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ABC SÁBADO 3 s 11 s 2007 INTERNACIONAL 35 Los kamikazes de Okinawa Japón intenta ocultar que el Ejército obligó a los civiles y menores de esta isla a suicidarse para evitar su captura por parte de EE. UU. en la Segunda Guerra Mundial. Para ello el Gobierno ha ordenado modificar los libros de texto POR PABLO M. DÍEZ ENVIADO ESPECIAL TOKIO. En un nuevo intento por reescribir la Historia para justificar su creciente militarismo, el Gobierno japonés ha ordenado a cinco editoras de libros de texto que modifiquen sus lecciones sobre uno de los episodios más sangrientos de la Segunda Guerra Mundial: la batalla de Okinawa. Entre abril y junio de 1945, ya al final de la contienda, alrededor de 200.000 personas murieron en estas islas situadas al sur del archipiélago nipón durante su conquista por parte del Ejército de Estados Unidos, que sufrió 12.520 bajas. Entre las víctimas japonesas destacan los más de 94.000 civiles que perdieron sus vidas en tan atroz baño de sangre, de los cuales el 25 por ciento optó por suicidarse antes que rendirse ante el enemigo. Según recuerdan supervivientes como Masahide Ota, que ya tiene 82 años y fue gobernador de Okinawa entre 1990 y 1998, los soldados japoneses nos dieron dos granadas de mano: una para lanzársela a los americanos y otra para hacerla estallar en nuestras manos antes de caer prisioneros De esta manera, las irreductibles tropas del imperio del Sol Naciente querían asegurarse de que la población civil también iba a luchar hasta el final, llegando incluso a sacrificarse para evitar el deshonor de la derrota. No en vano, algunas de las proclamas de aquella época recopiladas por los historiadores instaban a los soldados y civiles a vivir y morir juntos El Ejército nos dijo que si las mujeres caíamos prisioneras, los americanos iban a violarnos, por lo que no debíamos permitirles que nos capturaran explicó al periódico local Ryukyu Shimbun Sumie Oshiro, que tenía 25 años cuando intentó inmolarse junto a cuatro amigas haciendo detonar una granada. Afortunadamente para ellas, la bomba falló y pudieron vivir no sólo para contarlo, sino también para rechazar los nuevos planes de estudios del Ejecutivo japonés. En este sentido, el Ministerio de Educación ha instado a las editoras de libro de texto a eliminar las referencias que relacionaban directamente al Ejército nipón con los suicidios colectivos y los ataques kamikazes que protagonizaron los civiles en Okinawa. Una decisión que ha enervado a los supervivientes de la batalla y a los descendientes de las víctimas, quienes han escuchado desde su infancia que los soldados obligaron a sus antepasados a quitarse la vida por el Emperador Hirohito. Sólo en el islote de Zanami, donde había 404 civiles, se suicidaron 180, mientras que en Tokashiki los hombres mataron a sus esposas e hijos, por lo que 329 cadáveres fueron encontrados junto a las anillas de las granadas activadas. De hecho, las almas de 1.600 niños de nueve escuelas de Okinawa son veneradas en el santuario sintoísta de Yasukuni, donde se rinde homenaje a los 2,4 millones de caídos en acto de servicio por Japón desde la Restauración Meiji (1866- 69) hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial (1939- 45) Entre ellos, figuran un millar de criminales de guerra- -14 de primera categoría- -ajusticiados por los aliados tras la contienda, pero también los menores que integraban unidades como el Escuadrón Imperial de Hierro y Acero (Tekketsu Kinnotai) También destacan 460 niñas procedentes de siete colegios locales que formaban parte de dos unidades más, Himeyuri y Shiraume. Aunque éstas no llegaron a combatir y se dedicaban a labores de enfermería e intendencia, muchas fueron abatidas por el enemigo, como los 700 escolares fallecidos en el hundimiento del barco Tsushima Maru. Para que su sacrificio siga siendo recordado, numerosos habitantes de Okinawa han arremetido contra la iniciativa del Gobierno convocando varias manifestaciones. Uno de los más críticos ha sido el premio Nobel de Literatura Kenzaburo Oe, quien ha escrito una carta de protesta dirigida al Ministerio de Educación. Esta nueva polémica recuerda a las controvertidas revisiones de los libros de texto sobre la Segunda Guerra Mundial y a la actitud del Ejecutivo hacia las denominadas mujeres del consuelo Así se conoce a las 200.000 prisioneras que, según los historiadores, fueron utilizadas como esclavas sexuales en los prostíbulos que dirigía el propio Ejército nipón durante la ocupación de buena parte de Asia. Mientras Tokio intenta enterrar estos fantasmas del pasado, los últimos niños kamikazes libran su última batalla para impedir que se olvide el sacrificio que sus familiares y amigos protagonizaron hace 62 años en Okinawa. La Junta militar ordena la expulsión del jefe de la misión de la ONU en Birmania ABC BANGKOK. La Junta militar birmana ha ordenado la expulsión del jefe de Naciones Unidas en Birmania (Myanmar) Charles Petrie, en respuesta al comunicado crítico emitido el pasado octubre por la representación del organismo multilateral en ese país. La expulsión de Petrie, a su vez coordinador de las tareas humanitarias, fue confirmada por el portavoz de la oficina de la ONU en Bangkok, Hak- Fan Lau. Petrie, según recoge Efe, viajó el viernes a Naypyidaw, la capital administrativa, donde recibió de una carta del Gobierno militar mediante la que le acusó de actuar más allá de su capacidad al emitir el comunicado Petrie fue convocado por el ministerio birmano de Asuntos Exteriores para dar explicaciones por el comunicado que su oficina difundió el 24 de octubre, y en el que se apuntaba que las preocupaciones del pueblo birmano han sido expresadas de forma clara mediante las recientes manifestaciones pacíficas La orden de expulsión de Petrie se produce un día antes de la llegada a Birmania del enviado especial de la ONU, Ibrahim Gambari, con la finalidad de promover la reconciliación nacional y la transición hacia la democracia. Manifestaciones En Tokashiki los hombres mataron a sus esposas e hijos. Se encontraron 329 cadáveres Cien cascos azules de Sri Lanka, acusados de abusos sexuales en Haití EP NUEVA YORK, La Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) iniciará hoy la repatriación de 108 de los 950 cascos azules ceilandeses, por motivos disciplinarios, después de que éstos fueran acusados de abuso y explotación sexual durante su servicio en el país caribeño. El centro de noticias de la ONU informó ayer de que el organismo internacional confirmó que ha recibido denuncias contra algunos miembros del destacamento de Sri Lanka relacionados con este tipo de abusos en distintos puntos de Haití. La ONU asistirá al Gobierno de ese país en la toma de medidas disciplinarias. Grupo de kamikazes japoneses fotografiados en noviembre de 1944 en el aeropuerto de Choshi antes de salir en misión hacia Filipinas REUTERS