Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
38 INTERNACIONAL MIÉRCOLES 31 s 10 s 2007 ABC Nayla es una cantante y compositora libanesa que lleva nueve años en España, adonde llegó previo paso por Francia tras la guerra civil que asoló su país. Además de su carrera artística, Nayla desarrolla una intensa actividad para dar a conocer la realidad del Líbano y denunciar la situación de sus compatriotas presos en cárceles sirias. En un viaje a su país recogió los testimonios de tres mujeres cristianas que luchan por sobrevivir en medio del conflicto y la creciente islamización Mujeres cristianas del Líbano TEXTO. NAYLA NAHAN FOTO. R. ATTIÉ Hace tiempo que me había prometido hacer algo por las mujeres de mi país. Esas mujeres modernas, trabajadoras. Esas que luchan cada día para estar allí, frente a una situación cada vez más frágil. Un jueves, sentada en el calor de la tienda de campaña con Odette Z. pensé que podría escribir algo sobre el coraje y la lucha de esta mujer de 70 años. Antes, Odette era costurera. Ahora lleva dos años y seis meses viviendo en una tienda de campaña, rodeada de las jaimas de Hizbolá. Esas mismas que paralizan el centro de Beirut desde el pasado mes de diciembre. Antes estábamos solos me cuenta, mientras me hace visitar el lugar. Desde las navidades pasadas nos han rodeado. Pero no molestan Odette vive en la tienda de campaña de protesta de la asociación SOLIDE (Support to Lebanese in Detention and Exile) levantada por todos los familiares de libaneses encarcelados en Siria. Sin ningún motivo. Sin ningún cargo. Estos familiares piden que se cree un Comité o una Liga Internacional para investigar sobre sus hijos, hijas, hermanos, padres etc. Setecientos nombres y apellidos, perdidos en las carreteras entre dos prisiones sirias. A Odette Z le arrebataron en 1986 a sus dos hijos: un chico, Richard, que entonces contaba con 22 años y una chica, Christine, de 19. Odette lleva casi 22 años esperando a ambos, encarcelados en una prisión en Siria. Hace un año. un ex prisionero le dio la noticia de que sus hijos estaban vivos en una de las cárceles, y que había visto allí a Richard. Odette mira por la ventanita de la tienda, toma un trago de café y, con una ilusión triste, dice: Mañana toca peluquería Siempre se le ve arreglada, a pesar de pasar seis días de la semana en esta jaima. Odette sigue esperando que algún día se reencuentre con sus hijos. Y jura, sin ninguna clase de duda, que los reconocerá. Me dice que si vuelven no se quedarán en el país. Se irían a Odette, a la izquierda, madre de dos hijos presos en cárceles sirias, con la autora de este reportaje Occidente. Sin embargo, no cree que Líbano llegue a convertirse en una república islámica. Está convencida de que el pueblo libanés podría olvidar los rencores y vivir en paz, pero no confía en los líderes que dirigen el país. El caso de Najat G. no se parece al de Odette. Procede de una familia cristiana de los alrededores de Beirut, con una hermana y dos hermanos. Estudió contabilidad. Se casó joven, con 26 años. Tuvo un hijo, Karl, quien hoy tiene 20 años. Cuando se casó, todo era bonito, de color rosa. Pero la desilusión no tardó en llegar. Najat fue maltratada por su marido. Al principio lo callaba todo. Por miedo, por vergüenza, por no saber que existe otra cosa. Hasta el día que confesó a sus padres que iba a poner una querella contra su marido y que se iba a separar. Y se separó. Su hijo tenía entonces seis años. En Líbano, las separaciones eran muy mal vistas en aquellos años ochenta. El peso de lo que diría la sociedad era determinante en un país que, a pesar de querer ser occidental, se encuentra en un entorno árabe. Pero a Najat no le importó. Mi vida era más importante que lo que pudiera opinar la sociedad me dice. Najat nunca se divorció por lo caro que resulta en Líbano este trámite jurídico. Hoy, Najat es una mujer moderna. Tiene coche y trabaja en la joyería que posee su hermano, a las afueras del norte de Beirut. Se siente feliz, pero nunca pudo rehacer su vida. No sabe por qué: ¿el peso de la sociedad? ¿el no poder divorciarse? Muchas preguntas a las que no consigo tener respuesta, o solo parte de ella: el coste del divorcio Pregunto a Najat si le gustaría irse de Líbano. Y en seguida una sonrisa esperanzadora ilumina su rostro y me dice: Claro que sí. Para ganar un futuro para mi hijo, me iría ahora mismo. Y si él quiere irse solo, que se vaya, su futuro es lo más importante Najat teme la islamización del país en el futuro y cree que aunque respeto a todas las religiones, jamás me casaría con un hombre de otra fe distinta de la mía, es decir, la cristiana Esta convencida de que sus nietos no podrán vivir en Líbano a causa del integrismo. Nicole B. nació en Líbano, en una familia cristiana, dos años antes que estallara la guerra de 1975 en Beirut. Es una mujer soltera, emprendedora y guapa (fue Miss Líbano en 1995) Tenía 17 años cuando emprendió un viaje de cuatro años a Estados Unidos para hacer la carrera de diseño de moda y realizar prácticas en las grandes firmas del país. De vuelta al Líbano, afrontó la competencia de muchos hombres diseñadores libaneses internacionales muy introducidos en el mundo de la moda. Tras reflexionar, se centró en el diseño de la ropa folclórica de Líbano y mezcló lo tradicional con lo moderno. Abrió su primera tienda en 1996 con diez modelos de vestidos que había hecho ella misma. Nadie creía en su proyecto. Tampoco en la combinación de estilos que hacía. Pero luchó con todas sus fuerzas. Pasaba días y días sin ver a un cliente Al final, con muchos sacrificios, logró abrir otras dos tiendas, donde se vende ropa, pero también algunos artículos de artesanía de diseño propio. Nicole es una persona muy optimista, abierta, moderna. Me asegura que la mujer tiene un mínimo de derechos en Líbano a pesar de que al hombre, le cuesta todavía admitir que la mujer trabaje A lo largo de nuestra conversación Nicole habla mucho de choque de culturas, de religión y de clase Cuando le pregunto sobre la convivencia en este país tan pequeño dice: a veces, cuando veo las noticias, o paso por algunos barrios, no puedo creer que algunos grupos y yo tengamos el mismo carné de identidad, el mismo pasaporte Nicole me confirma que, si se islamiza el país, me quedaría e intentaría adaptarme... Más información en: http: solide- lb. org http: www. soynayla. com Hijos presos Guapa y emprendedora Najat está convencida de que sus nietos no podrán vivir en el Líbano a causa del integrismo