Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MARTES 30 s 10 s 2007 INTERNACIONAL 35 Florentino Portero CITA EN ANNAPOLIS Á El primer ministro Olmert, durante la rueda de prensa de ayer en Jerusalén para anunciar su enfermedad EFE Olmert anuncia que padece cáncer de próstata, pero seguirá al frente de Israel El primer ministro precisa que el tumor es microscópico y que su vida no corre peligro s Se someterá a una operación después de la cumbre de Annapolis LAURA L. CARO CORRESPONSAL JERUSALÉN. Si en los últimos meses se ha dejado ver firme, manteniendo el tipo a pesar de las sombras de corrupción que le persiguen y de las críticas por su gestión en la guerra con Hizbolá, que le han convertido en el político más impopular de Israel, ayer pareció un hombre frágil. El primer ministro hebreo, Ehud Olmert, anunciaba que padece un cáncer de próstata. Aunque él mismo se ocupó de precisar que la dimensión del tumor es microscópica que no hay metástasis que requiera quimioterapia ni riesgo para su vida. Y también, que seguirá ejerciendo su cargo antes del tratamiento y horas después de la operación a la que ha decidido someterse para extirparlo, que, según desveló el número dos del Ejecutivo, Haim Ramon, se programará tras la cumbre de paz de Annapolis a finales de noviembre. Mis médicos me dicen que mis posibilidades de curación son totales, y seré capaz de cumplir mis tareas corroboraba un pálido Olmert. Acompañado por sus médicos de cabecera, los doctores Shlomo Segev y Kobi Ramon, el jefe del tambaleante Gobierno judío sorprendía revelando tan incipiente dolencia 48 horas después de que tuviera entre sus manos los resultados de la biopsia que le había sido practicada una semana antes. Lo hacía a sabiendas de que la ambigua ley que le obliga a ser transparente con el electorado no le fuerza a informar públicamente sobre su estado de salud. Pero también de que los silencios en los días posteriores al derrame cerebral masivo sufrido en enero de 2006 por su antecesor y padrino político, el todavía en coma Ariel Sharon, desataron todo tipo de especulaciones mediáticas y el primer gran reproche de una sociedad que exigió saber el diagnóstico de su máximo dirigente. Y se trata de no repetir errores. Decidí hacer una revelación total y franca poco después de conocer mi estado; los ciudadanos de Israel tienen derecho a saber justificaba ayer Olmert dejando a un lado, por superficial, el hecho de que en enero pasado ya tuvo algo que ver con el bisturí, pero fue para realzarse los párpados. En consecuencia, el primer ministro no se dejó detalle pendiente. Expuso que las primeras señales le fueron detectadas en un chequeo rutinario este mes a su regreso de una visita a Vladímir Putin, y que una vez descubierto un cáncer localizado de próstata en estado T 1, ha elegido pasar por el quirófano en vez de someterse durante 15 años a una estrecha vigilancia médica que los doctores le ofrecieron como alternativa. La operación, puntualizó el profesor Ramon, deberá esperar al menos seis semanas tras la biopsia, y dependerá del anestesista del primer ministro si se emplea anestesia local o general, en cuyo caso Olmert deberá transferir formalmente su autoridad a la ministra de Exteriores, Tzipi Livni. El anuncio del cáncer recababa ayer los deseos de pronta recuperación del negociador palestino, Saeb Erekat, y del jefe de la oposición, Benjamín Netanyahu. Y entre la gente, palabras de solidaridad mezcladas con los inevitables comentarios políticos que vinculaban la suerte de Olmert a la de Sharon. Los que traicionan la Tierra Santa acaban mal sentenciaba un internauta en Haaretz Nace el hijo del asesino de Rabin, que será circuncidado el mismo día del magnicidio Pocos titulares desatan tanta irritación como los que reflejan la vocación de actor de culebrón del asesino de Isaac Rabin, Yigal Amir, y su propagandística familia. Que si el reo se casa por poderes, que si pide un vis a vis en la cárcel, el embarazo vía inseminación artificial de su esposa, y ahora... Un duplicado genético se escandalizaba el diario Ma ariv ante el nacimiento del niño, con su madre en el paritorio protegida por guardaespaldas, y el progenitor informado por una llamada desde su celda. El niño será circuncidado a los ocho días, como manda el precepto judío. El 4 de noviembre, justo doce años después de que su padre matara al primer ministro. Él quería celebrar el rito en prisión. No se ha autorizado, pero la familia prepara su aquelarre de provocación. Aquí está nuestro éxito final, y Yigal ha logrado su felicidad ABC. es Vídeo de la comparecencia de Olmert sobre su enfermedad en abc. es internacional rabes y judíos coinciden en que no se dan las condiciones para avanzar en el proceso de paz. Ni Olmert ni Abbás dudan de la buena voluntad del otro. Ya no estamos en los tiempos de Arafat, cuando el rais era el problema. Sencillamente, Abbás es un presidente que no controla su territorio y que no está en condiciones de negociar. Tampoco Ehud Olmert anda sobrado de apoyo en el Parlamento de Israel. Para entender las prisas norteamericanas, o más bien de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, por convocar una Conferencia de Paz que no tiene agenda, ni siquiera invitados- -sólo el ministro del Gobierno español, Miguel Ángel Moratinos, pugna por estar allí- hay que olvidarse de Palestina y centrarse en Mesopotamia. Irán está empujando a las naciones árabes a los brazos de Washington y el Departamento de Estado trata de hacer gestos que convenzan a la calle árabe de su buena voluntad. Es una oportunidad extraordinaria que no se quiere desaprovechar. De Annapolis sólo cabe esperar una declaración de objetivos y alguna concesión importante. La diplomacia norteamericana apunta contra Olmert y la oposición se frota las manos. Como los saudíes han repetido, Annapolis sólo se justifica si Israel se compromete a levantar los asentamientos o a volver a las fronteras del año 1949. El primer ministro israelí no está en condiciones de satisfacer ninguna de estas dos demandas. Los norteamericanos no aspiran a tanto, pero tratarán de forzarle a dar algún paso relevante. Para la oposición parlamentaria en Jerusalén llega el momento esperado. Confían en que la historia se repita. De la misma forma que el laborismo se hundió en Camp David al ofrecer importantes concesiones sin lograr nada a cambio, confían en que Olmert se vea atrapado en una maraña de presiones sin que Abbás le pueda garantizar el fin del terrorismo. Annapolis, junto con el Informe Vinogradof, puede ser la antesala de unas elecciones generales.