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20 ESPAÑA LA VERDAD DEL 11- M EUFORIA EN EL PUEBLO DE EL EGIPCIO VIERNES 2 s 11 s 2007 ABC Júbilo en Aziziya La aldea de Rabei Osman el Sayed, conocido como Mohamed el Egipcio es una fiesta. El pueblo entero siguió en directo por TV la sentencia del 11- M y su absolución fue recibida como un acontecimiento. La casa de sus familiares fue el centro de la celebración TEXTO Y FOTO: PAULA ROSAS CORRESPONSAL AZIZIYA (EGIPTO) Llegar a Aziziya no es nada fácil. Al diminuto pueblo no llegan el tren ni los autobuses de línea, y muchos de los paisanos del delta del Nilo ni siquiera conocen de su existencia. Desde Mahalla al Kubra, la ciudad más grande de esta fértil región egipcia, hay que coger un microbús o un tuc tuc una especie de motocarro que circula a velocidades suicidas. Y tras recorrer varios kilómetros por caminos plagados de aldeas que no aparecen en el mapa, por fin se llega a Aziziya. La aldea es hoy una fiesta. Su vecino más famoso- -Rabei Osman el Sayed, conocido en España como Mohamed el Egipcio -ha escapado a casi 40.000 años de cárcel y su absolución ha sido recibida en el pueblo como un acontecimiento. Estaba en la escuela cuando vino un vecino corriendo a contármelo. Lo acababa de ver por la televisión: Rabei había sido absuelto explica radiante su hermano mayor, Sayed, que trabaja como portero en el colegio de la aldea. Todo el pueblo estaba enterado. Pegados al canal de noticias Al Yasira, Aziziya entera había visto en directo al magistrado Javier Gómez Bermúdez leer la sentencia que absolvía a Rabei. Cuando llegué a casa ya estaba todo el mundo allí recuerda Sayed, y los vecinos no han parado de llegar desde entonces La casa de los familiares de Mohamed el Egipcio es, hoy por hoy, un frenesí de entradas y salidas. Las palmas, los cánticos y el ulular de las mujeres- -ese aullido ancestral que sólo las hembras árabes pueden hacer- -reciben a un ejército de amigos y vecinos que acuden a felicitar a su madre y hermanos. Llegan cargados de dulces y refrescos. Estábamos seguros de que era inocente repite Sayed una y otra vez. Rabei es una persona tolerante, un hombre bueno que quiere la paz añade Ahmed, el menor de una familia muy numerosa. Su madre, Zeinab Wali, una señora pequeña y oronda, casi no puede articular palabra. Abraza y besa a los visitantes de la casa, pero luego prefiere sentarse en una esquina, silenciosa. Aún no puede creérselo. La última vez que hablamos con él fue hace tres meses explica Sayed, que hace de portavoz de la familia. Nosotros no podemos llamarle, tenemos que esperar a que le dejen, pero confiamos en que sea muy pronto añade. La familia fantasea con lo que harán cuando puedan verlo. Cubrirlo de besos y abrazos señala su hermano mayor, que ya tiene un plan para cuando Rabei vuelva a Egipto: Lo primero que queremos hacer es casarlo La familia y los amigos se reúnen en el salón de las visitas para comentar las buenas noticias. Una vitrina digna de Luis XVI preside la sala, que contrasta con la austeridad del resto de la casa. Las mujeres se sientan fuera. Rabei había sido condenado en España antes de ser juzgado critica Sayed, y eso es muy duro, porque ahora tiene que luchar para recuperar su dignidad se lamenta. Pero los españoles deben estar tranquilos con la sentencia, porque él es inocente añade uno de sus cuñados. La barba y el callo Las palmas, las canciones y el ulular de las mujeres reciben a un ejército de amigos y vecinos que acuden a felicitar a la madre de El Egipcio Lo primero que queremos hacer es casarlo planea su hermano mayor para cuando vuelva a Egipto Los que matan en nombre del islam no son musulmanes. Él no mataría a una mosca. Además, de pequeño era un poco miedica La familia ignora casi todo sobre el caso Esta misma semana, un tribunal italiano redujo la pena de prisión de Rabei Osman el Sayed de diez a ocho años, al considerarlo miembro de una organización terrorista, pero no líder de la misma. Su familia se ha enterado de todo por la televisión y por amigos de El Egipcio que les informan desde Europa. Su indefensión y su ignorancia sobre los detalles del caso son totales. Fue encarcelado en 2004, pero su familia confía en que pueda salir dentro de tres años. Desde que ha sido absuelto en España, las fechas se les confunden y sólo esperan que la justicia italiana tome ejemplo de la española señala su hermano mayor Sayed. Rabei Osman el Sayed huyó de la pobreza de Aziziya hace ya ocho años. Como muchos de sus vecinos, probó fortuna en Europa, empezando por Alemania. De ahí marchó a Francia y, tras su paso por España, acabó en Italia, donde fue detenido en junio de 2004 por pertenencia a banda terrorista islamista. Mi hermano lleva barba y el callo en la frente que los identifica como musulmán practicante, por eso lo han apresado señala Ahmed que, como Rabei, luce una barba oscura y tupida, aunque perfectamente recortada. Desde la familia se quejan de la poca atención que la prensa egipcia ha prestado al caso y de la completa inacción del gobierno de El Cairo. Muestran un envejecido recorte de prensa del diario local Al Midan el único que hace unos meses se acercó a hablar con la familia. Como son pobres nadie les presta atención, los medios sólo se preocupan del presidente Mubarak y de los ministros se queja Yussef, amigo de la familia y profesor de inglés en la escuela del pueblo. Hace unos meses, Ahmed fue a hablar con representantes del ministerio de Exteriores egipcio y la respuesta fue desoladora: Éste es un caso entre tu hermano y la justicia española, me dijeron. Si intervenimos, se va a convertir en un problema entre España y Egipto Damos gracias a Dios porque todo haya salido bien. Los que matan en nombre del islam no son musulmanes sentencia Sayed, y todos los presentes asienten categóricamente. Rabei no mataría a una mosca explica Mosed, un amigo de la infancia de El Egipcio Además, de pequeño era un poco miedica añade Mohamed, otro vecino que lo conoce desde que eran niños. La hermana mayor de Rabei irrumpe en la sala. La noticia vuelve a estar en la televisión y todos corren a verla. En la pantalla, el abogado de El Egipcio Endika Zulueta, res- ponde a las preguntas de un reportero de Al Yasira. Todos escuchan atentamente, con los ojos brillantes, incluso los niños, sobrinos de Rabei, que aunque no entienden muy bien lo que sucede, saben que en la tele hablan de su tío. Cuando acaba la entrevista la casa se vuelve a convertir en un jolgorio. Las mujeres levantan los brazos y dan gracias a Dios y corren a sacar dulces y té. El pueblo es una piña, aquí somos todos como una gran familia explica Sayed, que llegó a plantearse vender la casa en la que viven la mayoría de los parientes de El Egipcio para pagar a un buen abogado. Pero él nos convenció para que no lo hiciéramos, porque estaba convencido de que iba a salir inocente, así que no hacía falta reconoce el hermano. La fiesta continuará en Aziziya durante muchos días más. Me caso dentro de dos meses señala Ahmed mientras muestra una foto de su prometida. Cuando vuelva Rabei quizás tenga ya niños explica feliz. No puedo esperar Somos una gran familia