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56 MADRID MIÉRCOLES 31 s 10 s 2007 ABC Un panteón destrozado y abandonado en el cementerio de La Almudena, en una imagen tomada ayer Cementerios con 364 días de olvido Cada vez menos madrileños se acercan a las necrópolis para recordar a sus difuntos. Los familiares son, en ocasiones, quienes se encargan de mantener las instalaciones en condiciones, sobre todo en los cementerios más pequeños POR JOSÉ M. CAMARERO FOTOS CHEMA BARROSO MADRID. Acercarse durante estos días a cualquiera de los 13 cementerios que se encuentran en la capital implica largas esperas ante las floristerías ambulantes, los grifos para recoger cubos de agua e, incluso, las carreteras que llegan al recinto. Masiva asistencia, aunque cada vez menor. La tradición del Día de los Santos va perdiendo fuelle, y eso se deja notar en los propios camposantos, que sufren las secuelas del olvido durante 12 meses, y que sólo durante estos días intentan recobrar el protagonismo, la limpieza y el orden que se merecen los familiares o amigos más queridos. Ese es precisamente el sentir de una buena parte de las más de 90.000 personas que durante estos días hacen la visita de rigor a cementerios como el de La Almudena, San Isidro o Carabanchel, los más grandes de la capital. Un paseo por estas instalaciones da fe de los destrozos que el paso del tiempo y la mano del hombre suponen. El olvido va dejando su huella sin prisas: aceras derruidas, tumbas cubiertas por hierba, cristales rotos y cierta falta de materiales, aunque sea para adornar con flores estos días. En estos días, el cementerio se transforma para bien, aunque el resto del año se encuentra un poco olvidado afirma, en el de la Almudena Isabel, de 76 años. Quienes, como ella, se acercan a estos recintos durante todo el año son, muchas veces, los que se encargan de mantener en buenas condiciones los cementerios, sobre todo los que se encuentran en distritos del extrarradio, como los de Vicálvaro, Vallecas o Barajas: Yo suelo venir una o dos veces al mes explica Manuela, y me encargo de limpiar un poco los nichos cercanos al de mi marido, barriendo y echando cubos de agua afirma mientras abandona el recinto vallecano. Aunque son cementerios mucho más pequeños, algunos madrileños prefieren enterrar allí a sus difuntos por la tranquilidad de estas fechas según afirma una vecina de Vicálvaro. Si tienes que ir a La Almudena, es mucho más costoso, y aquí lo tenemos cerca de casa explica. En realidad, los recintos de Barajas, Canillejas, Canillas, Vallecas y Vicálvaro (que antaño fueron cementerios de estos pueblos alejados del centro) son, muchas veces, los grandes olvidados Habitualmente, allí se encuentran los restos de los vecinos de estos barrios. Son más pequeños, pero también más prácticos a la hora de moverse: no existen tantos desperfectos como en otras necrópolis de la ciudad. Aquí nos conocemos todos los que venimos de vez en cuando explica uno de los trabajadores de la instalación municipal. Casi nunca surgen problemas porque los raterillos suelen acudir a La Almudena explica. Y es que, durante esas fechas en las que las aglomeraciones son las protagonistas en las grandes necrópolis, grupos de inmigrantes rumanos y algunos carteristas hacen su agosto En el primero de los casos, se sitúan en las puertas del cementerio para ofrecer ayuda a las mujeres que entran a La Almudena. Es una historia que se repite todos los años explican María y Teresa. O te in- Carteristas Familiares comprometidos