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46 MADRID VIERNES 2 s 11 s 2007 ABC Un centro diferente No es un albergue al uso. Presta una atención individualizada a personas que han pasado por situaciones límites como la exclusión y tienen problemas mentales. Es el centro de La Rosa y a él acuden personas derivadas tras iniciar un tratamiento previo. Es un puente entre la atención generalizada y los pisos tutelados y las miniresidencias. Tiene 20 plazas (2 de emergencia) y 19 ocupadas (11 hombres y 8 mujeres de 42 años de media y solteros) La medicación y la adquisición de hábitos es esencial para controlar su problema de salud. Actividades externas. El objetivo es que se esfuercen y adquieran un hábito. Talleres de creación y montaje, escuela de adultos o cursos de español para extranjeros, son algunos de ellos. En el centro hacen gimnasia y actividades de ocio y tiempo libre. Red municipal. En 2006 se atendió a 3.200 personas en 950 plazas públicas y 1.500 privadas. El coste fue de 12 millones. El liberiano que hizo de Barajas su casa reside en un albergue municipal para enfermos mentales. Arriba, practicando en el ordenador En casa de Washington El indigente que hizo del aeropuerto de Barajas su casa lleva más de un mes en un albergue para personas con problemas mentales. Como su caso hay cientos que, con un tratamiento especializado, mejoran POR M. J. ÁLVAREZ FOTOS DANIEL G. LÓPEZ DE SAN BERNARDO MADRID. Está entre la realidad y el delirio. Y éste le dice que le están arreglando su avión en el hangar del aeropuerto de Barajas y que, cuando lo reparen, se irá a California, a su empresa de artes gráficas Es el perfil del célebre Courage Washington, de 48 años, natural de Liberia, quien durante dos años y medio convirtió el aeródromo en su hogar. No salía de allí. Así se explica Ana Rubio, coordinadora de La Rosa, el único albergue para personas sin hogar con trastornos mentales del Ayuntamiento de Madrid. Acabó con tres heridas de bala tras un enfrentamiento con la Policía. De ahí le llevaron al hospital y, al salir, le convencieron para terminar de recuperarse en este centro municipal. Fue el 3 de septiembre. Desde entonces, esta es su nueva casa. Atender a este tipo de población es muy complicado. ¿Cómo le vas a decir a alguien que se cree Napoleón que venga a dormir aquí? Lo considera una desfachatez subraya. Aunque Washington aún no tiene un diagnóstico claro, la mayoría padece trastornos psicótico- maníaco- depresivos y esquizofrenia. Está entre la realidad y el delirio. Debe de ser duro en los momentos de lucidez ver que ha vivido en un mundo irreal. Ahora no quiere marcharse Como él hay muchos otros. Hay mil razones para acabar en la calle. Cada caso es un mundo. El 12 de los entre 1.600 y 1.700 sin techo que existen en la capital están aquejados de una enfermedad mental crónica. Ésta puede actuar como causa o como consecuencia de la exclusión, indica Darío Pérez, responsable del área de Emergencia Social de la Concejalía de Servicios a la Ciudadanía. Lo habitual es que se mezclen varias patologías, dado que el principal problema que sufren las personas sin hogar es el alcoholismo (40 seguido de las drogas (22 El albergue de La Rosa se puso en marcha en diciembre de 2006, ante la constatación de que un grupo importante de in- do 444.000 euros. La adquisición de hábitos saludables es esencial. La imagen y su cuidado es fundamental. Y los resultados saltan a la vista. A pesar de sus modestas ropas, Elvira, Francisco, Carmen huelen a limpio. Menudo cambio han dado. María es supercoqueta y siempre va conjuntada dice Elvira, una de las tutoras. La acompaña al médico a por recetas. Porque se hace un lío. Otros van ellos solos Ellos mismos se encargan de las tareas de la limpieza, como si estuvieran en su casa. Recogen sus habitaciones, arreglan sus armarios, planchan... Cada uno tiene una puntuación en función de su actitud. Quien tiene una adicción a alguna sustancia debe comprometerse a dejar el consumo. Si lo incumplen, vuelven a San Isidro explica la coordinadora de La Rosa, Ana Rubio. No obstante, son flexibles. Pueden salir y entrar, e incluso dormir fuera siempre y cuando avisen. No están en una cárcel. El proceso de inclusión es tan largo como el que les ha llevado a la exclusión. E igual de complejo. Aquí tratamos de educarles como a los niños pequeños para que, poco a poco, vayan adquiriendo autonomía. Estamos satisfechos porque el 80 está haciendo actividades fuera de aquí indica. Han pasado por situaciones límites, como Paloma, como Engracia, Paco o el mismo Washington. Vistos en cualquier otro lugar, nadie diría de donde proceden. Compromiso y pautas Acabar en la calle Otro de los residentes, en su cuarto, con la bandera de su equipo digentes con problemas de salud mental experimentaban una sustancial mejoría cuando empezaban un tratamiento. De ahí la existencia de este recurso estable y especializado, con 22 plazas, que presta una atención individualizada, subraya Pérez. Es imprescindible medicarse y acudir a rehabilitación psicosocial. Y el 90 de los usuarios tienen conciencia de su enfermedad. Situado en el paseo del Rey, está al lado del albergue de San Isidro (300 plazas) de donde proceden la mayoría, tras ser derivados y a él se le ha destina-