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36 ESPAÑA LA VERDAD DEL 11- M LAS VÍCTIMAS JUEVES 1 s 11 s 2007 ABC Euforias y desencantos Ambiente denso y tenso, aunque las víctimas supieron embridar sus emociones. Después de un incidente a primera hora de la mañana por el reparto de las plazas en la sala de vistas y de algún pequeño altercado, la entereza fue la nota predominante BLANCA TORQUEMADA MADRID. Enredada en los precedentes de tres años largos de especulaciones torticeras y de una madeja de cables (pocas veces se han visto tantos micrófonos y cámaras de televisión juntos) la mañana, ventosa y soleada, desembocó en la nitidez expositiva del resumen de la sentencia leído por el juez Gómez Bermúdez y en los sentimientos encontrados de las víctimas, dignas portadoras de su dolor a lo largo de toda la sesión. Hubo incidentes puntuales, desagües inevitables de la tensión acumulada, y algunas salidas de tono que, en la balanza, apenas pesan frente a la entereza generalizada. Blindadas ayer y sometidas a la estrechísima vigilancia de más de trescientos policías y guardias civiles, las instalaciones de la Audiencia Nacional en el recinto ferial de la madrileña Casa de Campo son de dimensiones modestas y en ellas es inevitable la confluencia (tanto a la entrada como en la propia sala y en los recesos) de los acusados, magistrados, letrados, víctimas, funcionarios, policías y periodistas. Un totum revolutum que ayer intentaron evitar los miembros del dispositivo de seguridad, (dada la excepcional cantidad de asistentes) sin excesivo éxito en algunos momentos. Un primer altercado se produjo cuando Pilar Manjón, acompañada de un nutrido grupo de miembros de su asociación (la de Afectados 11- M comprobó que sólo se permitía el acceso a la sala de vistas a un reducido cupo de sus integrantes, mientras que al resto se les debía confinar, por razones de aforo, en otra estancia del sótano con pantallas de televisión para seguir la lectura de la sentencia. En un arranque airado, Manjón se aferró a un o todos o ninguno que acompañó con imprecaciones contra los miembros de otras asociaciones (las afines a la teoría de la conspiración) que previamente sí habían tenido paso franco. Los putos peones negros dentro, y las víctimas fuera gritó, al tiempo que se encastillaba en un fuenteovejuna de contestación en el que intentó calmarla el director general de Atención a las Víctimas, José Manuel Rodríguez Uribes, y del que sólo la sacó finalmente la mano izquierda del juez Gómez Bermúdez, quien intervino para convencerla de que, junto a una treintena de los suyos, entrara en el sancta sanctorum judicial donde se iba a dilucidar la suerte de los encausados. En ese compás de espera hasta que se resolvió la distribución de las víctimas en el escenario principal de la noticia no faltaron los chispazos emotivos, conmovedores Soy la madre de Angélica, asesinada cruelmente en la estación de Santa Eugenia sollozaba una mujer) ni algún otro episodio conflictivo, como el de la irrupción en el sótano, repleto de familiares de asesinados, de una muchacha con velo hiyab La chica fue objeto primero de algunas miradas de reprobación y después se alzaron un par de voces contra ella: ¿Qué haces aquí? ¡Quítate el velo! ¡No te quiero ver! Hubo distintos rumores sobre su identidad, pues algunos la identificaron como familiar de un acusado, aunque después ella misma despejó esa incógnita a ABC: No soy víctima ni tengo relación con los acusados- -explicó- Sólo vengo para ver qué decide hacer el Tribunal con los musulmanes que están en el banquillo. Tengo pase como invitada De hecho, no era la primera vez que la joven, llamada Sara, asistía al juicio. En toda la jornada, los miembros de los colectivos de víctimas que a lo largo de estos últimos años han aventado la supuesta existencia de agujeros negros en la investigación de los atentados de los trenes, mantuvieron, desde primera hora, una actitud discreta (alguien comentó que se curaban en salud en previsión de Altercado por falta de aforo Un hiyab entre las víctimas Pilar Manjón salió de la Audiencia Nacional decepcionada por algunas absoluciones JAIME GARCÍA Mohamed Mousaten fue uno de los absueltos por el tribunal JAIME GARCÍA la que se les podía venir encima con la sentencia) y ocuparon con diligencia y sin muchos aspavientos los lugares que tenían asignados. Tal fue el caso del vicepresidente de la AVT, Gabriel Moris (quien perdió a su hijo en la masacre y ejerció como perito en el juicio) o de Ángeles Domínguez, presidenta de la Asociación de Ayuda a Víctimas del 11- M, entidad que surgió como escisión de la de Manjón. El bullicio de los pasillos se tornó en pétreo silencio a las once y media, cuando llegó el ansiado momento de escuchar de labios del presidente de la sala la sentencia más esperada en la reciente historia judicial de España. Las palabras de Gómez Bermúdez, precisas y contundentes, iban desmontando el mecano de la conspiración pieza a pieza, de forma taxativa e inapelable, y dibujaron un todo congruente que en ningún momento cayó en los excesos retóricos. Así, nadie perdió el hilo, pese a que algunos de los directamente concernidos por el desmoronamiento de sus