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ABC JUEVES 1- -11- -2007 Hillary Clinton afronta el ataque de los otros aspirantes a la candidatura demócrata 45 Misterioso atentado contra un autobús en una ciudad del centro de Rusia Al menos ocho muertos y medio centenar de heridos al hacer explosión un artefacto en Togliatti- -Las sospechas se dirigen hacia un grupo terrorista checheno RAFAEL M. MAÑUECO CORRESPONSAL MOSCÚ. Aunque siguen siendo frecuentes en las repúblicas del Cáucaso Norte, los atentados terroristas hace tiempo que no alteraban el ritmo habitual de vida en la mayor parte de Rusia. Hasta ayer, cuando un artefacto explosivo reventó un autobús de pasajeros en la ciudad de Togliatti, situada a orillas del río Volga. La deflagración ha causado ocho muertos y 56 heridos, entre ellos tres niños. Diez de los hospitalizados se encuentran en estado crítico. Por el momento, se ignora quién ha podido perpetrar el ataque. La Fiscalía de Togliatti ha abierto un expediente criminal por terrorismo asesinatos en masa y tráfico ilegal de explosivos El gobernador de la región de Samara, Vladímir Artiakov, ha decidido decretar hoy, jueves, día de luto mientras el Ministerio de Protección Civil enviaba desde Moscú un avión con ayuda médica y un equipo de expertos criminalistas. La bomba hizo explosión a las 8: 12 de la mañana (dos horas menos en España) cuando un autobús Maz 103 de fabricación bielorrusa, de la línea municipal número 2, atravesaba la intersección de dos calles en pleno centro de Togliatti. El vehículo iba abarrotado de personas que se dirigían el trabajo y de estudiantes universitarios en ruta hacia sus clases. Hubo también heridos entre quienes transitaban por la calle. La onda expansiva acabó con los cristales de ventanas y escaparates en un radio de cien metros alrededor del epicentro de la deflagración. Las televisiones rusas evitaron ofrecer imágenes duras de lo sucedido pero, a juzgar por los testimonios de muchos testigos entrevistados por la radio Eco de Moscú el espectáculo debió ser dantesco. Tanto es así que el pánico se adueñó rápidamente de los habitantes de Togliatti, donde viven unas 800.000 personas. En cuanto se difundió la noticia, el resto de los transportes públicos se quedaron sin pasajeros. Los colegios estaban desiertos. Todo el mundo acudió a recoger a sus hijos mucho antes del final de la jornada, tal vez por miedo a que se repitiera algo parecido a la matanza en la escuela de Beslán hace tres años. Las informaciones en relación con las circunstancias del atentado eran ayer confusas y contradictorias. La Policía de Togliatti aseguró que la bomba tenía una potencia equivalente a un kilogramo de trilita, mientras otras fuentes hablaban de dos, tres y hasta cuatro kilogramos. También se dijo en un primer momento que el artefacto fue adosado a los bajos del autobús. Después se afirmó que explotó dentro del vehículo e incluso que lo llevaba consigo un terrorista suicida. Nadie ha descartado que los autores de la masacre hayan podido ser grupos ultras o que se trate de un ajuste de cuentas mafioso en medio de una lucha por el control del mercado del transporte público. Pero, sin Hipótesis haber aún vestigios claros de la autoría, la mayoría de los lugareños que ayer hablaron por teléfono con la emisora Eco de Moscú se inclinaron por pensar que los chechenos están detrás del atentado. Hubo quien culpó directamente a la comunidad chechena de Togliatti, muy numerosa y con negocios en el sector comercial, además de mantener buenas conexiones con la fábrica de automóviles Lada, la más importante de toda la región. Pese a que los locutores de Eco de Moscú intentaban hacer comprender a sus oyentes que los chechenos de Togliatti son lo últimos interesados en cometer un atentado así, las llamadas indicaban que se les considera precisamente a ellos los principales sospechosos. En plena hora punta Los servicios de emergencia atienden a un herido del atentado con explosivos contra el autobús, ayer en Togliatti REUTERS Moscú, que reclama el control del Polo Norte, rechaza el reparto internacional de la Antártida R. M. MAÑUECO MOSCÚ. Rusia reclama para sí el control del Polo Norte y la explotación de sus recursos energéticos, pero se opone a que, en el Polo Sur, el territorio de la Antártida sea puesto bajo la soberanía de ningún Estado. Así lo exigía ayer el Ministerio de Exteriores ruso a través de un comunicado en respuesta a las reclamaciones territoriales formuladas recientemente por el Reino Unido en relación con un sector del continente helado que tiene más de un millón de kilómetros cuadrados. Rusia, uno de los países que más ha contribuido a la elaboración del Tratado de la Antártida de 1959, se ha mostrado siempre consecuente en contra de que se efectúe su reparto señalaba la nota de la Cancillería rusa. Moscú, por tanto, no reconocerá soberanía alguna sobre ningún trozo de la Antártida por pequeño que resulte. Las autoridades rusas consideran que el Tratado de 1959 congeló el asunto de las pretensiones territoriales El documento establece el marco jurídico para el establecimiento de bases científicas en la Antártida por parte de cualquier país del mundo. Fue firmado el 1 de diciembre de 1959 por 44 estados y entró en vigor dos años más tarde. Sin embargo, Argentina, Australia, Chile, Francia, Noruega, Nueva Zelanda y el Reino Unido no renunciaron a sus reivindicaciones territoriales. La primera reclamación fue presentada por Londres en 1908. En 1998, entró en vigor el Protocolo de Madrid de 1991, en el que se establece que la Antártida es zona desmilitarizada y dedicada exclusivamente a la investigación. El acuerdo prohibía además la explotación de los recursos naturales de la gran masa blanca durante 50 años. Rusia es uno de los países del mundo con mayor presencia científica en la Antártida.