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6 OPINIÓN SÁBADO 3 s 11 s 2007 ABC AD LIBITUM ¿QUIÉN MATÓ A PRIM? RENTE a una sociedad mucho más sana y consciente de lo que suele reconocerse, el mediocre sistema electoral con que nos dotó la Transición ha establecido una clase política que, salvo las excepciones que son de rigor, tiende a llevarnos de la risa al llanto. Es el triunfo de una partitocracia que funciona con catecismos y acuñaciones facilones y sectarios. Así, por ejemplo, cuando alguien como Alfredo Pérez Rubalcaba, príncipe de los embaucadores políticos y maestro en las artes del adoctrinamiento, le dice a Mariano Rajoy repita conmigo, no fue ETA es inevitable que salte un Eduardo Zaplana, aprenM. MARTÍN diz de brujo y comunicaFERRAND dor de menor cuantía, que le proponga a José Luis Rodríguez Zapatero: Diga que no fue Irak Supongo que ese juego de agresivos despropósitos les consuela y entretiene. Incluso estoy dispuesto a aceptar que unos y otros entiendan que así sirven a los intereses de la Nación y a la fortaleza del Estado; pero toma nísperos, que diría el maestro Campmany. Parecía que la sentencia del 11- M podía cerrar la crispación política que, añadida al dolor propio de una masacre, tanto ha perturbado los últimos años de nuestra convivencia; pero la proximidad de unas legislativas ha incrementado el uso de algo que, desde el sentido común, no debiera ser instrumento para la confrontación. Remover ahora el asunto en busca de unos imaginarios inductores de aquellos brutales asesinatos son ganas de bronca, y nada tiene que ver con el bienestar de los ciudadanos y la previsión de las muchas tormentas, especialmente económicas, que ya se anuncian en el horizonte. Antonio Pedrol Ríus, que era un genio, dedicó mucho tiempo y trabajo a revisar toda la documentación judicial existente sobre el asesinato de su paisano- -los dos eran reusenses- -Juan Prim. No consiguió esclarecer la autoría remota del magnicidio. Ahora, un hombre tan de fiar como el fiscal Eduardo Torres Dulce- -tanto lo es que merece la desconfianza de Cándido Conde Pumpido- -prosigue el trabajo de Pedrol y, aun acostumbrado a la pesquisa y al rigor en la investigación, difícilmente llegará a conclusiones definitivas. ¿Quiénes estaban detrás de la banda de malhechores que dispararon contra el entonces jefe de Gobierno? Algunos, en su día, acusaron a la Reina Isabel. Muchos hablaron del duque de Montpensier e, incluso, llegó a ser provisionalmente detenido su ayudante, Felipe Solís. Hasta el duque de la Torre anduvo en mientes. La mayoría atribuyó la inducción asesina a los republicanos que pretendían impedir así la llegada a España de Amadeo de Saboya; pero el propio Prim, en su lecho de muerte, cuando le preguntaron quiénes eran sus asesinos, dijo: No lo sé, pero no me mataron los republicanos Confiemos en que los españoles de 2144 no sigan, como seguimos hoy con Prim, en el debate sobre quién fue el autor del 11- M. EN FIN ¿A QUÉ ESPERA RAJOY? ra de fabulosas maquinaciones históricas que hace OS manipuladores de la opinión y los fabricanfuror hoy en nuestras librerías, y que responde a la tes de fantasmagorías operan sobre terreno misma fascinación por la complejidad y por la trucupropicio: muchas personas bienintencionadas lencia a la que, como señalaba más arriba, sucumben se resisten a aceptar respuestas simples a situaciomuchos antiguos creyentes (religiosos o laicos) Ahones aparentemente complejas y, en consecuencia, ra bien, que tales fantasías se propaguen desde la diprestan ávidos los oídos a alucinaciones que satisfarección de un partido pertenece a otro orden de resgan su sed de certezas cuando ya los viejos dogmas, ponsabilidades, y por ellas deberá rendir cuentas. religiosos o laicos, no proporcionan casi ninguna cerHoras después de que Mariano Rajoy, en su tidumbre. Algunas fantasías se agostan en su primera reacción a la sentencia del 11- M, dejapropia infertilidad y no hacen daño a nadie, ra un portillo abierto a la reedición de la peor como las que aún subyugan a millones de ameliteratura fantástica de los últimos tres años ricanos que creen a pie juntillas que Elvis siy medio, en el entorno del presidente del PP se gue vivo o que el FBI asesinó a Marilyn Monafanaban en reinterpretar las palabras del jeroe. Pero otras, convenientemente abonadas fe. Tarde. La mecha ya había inflamado los tipor mentes criminales, prenden en espíritus tulares de los medios de siempre y la imaginasimples y pueden germinar en tragedia, como aquellos falsificados Protocolos de los sabios EDUARDO SAN ción de esos votantes del PP aparentemente cautivos de tremebundas estridencias radiode Sión que sirvieron de espoleta a los terriMARTÍN fónicas. Lamentablemente, y conociendo su bles progromos contra judíos, primero en la carácter, es bastante probable que Rajoy lo haya queRusia zarista y después en el este y centro de Europa; rido así: no desmovilizar ni a micrófonos ni a votany de ahí, al Holocausto. tes, y, al mismo tiempo, tratar de quedar bien con una En España, nos movemos por ahora en ámbitos meabrumadora mayoría de españoles que cree mucho nos tortuosos, pero dentro del mismo registro: una más en los autos de los jueces que en los cuentos de tetercera parte de los votantes del PP aún piensa que rror. De ahí, la buscada ambigüedad de sus primeras ETA tuvo algo que ver con los atentados del 11 de marpalabras y la posterior faena de aliño de sus peones. zo de 2004. Y, con toda probabilidad, lo seguirá creyenEl riesgo que corre el ya candidato del PP a la presido aun después de la sentencia de la Audiencia Naciodencia del Gobierno es el de no satisfacer ni a los prinal. Se resiste a admitir que, en el caso de unos asesimeros ni a los segundos. Hay que reconocer que sennatos tan aterradores, la evidencia pueda ser una restir de forma constante el aliento de los matones en el puesta. Las espeluznantes escenas de los trenes recogote puede intimidar. En este periódico lo sabemos ventados sólo pueden pertenecer al reino de las tiniebien. Pero el futuro de la política es de quienes no se blas, y es allí donde deben buscarse las explicacioacojonan. Que se lo digan a Sarkozy. O a Ruiz- Gallarnes. Así que los mercaderes de la credulidad seguidón, que se ha negado a doblar la cerviz ante la calumrán hocicando en el estiércol de tenebrosas fabulacionia y la amenaza permanentes, y ganó votantes en las nes, en las que ellos mismos no creen, para forrarse últimas elecciones, rompiendo el pronóstico de quieel riñón con la buena fe de muchas gentes sencillas. nes confunden radioyentes con electores. A nadie Como los promotores de Graceland. puede extrañar que el alcalde de Madrid sea, de lejos, Bien. Allá ellos con sus lectores y sus accionistas. el político mejor valorado en España. ¿A qué espera Cuando se agote el filón, siempre podrán enmendar Rajoy? el rumbo de su actividad editorial hacia esa literatu- F L