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ABC JUEVES 1 s 11 s 2007 INTERNACIONAL 49 Alfonso Rojo PERIODISTAS, POLÍTICOS, PAYASOS Hillary Clinton y la primera dama, Laura Bush, intercambian risas en un acto cultural en Washington AFP Todos contra Hillary A poco más de dos meses de iniciarse el proceso de primarias, los aspirantes presidenciales- -tanto del Partido Demócrata como del Partido Republicano- -elevan el tono de sus ataques contra la ex primera dama de Estados Unidos POR PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Debe tratarse de la medida del éxito. Colocada a la cabeza del pulso por la Casa Blanca, con una ventaja del 30 por ciento en encuestas nacionales, la candidatura de Hillary Clinton empieza a hacer frente estos días a una pinza de ataques tanto por la izquierda como por la derecha. A poco más de dos meses de iniciarse un comprimido proceso de primarias para dilucidar la sucesión de George W. Bush, el tono de la campaña presidencial en Estados Unidos se ha convertido en una especie de todos contra Hillary Con la senadora de Nueva York pagando un inevitable precio por haberse convertido tan pronto en la aspirante con mejores perspectivas para el 2008. Como prueba de la carga que conlleva este anticipado estatus de front- runner el último debate celebrado durante la noche del martes en Filadelfia por los aspirantes del Partido Demócrata a la Casa Blanca ha sido monopolizado por una cadena de ataques contra la ex primera dama. Con sus propios compañeros de partido cuestionando sus capacidades, su sinceridad y hasta su viabilidad electoral en un país tan polarizado políticamente como Estados Unidos. Barack Obama ha llegado a acusar a la senadora de cambiar de opinión por conveniencia política en cuestiones tan definitivas como la guerra de Irak. Aunque los reproches del candidato afro- americano han sido mínimos en comparación con los lanzados por el sureño John Edwards. El ex senador se ha declarado creyente en Santa Claus y el ratoncito Pérez pero bastante incrédulo con respecto al liderazgo político de Hillary Clinton. Con insistencia en que la ex primera dama representa el statu quo en Washington. En el séptimo debate presidencial de los demócratas tampoco han faltado ataques a Hillary por respaldar a la Administración Bush en su antagonismo con Irán. Con fuertes críticas por haber votado a favor de designar a la Guardia Revolucionaria iraní como una organización terrorista. Para defenderse, la senadora ha argumentado que aunque no estoy a favor de precipitarnos a una guerra, tampoco soy partidaria de no hacer nada Dentro de una llamativa sintonía, los aspirantes republicanos también han empezado a multiplicar sus diatribas contra Hillary Clinton. En su último debate celebrado el mes pasado en Florida, los republicanos coincidieron básicamente en dos cuestiones: presumir de genuinas credenciales conservadoras y descalificar a la senadora por Nueva York. Mitt Rommeny, el ex gobernador de Massachusetts, aprovechó la ocasión para cuestionar la experiencia de Hillary: No ha dirigido ni la tienda de la esquina, ni un Estado de la Unión, ni una gran ciudad. No ha dirigido nunca nada. Y la idea de que puede aprender a ser presidenta, como si fuese una becaria, no tiene sentido Mientras, Rudolph Giuliani se despachó a gusto contra el coste multimillonario de la agenda social que defiende la senadora por Nueva York. El ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee, a pesar de presentarse como el republicano más afable de esta contienda, no dudó en afirmar que no hay nada divertido en la idea de que Hillary Clinton se convierta en presidente de Estados Unidos Con una enumeración del precio que supondría tener a la esposa de Bill Clinton tomando decisiones en el despacho oval: Los impuestos subirán. La sanidad se convertirá en el dominio del gobierno. El gasto público quedará fuera de control. Nuestras fuerzas militares se desmoralizarán. Y no estoy seguro de que ella tenga la valentía, voluntad y determinación suficientes para luchar contra el islamofascismo, la mayor amenaza a la que se ha enfrentado nuestro país Hillary Clinton ha intentado presentar los ataques de los republicanos como prueba de su efectiva oposición a las políticas fallidas de Bush Pero para sus rivales demócratas, la obsesión de los conservadores no es un buen presagio. Según Barack Obama, para los republicanos resulta demasiado confortable luchar contra la senadora por Nueva York. Mientras que a juicio de John Edwards, a los republicanos se les nota demasiado su predilección por Hillary Clinton. Reproches apocalípticos La senadora empieza a pagar el inevitable precio que conlleva su anticipado estatus de favorita odo mi apoyo a Sarkozy. Y en esta ocasión, no por sus opiniones sobre el terrorismo o por su postura a favor de restaurar la autoridad del profesor en las escuelas. Lo que aplaudo hoy es que mandara a paseo a Lesley Stahl. Seguro que han visto el vídeo y tienen fresca en la retina la imagen del presidente francés levantándose, dando una palmadita en el hombro a la periodista norteamericana y despidiéndose del equipo de la CBS con una despectivo ánimo Le sobró, sin duda, llamar imbécil a su secretaria de prensa, por concertar la entrevista en mal día, pero en el resto estuvo impecable. Sarkozy ya había hablado un par de veces con la norteamericana y dejado claro que considera lo relacionado con su mujer un asunto privado Textualmente: Tengo mucho que hacer y trabajar para ponerme a discutir con usted de todo eso El problema es que en todos los sitios cuecen tomates A pesar de la advertencia y consciente de que el chismorreo sube el índice de audiencia, Lesley arrancó preguntando por las desavenencias matrimoniales del presidente. Y este, veloz como el rayo, le espetó: Si tuviese que decir algo sobre Cecilia no lo diría aquí La americana hizo que no se enteraba, insistió y Sarko la mandó a hacer puñetas. Ha sido criticado en tertulias de radio y televisión, porque aquí se estila que el político de turno pase la mano por el lomo del periodista, acepte un tuteo sonrojante y sonría como un pasmado, cuando esos reporteros provocadores, que se han convertido en ingrediente obligado de toda cadena, se plantan micrófono en ristre en un acto oficial y formulan una pregunta grotesca o impertinente. Pues no. Ni oye Mariano ni escucha Alfredo Va siendo hora de que quienes nos gobiernan o pretenden hacerlo, pongan coto a tanta memez. A mí se me cae el alma a los pies cada vez que veo a personajes, en principio respetables, estirar los labios y buscar una frase ingeniosa, para quedar bien con el payaso de turno y divertir a la parroquia. Yo quiero líderes como Sarkozy. T