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ABC MARTES 30 s 10 s 2007 INTERNACIONAL 39 Gerald Ford pensaba que Clinton era un adicto sexual Un libro póstumo del ex presidente revela su convicción de que el marido de Hillary está enfermo, necesita tratamiento PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Justo en la semana de Halloween- -cuando parece existir sobre todo en Estados Unidos más disposición de lo habitual a recibir mensajes desde el más allá- -la lista de novedades editoriales se ha visto engrosada por un peculiar libro de explosivas declaraciones realizadas en diferentes momentos de su vida por el presidente Gerald Ford (1913- 2006) al periodista Thomas DeFrank, del New York Daily News Todo un alarde de sinceridad política sobre el que el ex presidente Ford impuso sólo una condición: reservar su publicación hasta después de su muerte. Entre las cargas de profundidad atribuidas a Gerald Ford en las páginas de Write It When I m Gone (editorial Putnam, 272 páginas) la más comentada ha sido su aseveración de que Bill Clinton es un adicto al sexo necesitado de algún tipo de tratamiento. Además de la opinión de que en el matrimonio Clinton, la voz cantante en esa excepcional coalición política de dos siempre ha correspondido a Hillary. Es decir, que ella lleva los pantalones y él no puede mantener cerrada la cremallera. Según la cita atribuida a Gerald Ford sobre Bill Clinton, está enfermo, tiene una adicción, necesita tratamiento Diagnóstico con el que habría coincidido sin dudarlo Betty Ford, la ex primera dama y fundadora como resultado de sus problemas personales de un famoso centro para el tratamiento de adicciones. Según la esposa de Ford, el problema es que Bill Clinton nunca ha admitido su problema y no ha podido beneficiarse de los efectivos tratamientos existentes para las compulsiones sexuales. De acuerdo a estas confesiones realizadas por Gerald Ford en diferentes momentos de su vida, él mismo pudo comprobar las evidentes debilidades carnales de Bill Clinton. Según Ford, con fama de no militar precisamente en la facción más conservadora del Partido Republicana, el popular político de Arkansas nunca se perdía una falda atractiva en ninguna de las ocasiones sociales en las que coincidimos El sucesor de Richard Nixon habría llegado a ofrecer su ayuda condicional a Bill Clinton durante el escándalo de Monica Lewinsky. Ford se Primera persona Gerald R. Ford EFE Ford creía que Hillary era la que llevaba los pantalones y que Bill no podía mantener cerrada la cremallera dirigió al atribulado ocupante de la Casa Blanca en los siguientes términos: Bill, creo que tienes que admitir que has mentido. Si lo haces, creo que eso te ayudará y yo te ayudaré también. Si admites haber cometido perjurio, yo estoy dispuesto a hacer más Ofrecimiento rechazado por Bill Clinton en mitad del proceso de impeachment Con respecto a Hillary Clinton, Ford no dudó en describir a la senadora por Nueva York como una mujer con voluntad de hierro pero expresó sus dudas de que haya llegado el momento de tener una señora presidente En mayo del 2006, el anciano ex presidente consideraba que el mejor candidato republicano para detener a Hillary era Rudy Giuliani, el alcalde de Nueva York durante el 11- S. El periodista Thomas DeFrank ha explicado que esta complicidad con Ford se remonta a los tiempos de Watergate, cuando el entonces vicepresidente le exigió que no publicase un espontáneo comentario sobre el inminente final de la presidencia de Richard Nixon. El resultado fue una serie de entrevistas periódicas cuyo contenido debía mantenerse en secreto hasta su muerte ocurrida a finales del 2006, Ford también habría extendió este privilegio de confidencialidad al famoso periodista Bob Woodward. Después de la muerte del ex presidente, Woodward divulgó otra entrevista en la que Ford reprochaba a Bush y sus principales asesores- -Rumsfeld y Cheney- -el haber cometido un gran error al justificar la guerra de Irak por inexistentes armas de destrucción masiva.