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ABC VIERNES 2- -11- -2007 VIERNES deESTRENO 83 Oviedo Express País 2007 115 minutos Género- -Comedia Director- -Gonzalo Suárez Actores- -Carmelo Gómez, Maribel Verdú, Aitana Sánchez- Gijón La regenta y la comedia bufa E. RODRÍGUEZ MARCHANTE No es fácil encontrar el lugar desde el que mejor se ve esta película de Gonzalo Suárez, un autor que se esfuerza, con éxito, en no confundirse con el paisaje. Suenan tantas notas a la vez que hay que tener un oído finísimo para desescombrar la melodía: teatro dentro de cine, drama dentro de comedia, surrealismo dentro de realismo, picardía dentro de la fábula moral, enredo de teatro clásico dentro de una puesta en escena postmoderna... Hasta Madame Bovary está escondida dentro de esta Regenta con ínfulas. No puede ser casual que Gonzalo Suárez busque la fantasía, el tono extremo de la farsa, para rodear una novela clave del naturalismo, como La Regenta Ni ha de ser venial o banal que la protagonista se llame Emma, como la Bovary. Pero, vayamos a lo práctico: del mismo modo que el guionista y director busca su historia entre los entresijos de otras (confiesa Suárez su mirada libre a un cuento de Stefan Zweig, Angustia incluido en Los sueños olvidados y son evidentes y buscados, los contactos con la obra de Clarín, cuya trama se engarza dentro y fuera del Teatro Campoamor) busca también desesperadamente un tono aglutinante que se diría ¿gracioso? Y un timbre, el que usan los personajes, o los actores que los calzan, descaradamente bufo: son cómicos, farándula que llega a la ciudad (Oviedo) y la sacan de sus goznes; pero también están en ese tono bufo los demás, el político, la suegra, la cronista de la villa. Sólo hay un personaje de otro colorido, con otros matices e inflexiones, que es ella interpretado por Bárbara Goenaga, y que está expuesto en un tono dramático y serio. La conclusión es que de todo este conglomerado, y por más que lo busque su autor, no florece la gracia, el humor, sino que más bien los personajes, en su afán comitrágico, se revisten de algo cercano a lo patético: ni el gran Jorge Sanz, que sí tiene vis cómica, ni Aitana SánchezGijón, Najwa Nimri, Alberto Jiménez o Maribel Verdú, que no la tienen, se encuentran cómodos en esos textos y contextos y en esos espacios intercostales de lo absurdo. Carmelo Gómez, en cambio, se crece en esta ambiguedad de su personaje. Tras la conclusión: no sólo hay que ser muy serio para que funcione la comedia, también hay que ser algo gracioso. Brad Pitt encarna a Jesse James, trabajo que le valió la Copa Volpi al mejor actor en el pasado festival de Venecia ABC El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford EE. UU. 2007 160 minutos Género- -Western Director- -Andrew Dominik Actores- -Brad Pitt, Casey Affleck, Sam Shepard, Mary- Louise Parker, Jeremy Renner Las dos caras de una leyenda E. R. MARCHANTE El título, de puro largo y claro, sirve también de sinopsis argumental, y de paso nos cuenta el final de la película y su moraleja. En fin, que eso narra El asesinato de... dirigida por Andrew Dominik, quien se esfuerza notablemente en que afloren dos aspectos importantes en su western atípico (ya hemos clasificado en alguna ocasión los western en clásicos, atípicos y crepusculares, siempre en la jerga del crítico chirle, huero y hebén) que Jesse James no fue un héroe, sino un villano cruel, desconfiado y psicópata al que temían propios y extraños; y que quien lo asesinó (natural y sabiamente, por la espalda) tampoco fue un héroe, sino un vil fulano que no supo gestionar su traicionero acto, al contrario que en otras ocasiones de la mitología del western, como en el caso del que pasaportó a Liberty Valance, que llegó a senador, o a cadáver glorioso, si se prefiere. Pero a ese título tan largo le sigue de inmediato una película mucho más larga aún. Larga y muy depurada visualmente, en el sentido de que se siente el vaho de los caballos, se huele el verdor de la pradera, se paladea la textura de la sangre y la violencia... y el tiempo se estrangula y la acción se