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4 OPINIÓN VIERNES 2 s 11 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro CONCORDIA L proyecto de ley de memoria histórica fue aprobado el pasado miércoles por el Congreso de los Diputados, lo que, dado que la mayoría relativa del PP en el Senado no supone un obstáculo, garantiza que este texto acabe en el Boletín Oficial del Estado antes de que termine el año. Se trata, sin duda, de una mala noticia para la sociedad española, porque será una ley que liquide el consenso constitucional sobre nuestro pasado inmediato, pues la Constitución de 1978 fue fruto de la más fiel memoria histórica de los españoles, dispuestos a no repetir más actitudes de enfrentamiento y odio. Ahora se presenta esta futura norma como una iniciativa que restaña heridas, buenas y falsas palabras que esconden las peores intenciones de una izquierda empeñada en sembrar el ordenamiento jurídico de normas cuyo verdadero efecto es la deslegitimación de la Transición y de los valores constitucionales. Nunca la memoria de un pueblo puede ser regulada por ley, ni la historia definida sólo por algo más de la mitad del Parlamento, salvo que se persiga lo que realmente se pretende en este caso, que es una ley ideológica, una ley doctrinaria cuya finalidad es el desahogo extemporáneo de una izquierda aún marcada por el fracaso de la República y cada día más al margen de la concordia nacional reiniciada en 1978. El apoyo del Partido Popular a las medidas que contiene el proyecto de ley para indemnizar a las víctimas republicanas de la contienda y de la dictadura y para despolitizar el Valle de los Caídos demuestra que, si el PSOE hubiera querido, habría podido lograr el consenso con la oposición. Pero el propósito no era tanto hacer justicia con quienes podrían merecerla, como demostrar que ahora hay en el Parlamento una mayoría de izquierda, radicalizada y revanchista- -coreada por nacionalismos que quieren cuadrar el círculo de defender sus idearios democristianos en pactos contra natura con socialistas y comunistas- dispuesta a pasar por encima de la convivencia con tal de demostrar que ésta no es la democracia ni el orden constitucional que les hubiera gustado hacer hace treinta años. Por otro lado, es una ley sin aprecio ciudadano, porque no resuelve ninguno de los problemas que condicionan el presente y el futuro de la sociedad española. Aun cuando se insista- -y el objetivo es legítimo- -en que la norma pretende resarcir a las víctimas, la ley seguiría siendo innecesaria, porque todos los gobiernos democráticos han reparado moral y materialmente a los represaliados republicanos sin necesidad de normas legales ni debates retrospectivos. Además, es una ley que juega con los sentimientos porque hace pasar como derechos individuales lo que no son más que meros artificios legales, tales como la declaración de ilegitimidad de las sentencias dictadas por tribunales franquistas o la derogación de algunas leyes del anterior régimen, como si lo primero fuera suficiente por sí solo para anular una sentencia y lo segundo no se hubiera producido ya por efecto de la entrada en vigor de la Constitución. En definitiva, un golpe de mano legislativo de la izquierda contra la convivencia. CONTRA LA E LA CORONA Y LA INTEGRIDAD DE ESPAÑA martes a aquellas partes de España, de modo que se equivoL viaje de Sus Majestades los Reyes a las ciudades auca gravemente Marruecos cuando la interpreta de forma tónomas de Ceuta y Melilla es fiel reflejo de la concepsesgada y malintencionada. Hace ochenta años que el Rey ción constitucional de la Corona como símbolo de la de España no visitaba alguna de estas ciudades, si bien Don unidad y permanencia del Estado. Frente a la reacción desJuan Carlos y Doña Sofía lo habían hecho en 1970 en su calimedida y fuera de lugar del Gobierno marroquí, la españolidad de Príncipes. De ahí que el viaje merezca el calificativo dad de estas dos ciudades es una realidad inequívoca desde de histórico y así lo han expresado con acierto los presiel punto de vista histórico y sociológico. Los datos objetivos dentes de ambas ciudades autónomas, Juan Jesús Vivas y destruyen cualquier pretensión sin fundamento. España es Juan José Imbroda. Se cumple así una vieja aspiración de uno de los primeros estados nacionales de Europa, ya conficeutíes y melillenses, que son conscientes- -como han recorgurado como tal en los comienzos de la Edad Moderna. Ceuta dado con prudencia las autoridades locales- -de que era inse incorpora entonces a la Corona, después de diversas dispudispensable esperar a una situación propicia. La buena sintas por el territorio entre castellanos y portugueses. La incortonía entre las dos familias reales ha contribuido a suavizar poración de Melilla parte de una repoblación, comenzada a tídiscrepancias en el pasado, como se demostró en el viaje de tulo privado por la nobleza y completada por los Reyes CatóliEstado de los Reyes a Rabat en enero de 2005, y sería deseacos. Por tanto, carece de sentido plantear cuestiones decidible que volviera a suceder esta