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ABC MARTES 30 s 10 s 2007 INTERNACIONAL 37 El objetivo del chantaje a la Familia Real británica era un miembro secundario Se pedía dinero por no divulgar un vídeo de un supuesto caso de sexo y drogas EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. Un miembro de segunda fila de la Familia Real británica es la persona objeto de chantaje por dos individuos que pretendían cobrar 50.000 libras (unos 71.000 euros) por no divulgar un vídeo de un supuesto caso de drogas y sexo homosexual en el que, según aseguraban, el familiar de Isabel II estaba implicado. El nombre del afectado no se ha divulgado por impedimento legal. El hecho de que no se trate de ninguna figura relevante ha sido acogido con alivio por parte del Palacio de Backingham. La Policía ha detenido a Ian Strachan y Sean McGuigan, de 30 y 40 años, respectivamente; ambos de origen escocés y residentes en Londres. Strachan, con domicilio en el caro barrio de Chelsea, era habitual en fiestas de alta sociedad y había tenido algún contacto con los príncipes Guillermo y Enrique y otros miembros de la Familia Real como Zara Phillips y Freddie Windsor. operación para detener a quienes estaban detrás de la acción. Un agente se hizo pasar por alto miembro del servicio de Palacio de Buckingham y solicitó ver el vídeo antes de pagar las 50.000 libras exigidas. El encuentro se realizó en uno de los Hilton de Londres y fue grabado por la Policía desde la habitación de al lado. Después de que los chantajistas mostraran parte del vídeo que decían disponer, el agente encubierto hizo una señal y la Policía entró en la habitación y detuvo a los implicados. Luego se realizaron registros en varios domicilios. La pareja compareció ante el juez el 11 de septiembre y la Fiscalía decidió prohibir la identificación pública de la persona objeto del chantaje, tal Operación policial El Príncipe de Gales recogió ayer en Heathrow al Rey Abdulá de Arabia, de visita oficial en Reino Unido AP como normalmente procede en casos semejantes. Parecidas limitaciones ya se produjeron en 2003 cuando un anterior sirviente del Príncipe Carlos relacionó a éste con un supuesto acto homosexual. Por impedimento legal, la prensa británica no pudo referirse de modo expreso al objeto de la alegación, y la prensa extranjera que lo hizo no pudo distribuirse en el Reino Unido. Así ocurrió con ABC. El anterior caso conocido de chantaje a un miembro de la Familia Real se produjo un siglo atrás, cuando al Duque de Clarence, hijo del futuro Eduardo VII, le requirieron en 1891 el pago de 200 libras a cambio de unas cartas que había enviado a dos prostitutas con las que había estado. La existencia de esas cartas sólo saltó a la opinión pública en 2002, al ser subastadas en Bonhams. Imágenes dudosas Según la Policía, ambos se pusieron en contacto con el chantajeado anunciándole que disponían de un vídeo en el que se veía a su ayudante tomando cocaína y jactándose de haber recibido sexo oral de él. En la imagen sale el ayudante cortando la cocaína con una tarjeta de crédito de Harrods y recibiendo más droga en un sobre que lleva el membrete de la persona chantajeada. El abogado de los detenidos, Giovanni di Stefano, ha admitido que las imágenes y cintas de sonido no reproducen ninguna escena de sexo y además no existe seguridad de que el acto sexual al que se refiere el ayudante en realidad hubiera tenido lugar, pues podía haber sido invención suya. Stefano es conocido en el Reino Unido como el abogado del diablo pues entre sus clientes han estado Sadam Husein, Slobodan Milósevic y Harold Shipman, un médico que mató a más de doscientos pacientes. Las llamadas al afectado se hicieron en agosto, y éste lo comunicó a Scotland Yard. La Policía organizó entonces una Los tories quieren limitar el voto de los escoceses en el Parlamento inglés E. J. BLASCO LONDRES. El Partido Conservador británico ha lanzado la idea de crear un Gran Comité Inglés, que en la Cámara de los Comunes reúna sólo a los diputados elegidos en Inglaterra a la hora de decidir sobre las cuestiones que afectan únicamente a esa región del Reino Unido. La puesta en marcha de Parlamentos regionales en Escocia y Gales y la reinstauración de la Asamblea norirlandesa han hecho que el Parlamento de Westminster, además de legislar sobre asuntos nacionales, apruebe leyes que sólo se aplican a Inglaterra, que no tiene Asamblea regional propia. Esta situación provoca lo que en el debate político británico se conoce como la West Lothian question formulada en 1977 por el diputado de esa circunscripción electoral: el hecho de que en leyes que son para Inglaterra y Gales voten diputados escoceses, cuando los diputados nacionales de esas otras dos regiones no votan en las leyes escocesas que se dirimen en el Parlamento de Edimburgo. Una salida a esa situación es la creación de un Parlamento autónomo inglés, como lo defendía ayer en su editorial el diario conservador The Daily Telegraph que destacaba que la solución a la que apuntan ahora los tories introduce también una serie de incongruencias. Pero el Partido Conservador parece preferir tirar por ese camino de en medio de un Gran Comité Inglés, tal como lo ha formulado el ex ministro Malcolm Rifkind. Esta opción supondría menos reformas legales y menos gasto burocrático que un Parlamento inglés. De acuerdo con la propuesta, a la hora de votar sobre leyes que afectan a Inglaterra, en la Cámara de los Comunes se sentarían sólo diputados elegidos en esa región, algo que privaría al actual primer ministro, Gordon Brown, de intervenir en debates que afectan a 50 de los 60 millones de habitantes del Reino Unido. De todos modos, Brown no tiene nada que temer, pues la idea conservadora no podrá llevarse a la práctica hasta que el primer ministro pierda el poder por falta de mayoría. El Gran Comité Inglés forma parte del paquete de medidas correctoras que el líder tory David Cameron, está planteando para corregir lo que a su juicio son disfunciones generadas sobre todo por la autonomía escocesa. Así, Cameron sugirió también la conveniencia de revisar la llamada fórmula Barnett, que fija el reparto de fondos públicos, y por el cual los escoceses reciben 1.500 libras más por persona que lo que reciben los ingleses.