un ejemplo, que explica el conflicto con Irán, es el enriquecimiento de uranio: enriquecido al 4 por ciento sirve como combustible en las centrales, enriquecido por encima del 80 por ciento, para la fabricación de bombas. Todos los países de Oriente Medio, excepto Israel, son firmantes del TNP, por lo que si adquieren reactores estarán sujetos a las inspecciones de la agencia aclara desde Viena un portavoz del OIEA. ABC Argelia Firma de un acuerdo de cooperación nuclear con EE. UU. Libia Firma de un memorando con Francia para la construcción de un reactor Egipto Anuncia la construcción de 4 reactores para 2020 Yemen Firma de un acuerdo con una compañía de EE. UU. para construir reactores Otras monarquías del Golfo Puesta en marcha de un programa nuclear común