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28 ESPAÑA DOMINGO 4 s 11 s 2007 ABC Treinta años como Príncipe El jueves día 1 se cumplieron 30 años de la visita que hizo el Heredero de la Corona a Covadonga, donde recibió el título de Príncipe de Asturias, siguiendo una tradición que se remonta a 1388 POR ALMUDENA MARTÍNEZ- FORNÉS MADRID. Esta cruz significa también tu cruz. Tu cruz de Rey 1 de noviembre de 1977. Un niño de nueve años escucha seriamente las palabras que su padre le dirige ante cientos de personas en la pequeña ermita asturiana de Covadonga. Es el Heredero de la Corona desde dos años antes, cuando Don Juan Carlos fue proclamado Rey, pero ese día recibe el título de Príncipe de Asturias, junto con los de Príncipe de Gerona y Príncipe de Viana, correspondientes a los primogénitos de los Reinos de Castilla, Aragón y Navarra, cuya unión formó en el siglo XVI la Monarquía española. La ceremonia se convirtió en un homenaje del pueblo asturiano a Don Felipe, que acudió acompañado por sus padres, los Reyes, y sus hermanas, las Infantas Doña Elena y Doña Cristina. Toda la Familia Real se desplazó en un coche conducido por el propio Don Juan Carlos hasta la histórica basílica. Allí, después de visitar la mítica cueva para rezar ante la Virgen, todos asistieron a una misa en la basílica del Real Sitio, en la que se oró a Dios para que los españoles acertáramos a convivir en la reconciliación. Tras la entrega a Don Felipe del título de Príncipe de Asturias y la venera acreditativa de tal distinción, el Rey pronunció un discurso en el que destacó la misión integradora de la Monarquía. Entre otros mensajes, transmitió, dirigiéndose a su hijo, los siguientes: Esa Cruz de la Victoria que llevas sobre el pecho es, efectivamente, una victoria que hemos de conquistar todos los españoles. Una victoria sobre el egoísmo y la ambición. Sobre la incultura y la ignorancia. Sobre el atraso y la pobreza. Sobre la pereza y la disgregación. Sobre la incomprensión y las diferencias negativas. Una victoria que es preciso conseguir y consolidar cada día Esa Cruz- -añadió- no es rica porque esté compuesta de piedras y esmaltes, sino por- que significa, ni más ni menos, la solidaridad de todos los españoles y su voluntad de sobrevivir como nación. Su voluntad de seguir con orgullo su camino, con el mismo orgullo con que un día iniciaron aquí, en estas montañas, su identidad nacional Esa Cruz significa también tu cruz. Tu cruz de Rey, la que debes llevar con honra y nobleza, como exige la Corona: ni un minuto de descanso, ni el temblor de un desfallecimiento, ni una duda en el servicio a los españoles y a sus destinos. En esa obra bien hecha, en esa voluntad de superación, yo quiero que tú, Príncipe de Asturias, te sientas entrañable y crucificado Esa Cruz te exige a ti y a todos los españoles, cuyas generaciones jóvenes representas, cumplir siempre con lo que España os pida y de vosotros espera Yo te pido- -prosiguió Don Juan Carlos- en nombre de los españoles, que nunca decaigas. Y te lo pido aquí, en Asturias, sobre los riscos de Covadonga y ante esa Virgen pequeñina y galana que es la instancia amorosa y alta de todos los asturianos Algún día, cuando Don Felipe sea proclamado Rey, regresará a esta misma ermita con la Infanta Leonor para entregarle su título de Princesa de Asturias. Esa Cruz es tu cruz de Rey Don Felipe y sus hermanas las Infantas, a su llegada a Covadonga, el 1 de noviembre de 1977 ABC UN PRINCIPADO PARA ASEGURAR LA SUCESIÓN La dualidad Rey- Príncipe garantiza que en ningún momento falte esa autoridad suprema de la que dependen la unidad de España y el respeto a las leyes encima de duques, marqueses o condes. Por esa misma razón, se establece que sea título único, que nadie más pueda usar este título. El primer Príncipe de Asturias, los primeros Príncipes de Asturias, fueron Enrique III y su esposa, Catalina de Lancaster, que era nieta del Rey Pedro I. De ahí la conveniencia de la dualidad. Como no tuvieron hijos en edad suficiente- -Juan II nace unos meses antes de morir su padre- el Principado quedará vacante entre 1407 y 1444. La primera pregunta que el historiador se hace es por qué Asturias y no otro señorío, como en Francia, o como en Cataluña, o como en Inglaterra. La razón es bien clara: Asturias es el origen de la Monarquía, y Oviedo significa, dentro de és- Luis Suárez Fernández De la Academia de la Historia l Principado de Asturias se crea en las Cortes de Bribiesca de 1388. El objetivo que entonces se persigue es doble: por una parte, asegurar la sucesión en la Corona dando al Heredero las rentas necesarias para que mantenga su propia casa; y, lo segundo, establecer en la Corona una dualidad entre la plena potestad que corresponde al Rey y la sucesión que es propia del Heredero. Se llama Principado porque de esta manera goza en exclusiva del título más alto que puede tener la nobleza, por E ¿Por qué Asturias? ta, esa mezcla de unidad política y de santidad representada por las reliquias de la Cámara Santa. A todo esto se hace referencia. En 1444, Enrique, que va a ser Enrique IV reclama para sí la entrega del Principado. Entonces se formaliza el hecho de que no se trata simplemente de un título, sino que es algo más que esto: es una condición fundamental para compartir las funciones de la Corona. Así se sigue haciendo hasta hoy. El Principado no es meramente un honor: es una función, es una obligación, es también la colaboración de la Monarquía en la defensa de las libertades del Reino. En 1468, cuando Isabel la Católica es reconocida Heredera, reclama para sí y luego para su esposo, Fernando, el título y la condición de Príncipes de Asturias. Van más lejos: en las Cortes de Toledo de 1480 definen con claridad lo que debe ser la función del Principado, y así se lo entregan a su hijo Juan, que no llega a reinar porque muere prematuramente. De este modo, durante treinta años el Principado queda en una situación como de vacante, pero Carlos V otorga a su hijo y heredero, Felipe, poderes mucho mayores de los que nadie había tenido hasta enton- ces en el oficio. Felipe, prácticamente, gobierna toda España y también los reinos de América desde su condición de Príncipe una vez instalado en Valladolid. La Casa de Borbón completará la fórmula con un defecto, que es la Ley Sálica, que elimina a las mujeres. Pero esta Ley Sálica será abolida primero en las Cortes de 1788 y luego por el Rey Fernando VII en 1831, de modo que en España una mujer puede ser Princesa de Asturias, como lo será en su día Leonor sin dificultad jurídica de ninguna clase. Hubo un momento sumamente difícil, a finales del siglo XVIII, cuando Godoy recibió el título de Príncipe, cosa que significaba una ruptura con la doctrina seguida hasta entonces en España. De ahí el enfrentamiento del futuro Fernando VII con el primer ministro. Pero todo esto forma parte de lo anecdótico. La Monarquía española, que ha madurado más que otras monarquías europeas, ha dado un paso muy decisivo al establecer esa dualidad ReyPríncipe que garantiza que en ningún momento falte esa autoridad suprema de la que dependen la unidad de España, el respeto de las leyes y, en definitiva, las libertades.