vez. das hace cinco siglos en el marco del proceso de descolonización de África, desarrollado a gran escala en pleno siglo XX, o l prestigio internacional de la Corona es uno de los como aspiración territorial de Estados que adquieren en grandes activos de nuestra política exterior, porque tiempos recientes la condición de sujetos del Derecho Interpermite trazar líneas de continuidad a medio y largo planacional. Por eso, es rotundamente falso que se trate- -como zo, más allá de los objetivos coyunturales del partido goberdice la nota de Rabat- -de ciudades marroquíes expolianante. No obstante, sería conveniente que la acción extedas La realidad social es también incontestable. Con su prorior del Estado estuviera orientada por un consenso básipia personalidad, ceutíes y melillenses son españoles y quieco entre las principales fuerzas políticas, como es propio ren seguir siéndolo, sin perjuicio de que se mantengan las lóde las democracias más sólidas y gicas relaciones de cooperación con avanzadas del mundo. En este conMarruecos, propias de la proximitexto, la Jefatura del Estado repredad geográfica y de los lazos forjados senta valores e intereses permapor la convivencia. Reafirmar la es Frente a la reacción desmedida nentes que refuerzan nuestra prepañolidad de ambas ciudades no imy fuera de lugar del Gobierno sencia en una sociedad internacioplica hostilidad alguna hacia el Reinal globalizada y compleja, donde no alauí, sino un signo visible de que marroquí, la españolidad de no basta con improvisar ocurrenesa cooperación debe estar basada Ceuta y Melilla es una realidad cias, sino que es preciso diseñar esen el respeto mutuo a la soberanía y inequívoca desde el punto de trategias inteligentes. En el caso la integridad territorial de ambas nade las relaciones hispano- marrociones. vista histórico y sociológico quíes, es evidente que la geografía, la historia y la realidad contempon este contexto se enmarca la Es imposible ignorar la ránea imponen la cooperación y próxima visita de Don Juan Cartrascendencia específica de un no el conflicto. Hace tiempo que Eslos y Doña Sofía, que, desde el punto viaje que ratifica el compromiso paña lo entiende así, pero resulta de vista interno, no se diferencia de sorprendente que el Reino alauí la que realizan habitualmente a de la Corona con el interés persista en actitudes inaceptables otras muchas regiones y ciudades de permanente de España y sin sentido. Nuestro vecino del nuestro territorio. No obstante, es sur tiene una importancia decisiimposible ignorar la trascendencia va para contener la creciente exespecífica de un viaje que ratifica el pansión del fundamentalismo islácompromiso de la Corona con el intemico, que le golpeó con dureza en el atentado de Casablanrés permanente de España, más allá de las circunstancias ca. Para combatirlo, el gran desafío del reinado de Mohacoyunturales. Ceuta y Melilla están siempre presentes en med VI es el desarrollo político y económico, una tarea a la las relaciones hispano- marroquíes, sobre todo porque Raque España puede y debe contribuir activamente. Por el bat plantea periódicamente una reivindicación que aparece bien de su pueblo, el Monarca y el Gobierno de Marruecos y desaparece cuando le conviene, casi siempre en función de deben concentrar sus esfuerzos en el camino que conduce las contingencias políticas internas. Esta es la única explial Estado de Derecho y al progreso en el nivel de vida, dejancación a la nota hecha pública ayer, que carece- -como siemdo al margen pretensiones territoriales que utilizan como pre- -de argumentos razonables. Aunque la cuestión debecortina de humo frente a los graves problemas internos. El ría estar cerrada desde hace tiempo, lo cierto es que planea desarrollo de las últimas elecciones dejó mucho que dede forma expresa o tácita sobre otros asuntos pendientes, cosear, y no es cuestión de apelar al supuesto enemigo extemo el contencioso del Sahara y las diferencias en materia de rior para buscar una unidad social quebrada por graves diinmigración o de pesca, e incluso sobre conflictos puntuasensiones. les como el choque en el islote de Perejil. Hay, por supuesto, La presencia de Don Juan Carlos y Doña Sofía en Ceuta muchas cosas en común entre dos países vecinos y aliados, y Melilla es, por tanto, un acontecimiento de primera magy así lo demuestra la visita de los Príncipes de Asturias esta nitud, fiel reflejo de la decisiva aportación de la Corona de misma semana para inaugurar una nueva sede del InstituEspaña. Además, deja en ridículo la maledicencia de alguto Cervantes, así como las inversiones crecientes de emprenos sectores extremistas, que utilizaban el asunto al servisas españolas o el interés conjunto en la lucha contra el tecio de sus intereses. La unidad de la Nación y la integridad rrorismo fundamentalista que extiende su amenaza a las territorial son principios intangibles que saldrán muy redos orillas del estrecho de Gibraltatar. Todo ello debe estar forzados de este acontecimiento histórico. al margen de la visita que los Reyes realizarán el lunes y el E E E