siente y se padece. Buena película. Buena perspectiva. Buenas interpretaciones. El punto de vista cambia en el momento adecuado: se nos voltea el personaje central; nos desinteresamos de Jesse James y vemos lo que ve el hombre que lo mató, interpretado con una apreciable falta de carisma (no ha de tenerlo) por Casey Affleck, que coge el timón que suelta a regañadientes Brad Pitt en una composición perfecta (por sus notables imperfecciones) del celebre delincuente hasta ahora leyenda. Hay grandes momentos, secuencias espectaculares y secuencias en las que nadie mueve ni un músculo: el grado de inmovilidad a que sometía Jesse James a sus inminentes víctimas es digno de un documental de predadores. Y en eso, el director consigue una película de mirada digna, decente: no hay personajes buenos ni simpáticos. Hay víctimas, verdugos y la mezcla de ambos. Y que tipos como Sam Shepard o Sam Rockwell aparezcan en los bordes del plano no hace sino orlar esta película dentro del western ronco. La visita de la banda música para la convivencia LAURA L. CARO CORRESPONSAL JERUSALÉN. Árabes e israelíes unidos accidentalmente por un error, y luego por todo lo que les iguala como seres humanos. Es la historia pequeña, casi se diría que mínima, que cuenta La visita de la banda una de esas películas inspiradas que gustan en los festivales, pero que fuera de ellos cobran vida propia abriéndose camino entre el público impulsadas solo por su sencillez, su humor inteligente y una dosis justa de carga sentimental que embriaga, aunque sin encoger el alma con falsas edulcoraciones. Por la delicia de hablar con normalidad de las cosas que de verdad importan. La visita de la banda transcurre casi en su totalidad en el periodo de una noche, apenas unas horas, y narra la historia de una modesta orquesta de la Policía Egipcia que llega a Israel para tocar en la inauguración de un centro cultural, pero que por cuestiones burocráticas nunca es recibida en el aeropuerto. Un malentendido en el nombre del lugar de destino hará que, en lugar de viajar a la industrial Petah Tikva, los ocho músicos- -entrañables seres rabiosamente humanos- -salidos de Alejandría, terminen en la remota y olvidada aldea de Tikva, en mitad del desierto del Negev. Allí no hay hoteles ni medio de transporte para regresar al punto de partida. Perdidos en un país que no es el suyo, en la marea de un idioma que no entienden, entablarán con los pocos habitantes del lugar- -todos israelíes- -una aventura de comprensión mutua, que en sí constituirá una lección de convivencia y un mensaje de por qué la paz es necesaria por encima de todo. Opera prima para el cine del director, y en este caso también guionista, Eran Kolirin, -que ya produjo para televisión la asfixiante The long journey la cinta cuenta con un elenco de primera línea encabezado por Sasóon Gabay, que encarna al director de la banda, y Ronit Elkabetz, dueña del bar donde los músicos encuentran su primer refugio y también sus primeros desasosiegos de hombres perdidos en medio de la nada. La trama parte de los primeros recuerdos de infancia de su creador. Cuando era niño, los míos y yo veíamos películas egipcias. Era un hábito frecuente en las familias israelíes a principios de la década de los 80. Curioso. En un país como el mío que llevaba la mitad de su existencia en guerra con Egipto. A veces- -ha explicado Kolirin- después ponían una actuación de una orquesta de la Autoridad para las Emisiones Israelíes, compuesta por judíos, árabes de Irak y Egipto. Eso sí que era inaudito Aclamada en Cannes, premiada con ocho estatuillas Ofir- -los goyas hebreos- -y también en los festivales de Atenas, Zúrich, Munich, Jerusalén y Tokio, La visita de la Banda ha sido apeada de la carrera por el Óscar a la Mejor Película Extranjera a la que había sido presentada por Israel por tener en su metraje más minutos en inglés de la cuenta. Pero también sabe transmitir más esperanza, más poesía y más genio de la cuenta. Y esas son las cosas que de verdad importan. La película no competirá en los Oscar por tener más minutos en inglés de la cuenta