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ABC VIERNES 2- -11- -2007 Zoé Valdés, que publica La cazadora de astros arremete contra Chávez 77 Viena y la muerte cotidiana En coincidencia con el primero de noviembre, la ciudad de Viena acoge la exposición Exitus. La muerte cotidiana en la que, a través de numerosos objetos, se eleva la muerte a la condición de arte POR ANTONIO SÁNCHEZ SOLÍS CORRESPONSAL VIENA. La muerte genera luto, dolor y pesar. Pero también es inspiradora del arte. Ese es el argumento de una exposición que la funeraria municipal de Viena ha organizado con motivo de su primer centenario. Bajo el nombre Exitus. Tod alltäglich Exitus. La muerte cotidiana la propuesta, organizada en colaboración con la Künstlerhaus, presenta la muerte como un tema universal y tradicional del arte y reivindica su influencia en la vida y los objetos cotidianos. En una ciudad que cuenta con el mayor cementerio de Europa (el Zentralfriedhof) o donde se abrió el primer museo funerario del mundo, la fascinación e incluso el culto a la muerte es un elemento esencial del carácter vienés. El músico Georg Kreisler ya dijo que la muerte tenía que ser vienesa. La muestra, que se puede visitar en Viena hasta el día 6 de enero, reivindica esa presencia de la muerte en la vida diaria y eleva el deceso y sus ramificaciones a rango de arte. Ataúdes forrados de felpa al más puro glamour de Hollywood, carruajes fúnebres de lujo, sarcófagos y urnas de diseño o lámparas en forma de calavera son algunos de las piezas expuestas en la muestra. Cuadros clásicos con motivos fúnebres se mezclan con ejemplos de modernas técnicas de tanatopraxis o la renacida costumbre de realizar máscaras mortuorias, un servicio fúnebre cada vez más demandado por los vieneses; ejemplos de fotografías post- mortem históricas (una costumbre por la que se vestía a los fallecidos con sus mejores ropas y se les ataba a sillas para ser retratados) contrastan con actuales imágenes de cadáveres relacionados con asesinatos, accidentes o guerras. La arquitectura simétrica de la Künstlerhaus permite organizar la exposición como una ruta de la muerte en la que se van sucediendo los cuatro ejes esenciales en que se divide la muestra: fallecer, la muerte, el duelo y el recuerdo. Cuatro etapas que se representan a través de imágenes de calaveras y el esqueleto; apuntes sobre anatomía y los restos mortales; ataúdes, urnas y tumbas; y formas de escenificación de la muerte y recuerdo a los fallecidos. Este deseo de perdurar más allá del deceso queda patente en los detalles que ofrecen de los pomposos entierros de personajes históricos como la última emperatriz de Austria, Zita, o contemporáneos como el de Falco, el afamado compositor del Rock me Amadeus Respecto a la música, en la exposición se puede comparar también cómo la muerte y sus rituales han sido motivo de composición, desde las marchas fúnebres tradicionales a los modernos videos clips de estilo gótico y regusto de ultratumba. Para quienes quieran mantener a sus seres queridos cerca, la exposición ofrece el último grito en tendencias fúnebres: nada de mantener las cenizas en una simple vasija. La moda es ahora emplearlas para formar una piedra preciosa. Y para aprovechar las últimas tecnologías, el ángel telefónico, un móvil que se entierra junto con el muerto y que asegura comunicación directa con el más allá Otras piezas curiosas son la silla sarcófago inspirado en un cuadro Magritte o el ataúd cocoon que recuerda a un inmenso huevo de pascua rojo. La exposición hace también un recorrido por la evolución de los ceremoniales y las costumbres funerarias en la capital imperial de los Habsburgo a lo largo de siete siglos. Su máximo apogeo llegó con el Barroco y el culto al concepto del cadáver bello que tuvo un nuevo cénit en la Viena de fin de siècle, cuando los entierros de las clases pudientes eran todo un derroche de lujo y esplendor. En general, la exposición reúne cientos de objetos, unos más extravagantes como la calavera empleada como bola de discoteca, y otros más prácticos y relacionados directamente con la muerte y el luto. La muestra se nutre con los fondos propios del Museo Fúnebre de Viena y con aportaciones de varias colecciones privadas y públicas. Se exponen obras de tres decenas de artistas (desde pintores a videocreadores) entre los que se cuentan Otto Dix, Andy Warhol y Fritz Wotruba. Más información sobre la exposición: http: www. k- haus. at programm AP mos cuenta que teníamos mucho material. El hecho de que cada uno tiene su propio estudio nos ayudó para mandarnos cosas por MP 3 y ver cómo sonaban y qué pensaban los otros Si algunos críticos se ha mostrado con dudas respecto al doble álbum, Frey siente que han evolucionado como músicos. Somos mejores cantantes y mejores autores. Tenemos mucha más experiencia en ambos terrenos y eso se siente. Pero al mismo tiempo tenemos nuestra identidad. La música que nos gusta hoy es la misma que nos influyó en los 70 Otra cosa que no ha cambiado son sus opiniones políticas. Éstas se hacen patentes en el nuevo álbum con temas que atacan la guerra en Irak y el consumismo americano. Estamos pasando una época muy dura. Bush no ha sido bueno para Estados Unidos o para el mundo. Aún estamos inmersos en una absurda lucha geopolítica por el petróleo y lo que no está claro es cómo vamos a salir de ello dijo Frey. Mientras a sus tres hijos adolescentes intenta enseñarles a ser críticos en un mundo que percibe como comercializado, a un músico joven lo que le diría es que se dé tiempo para darse a conocer, que no se deje quemar bajo la presión y voracidad de la industria de la música. La Silla de metal y goma se puede ver en la muestra Último grito en tendencias Rango de arte EPA