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ABC SÁBADO 3- -11- -2007 Picasso, Van Gogh, Gauguin y Gaudí protagonizan las subastas de Nueva York 75 EL PLANTÓN A LA LOREN Sara Montiel no logró el papel de Jimena en El Cid a pesar de estar casada con su director, Anthony Mann. Pero una mañana logró cumplir su venganza la hora de la venganza... Ésta llegaría muy pronto, nada más iniciada la filmación; Sofía Loren recogía todas las mañanas a Tony Mann en la calle de San Bernardo a las seis en punto. El conductor tocaba el timbre del piso para advertir al director que la Srta. Loren ya estaba esperándole en la puerta. En el trayecto iban repasando el diálogo de ese día. Dicha espera le llevaba a Sarita a los mismísimos demonios. Sin embargo, llegó su hora... Una mañana, cinco minutos antes de que sonara el fatídico timbrazo, cuando Tony estaba casi dispuesto para irse, Sarita empezó a gritar: ¡Me encuentro muy mal! ¡Hay que llamar al doctor Estébanez! ¡Me muero! En casa de la Montiel no había teléfono. Entonces, la sobrina de Tony tuvo que bajar al piso de abajo, despertar a tres de sus moradores y llamar a mi padre para que avisase al doctor que, entre otras cosas, además de ser un buen médico era mi padrino. Descolgué el auricular, oí la petición de la resignada niña, miré la hora y les mandé a lugar poco delicado. La sobrina subió a la casa, y explicó mi proceder. A todo esto, la Loren ya llevaba esperando más de veinte minutos dentro del coche. Los dolores de la entonces reina del cine hablado en español se incrementaban. Tony Mann miraba el reloj de reojo pero los quejidos de su mujer le tenían paralizado. Vuelta a empezar: la niña incordia de nuevo a los vecinos, suena otra vez el teléfono de mi cuarto; en esta ocasión, despierto a mi padre y le cuento lo que pasa. Ni corto ni perezoso marca el número del médico, contesta una criada y, al poco tiempo, se pone mi padrino, pero se han despertado también otros dos miembros de mi familila. Al cuarto de hora aparece Carlos Estébanez por casa, ambos sin lavarse ni la cara se van deprisa y corriendo hasta San Bernardo, 117; en la puerta se hallan, junto a una Sofía Loren un tanto cabreada- ¡con razón! -al portero del edificio, a su mujer y a un par de curiosos que no tienen mejor lugar al que ir. El médico la examina, la somete a un rápido reconocimiento y por lo bajinis le dice a mi padre que la pretendida enferma está más sana de lo que entonces se hallaba Di Stéfano. Tony Mann, sin decir una sola palabra, recoge su guión, se pone el abrigo y se marcha a rodar sin dar ni un mal portazo, todo un caballero. Por supuesto, esa noche Emil Anton Budmann, más conocido como Anthony Mann, autor de títulos tan importantes como Winchester 73 o Tierras lejanas se alquiló un pequeño apartamento en la Torre de Madrid hasta que terminó El Cid Pero los 45 minutos de espera que sufrió la Loren no se los quitaría ni su propia madre, como bien pensaba la paisana de Don Quijote. Enrique Herreros Escritor Ocho mapamundis robados de la Biblioteca Nacional ya están en Madrid Son las láminas recuperadas en Buenos Aires, que se depositarán en un Juzgado ABC AGENCIAS BUENOS AIRES MADRID. Ocho de los mapamundis robados en la Biblioteca Nacional (BN) que fueron recuperados en Argentina, han llegado a Madrid custodiados por agentes de Patrimonio Histórico de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) según informaron ayer fuentes próximas a la investigación. Retornaban en el vuelo que partió en la noche del jueves desde Buenos Aires. Desde la Biblioteca se indicó que los citados documentos serán depositados en un Juzgado. Dos agentes del Grupo de Patrimonio Histórico de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil e Isabel Moyano Andrés, jefa de Reserva Impresa Técnica de la Biblioteca Nacional, viajaron el 19 de octubre hacia Buenos Aires para comprobar la autenticidad y el estado de los incunables entregados por el ladrón confeso, César Gómez Rivero, el día 16 por medio de su abogado. Eran ocho mapamundis que forman parte de la edición incunable de 1482 de la obra de Ptolomeo Cosmografía Gómez Rivero, de nacionalidad uruguaya, sustrajo- -según él- -una decena de mapamundis porque no pudo resistir la tentación pero estaba arrepentido y solicitó una orden de exención de prisión, que le fue concedida. El infractor no pudo ser detenido porque el juez español encargado del caso no dictó con anterioridad una orden internacional de arresto en su contra. El letrado aseguró que su defendido únicamente robó, a finales del año pasado, diez mapas y no diecinueve como se dice y confirmó que los dos mapamundis descubiertos en Sidney y en Nueva York formaban parte del botín de su defendido, que los vendió por razones económicas. Sin duda, a un precio importante aunque aseguró desconocer la suma exacta. La Biblioteca Nacional había denunciado a finales del mes de agosto la desaparición de un total de 19 ilustraciones contenidas en 13 láminas de diez de sus libros. La institución informó que César Gómez Rivero realizó el robo burlando las estrictas medidas de seguridad en vigor en la Biblioteca Nacional desde principios de los años noventa En este sentido, Del Corral apuntó que desde que se detectó el robo se han reforzado las medidas de seguridad para que esto no vuelva a ocurrir El director general de la Policía y de la Guardia Civil, Joan Mesquida, viajará a Washington la semana que viene y recibirá de manos del FBI un mapamundi de Ptolomeo de 1482. La oficina neoyorquina del FBI supo de la existencia de este mapa a través de su agregado legal en Madrid, quien había sido informado por la policía española de que el propietario de una tienda de antigüedades de Manhattan consideraba que un mapa que tenía era posiblemente uno de los robados en Madrid. Asimismo, el pasado 25 de octubre el Gobierno de Australia confiscó otro mapamundi de Ptolomeo robado en la Biblioteca Nacional. La pieza localizada en Sidney, que fue entregada voluntariamente a la Policía por un anticuario, está en depósito en la Biblioteca Nacional de Canberra. Conocí a la Loren- -como todo el mundo la llamaba- -la tarde que Stanley Kramer la presentaba a la Prensa en el Castellana Hilton, recién desembarcada en Madrid para intervenir en Orgullo y pasión que sería su segunda película americana. Cuando el prestigiado Anthony Mann ultimaba los detalles para rodar El Cid instalado en la casa de su mujer, en plena calle de San Bernardo, 117, Sarita Montiel no dejaba de forcejear con él para que el papel de Doña Jimena se lo dieran a ella; intentos, tanto diurnos como nocturnos, que resultaron muy baldíos para conseguir tan perseguido propósito, que no era otro que lograr una cuarta película con marchamo americano, aunque se quedaría en agua de cerrajas. Tanto Anthony Mann como el productor Samuel Bronston tenían más tangible que un billete de cien dólares la elección de la muchacha italiana que, entonces, hacía furor en las muchas películas en las que lucía todo su esplendor. El día que Sarita descubrió que su causa estaba más perdida que Carracuca se calló como una muerta y se puso a buscar Viaje de expertos a Argentina Dos más en Sidney y Nueva York Un fotograma de la película El Cid con Charlton Heston y Sofía Loren como protagonistas ABC Custodiados por agentes de Patrimonio Histórico de la Guardia Civil, fueron entregados el 16 de octubre por el ladrón confeso, Gómez Rivero, en Argentina