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ABC SÁBADO 3 s 11 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA EL BASTÓN ANDALUZ L primer gran éxito de la autonomía andaluza después de la aprobación de su nuevo Estatuto, que le otorga techos competenciales casi similares a los de Cataluña, es que las elecciones autonómicas se van a celebrar... el día que más le conviene a Zapatero, coincidiendo con las generales para prestarle una ayudita. El señor que gobierna Andalucía con la cómoda indolencia de un virrey no se atreve a convocar a los andaluces por separado como en el resto de las autonomías de primer nivel, y subordinalos intereses delacomunidad que preside a los del partido al que pertenece. -Oiga, ¿y por qué el 9 de IGNACIO marzo y no el 2? CAMACHO- -Primero, porque el 9 está más cerca del aniversario del 11- M, lo que le permitirá al PSOE armar el conveniente jaleo. Segundo, porque la jornada de reflexión coincidirácon lapropagandísticaefemérides delaMujer Trabajadora. Y tercero, porque siendo Andalucía un punto estratégico esencial para los socialistas, recelan de que el día 2 los ciudadanos se queden disfrutando del puente que establece en el calendario laboral andaluz, paradójicamente... ¡la fiesta de la autonomía! -Pero ¿a Chaves le conviene o no le conviene que coincidan las elecciones? -Le conviene sobre todo a Zapatero, porque el voto andaluz, como se sabe, es favorable al PSOE. Y en cuanto a Chaves, la única vez que convocó por separado sacó el peor resultado de los 17 años que lleva gobernando, y en el último referéndum estatutario cosechó una participación desalentadora. Digamos que los dos se apoyan en el mismo bastón, pero la ortopedia que lo suministra es andaluza. ¿Y por qué ha anunciado Chaves la fecha en vez de Zapatero? -Para ver si colaba el paripé de que decidía él primero. Que evidentemente no puede colar, ni ha colado, porque no es así. -Pues yo había oído que Blanco quería que fuesen el 2 de marzo. -Blanco defendía eso por una razón bien prosaica: la publicidad electoral se paga por quincenas, y si la campaña llega hasta el día 7 hay queabonar dos en vez de una sola. Pero Chaves teme una alta abstención porque el día 28 de febrero es fiesta en Andalucía. Y la abstención le perjudica a él y a Zapatero. La primera vez que ganó Aznar, por cierto, fue un 3 de marzo, también después de esa fiesta, aunque Chaves salió relativamente bien parado. -Ya voy entendiendo. Por cierto, hablando de parados, Andalucía tiene la tasa más alta de España, ¿no? -Síseñor, el 12,5 por 100. Pero no seatreva usted a sugerir quealgo puede tener quever en ello el partido que gobierna desde hace 25 años, porque será tachado de fascista o algo peor. -Líbreme Dios, lo decía porque con tanto desempleo, no entiendo el miedo a que la gente se vaya de puente. Salvo que esté muy bien acolchada en subsidios... ¿Puedo hacerle una última pregunta? -Usted dirá. -Pues, esto... perdone mi ignorancia pero... Si no sirve para crear empleo, ni para salir de la cola del desarrollo español, ni siquiera para que los andaluces puedan decidir sobre sus asuntos políticos propios... ¿para qué quieren una autonomía de primer nivel y con tantas competencias? E EL ÁNGULO OSCURO PONCE EN LA ACADEMIA OMO taurino neófito que soy, me tropiezo con constantes motivos de perplejidad. A alguno de ellos me refería en un artículo anterior. Existe cierto tipo de aficionados que necesita, para afianzarse en su devoción por tal o cual torero, denigrar a los demás, sobre todo a quienes más discutible hacen la supremacía de su favorito. Otra manía muy arraigada entre cierto tipo de aficionados, según he podido comprobar, consiste en anteponer el chispazo genialoide y coyuntural sobre la grandeza aquietada y sostenida durante muchos años: algunos, incluso, llegan a declararse aburridos de la grandeza cuando se hace ritual, que es como declararse aburrido de los sonetos de Shakespeare porque todos cuentan catorce versos endecasílabos. También es frecuente entre este tipo de aficionados que vengo describiendo la manía de apresurarse a derrocar reyes para entronizar a cualquier aspirante con ínfulas. Inevitablemente, Enrique Ponce se erige en diana predilecta de este tipo de aficionado cascarrabias: sus estadísticas son inigualables, su cuajo y su tesón se han mantenido sin desfallecimiento durante casi veinte años, a los toros malos los JUAN MANUEL hace buenos y a los buenos excelsos. PeDE PRADA ro a tanta grandeza sin interrupción ciertos aficionados la denominan oficio sospecho que si estos aficionados se hubiesen dedicado a la crítica de pintura habrían despachado a Tiziano como artesano del pincel A Enrique Ponce lo han querido engolfar esta temporada en trifulcas que no son la suya. Unas declaraciones bastante lastimosas de José Tomás en México, en las que acusaba a Ponce de arriesgar lo menos posible no han encontrado réplica en el valenciano, que prefiere hablar en la plaza delante de un toro de trapío. Cuarenta y seis victorinos, por ejemplo, lleva matados Ponce; quizá su denigrador, al paso que va la burra, jamás alcance esta cifra. Pero, por lo que se ve, ahora las condiciones de un torero no se miden por el temple de su toreo, por la ligazón de sus pases, por la belleza y la construcción de C sus faenas, sino por los revolcones que le pega el toro. Desde luego, en esta comprensión de la fiesta como entretenimiento macabro donde el huuuy se convierte en la onomatopeya más coreada por el respetable, el denigrador de Ponce encabeza sin disputa el escalafón; también lo encabezaría, por cierto, si se contase el número de raspas y reses de poca categoría que ha toreado esta temporada. Quienes entienden que el toreo consiste en completar una obra de arte improvisada sobre la arena, acoplándose lo mejor y más limpiamente posible a las cambiantes condiciones de cada toro, hasta llegar a dominarlo, saben que Ponce arriesga como el que más, porque la belleza expuesta a cada momento y a cada momento improvisada es el riesgo del verdadero torero. Ayer pronunciaba Enrique Ponce su discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba. Por primera vez en la historia, un torero obtenía el reconocimiento académico de su arte. Ponce quiso hacer extensivo ese reconocimiento a quienes han defendido y siguen defendiendo contra viento y marea los valores culturales de la fiesta nacional, celebrando a los poetas que la han conmemorado, a los pintores y escultores que han probado a captar su fugitiva belleza, a quienes, como él, prueban cada tarde su arte y su técnica ante un toro siempre distinto, siempre inspirador. El valor en el gran torero nada tiene que ver con la inconsciencia- -afirmó Ponce- sino que en todo instante se halla bien fundado en la percepción de lo que el toro está queriendo hacer. Lo que hace falta es comprender la embestida del toro en todo momento, conforme va efectuándose. Y esto implica una compenetración espontánea y valdría decir que instintiva entre el hombre y el animal. Los toreros a veces sufrimos cogidas no por el sitio que pisamos- -ya que sólo existe un sitio para torear, no hay otro- sino por el error de no estar donde debemos estar en cada momento. Es el toque a tiempo, preciso, medido, lo que hace que un torero sea grande, siempre por encima del toro Ese es el riesgo y la belleza de la Fiesta. Lo demás es espectáculo de barraca y tremendismo de garrafón. www. juanmanueldeprada. com