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ABC MIÉRCOLES 31 s 10 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 91 El Cervantes se extiende por el Marruecos francés Los Príncipes de Asturias inauguraron ayer en Marraquech el sexto centro de la institución en el país magrebí TEXTO Y FOTO LUIS DE VEGA CORRESPONSAL MARRAQUECH. Marruecos iguala ya a Brasil en la lista de país con mayor número de sedes del Instituto Cervantes. Los Príncipes de Asturias presidieron ayer la ceremonia inaugural del sexto centro, levantado en la ciudad imperial de Marraquech. Con éste son ya cuatro los institutos asentados en ciudades tradicionalmente de mayor potencial lingüístico y cultural francés como Rabat, Casablanca y Fez, que vivieron hasta 1956 al abrigo de los colonos franceses. Los otros dos se encuentran en la que fue capital del protectorado español, Tetuán, y en la que fue durante varias décadas ciudad internacional y verdadero crisol de culturas en el estrecho de Gibraltar, Tánger. Hemos ido bajando al sur, pensando que todo Marruecos está interesado en la lengua y cultura española explicó la directora del Cervantes, Carmen Caffarel. Don Felipe aseguró que este nuevo centro, verdadero impulso al diálogo refuerza aún más las relaciones históricas de ambas orillas del Mediterráneo y especialmente entre Madrid y Rabat, promoviendo la convivencia integradora El español, lengua de 400 millones de personas, es nuestro mayor activo y mejor bien, por eso lo compartimos añadió. Las relaciones de España y Marruecos disfrutan de una vigorosa salud dijo en su discurso el Príncipe de Asturias, que expresó del deseo de España de hacer de nuestros vecinos una sociedad cada vez más moderna y avanzada así como comprometida con los derechos humanos Don Felipe y Doña Letizia estuvieron acompañados por el Príncipe Mulay Rachid, hermano del rey Mohamed VI. También les acompañaron el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y su homólogo marroquí, Tieb Fassi Fihri. Las autoridades españolas quisieron agradecer, también, la presencia de los dos Premios Príncipes de Asturias marroquíes, Fátima Mernisi, de Literatura, y Hicham El Guerruj, de Deportes. En la ceremonia ocupó un lugar destacado el escritor Juan Goytisolo, asentado en Marraquech desde hace una década. Todos estuvieron presentes en la inauguración de la biblioteca del centro, que lleva el nombre del poeta José Ángel Valente. Caffarel descartó que, por el momento, esté previsto abrir un nuevo centro en el Sahara Occidental, donde el empleo de la lengua española se ha degradado en detrimento del francés, especialmente desde que en 1975 Marruecos ocupó la ex colonia. Los Príncipes de Asturias, acompañados por el Príncipe Mulay Rachid (derecha) hermano de Mohamed VI CLÁSICA Trío Mompou Obras de F. Mompou, L. Brouwer, B. Casablancas, C. Cruz de Castro, Z. de la Cruz, G. Fernández Álvez, A. García Abril, J. M. García Laborda, J. García Román, R. Groba, C. Hallfter... Lugar: Centro de Arte Reina Sofía. Madrid. Veinte estrenos, veinticinco años ANDRÉS IBÁÑEZ Noche de celebración. Veinticinco años del trío Mompou. Tomás Marco, con aspecto muy serio y palabras muy joviales, presenta el concierto desde el escenario, y pide al público que si les arrojan algo que sean tomates pero no piedras, que hacen daño. Y es que no sólo se celebra esta noche la labor de tres intérpretes intrépidos, sino también a varias generaciones de la música hispana: veinte compositores nada menos, que han escrito veinte obras breves especialmente para esta noche. González Sarmiento no toca un La para que sus compañeros afinen, sino La Fa Re La, y luego un acorde de Re menor, y luego La Fa Do sostenido. No es que esto no se haga nunca, pero en esta relativa relajación de las formas percibimos el aire de complicidad y bienestar de los que se sienten entre amigos. El Auditorio 400, lleno hasta las últimas filas, posee de pronto la calidez de un salón particular. Los miembros del trío Mompou atacan estas obras con una vitalidad envidiable, como si acabaran de formar su agrupación y se lanzaran a la música con deseos de devorar el mundo. Algunos de los compositores han decidido regalar al trío lo que podría ser una colección de perfectos bises: como el de Carlos Ruiz de Castro, una tocata llena de ostinatos y ascensos y descensos cromáticos; o el de Cristóbal Halffter, un juego alla Escher en el que un entramado de disonancias y un coral barroco van desplazándose mutuamente; o el de Tomás Marco, ingeniosamente puntillista y dominado por un absorbente accelerando; o el espectacular tango final de José Luis Turina, que será de esos bises que inmediatamente levantan una ovación y obligan a tocar un bis más.