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ABC LUNES 29- -10- -2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 73 viético de 1939. Fue tal su descontrol, explica Tibol, que se convirtió en informante, e incluso delator, al servicio de la embajada estadounidense en México. Sucedió en 1940 y explica la turbulencia que para Diego significó el inimaginable acuerdo. De hecho, había dado caña a Estados Unidos y concretamente en el caso de Sacco y Vanzetti desarrolló una campaña contra lo que consideraba un crimen legal A través de su historial político, recibió todo tipo de insultos. Fue rebautizado por J. C. Orozco como Diegoff Riveritch Romanoff, el renegado o líder folclórico y sus colegas mexicanos lo consideraron como toda una amenaza dado que el Museo de Arte Moderno neoyorquino sólo exhibía al único genio Siqueiros escribió sobre el camino contrarrevolucionario de Rivera pero fue Ehrenburg quien resolvió el asunto: Desde 1917 hasta su muerte tuvo a Lenin por maestro. Fue un auténtico revolucionario mutilado por un gran artista Rivera resolvió la técnica de la pintura mural, aunque esta faceta tampoco escapó a su lado combatiente. Sueños de un domingo en la Alameda para el Hotel del Prado es prueba de ello. Su autor introdujo en él a personajes diversos, uno de ellos El Nigromante que llevaba en una mano la frase Dios no existe lo que le valió la enemistad de la jerarquía católica y de católicos. Un grupo de jóvenes raspó la inscripción y los gritos de ¡Muera Diego Rivera! se propagaron. El mural se ocultó a la vista del público durante 8 años. En 1955, Pellicer, poeta católico, intervino en el conflicto quitando hierro al asunto religioso y centrándose en el cultural. El autor, desde Moscú, donde se trataba un cáncer, propuso que la cita se sustituyera por Conferencia en la Academia de Letrán 1836 en cuyo seno habló el Nigromante. En El Teatro en México aparecía Cantinflas dando dinero a los pobres y la cifra 20.000.000 millones; en otro lado, los millonarios y el número 9.000 x 1.000.000, es decir 9.000 ricos frente a 20.000.000 de desamparados. Tibol le preguntó al artista la razón por la que había elegido al famoso actor y él le aconsejó que fuera a la calle Morelos. Allí, en efecto, Mario Moreno, ayudaba a los humildes. A Diego Rivera los bandazos políticos y emocionales le pasaron factura y en 1948 visitó a su amigo Alfonso Millán, psiquiatra. En 1874, J. M. Villela escribió que la sociedad sin arte sería como un hombre sin alma. Diego ofreció la suya al arte. Más información sobre el artista: http: www. diegorivera. com MÚSICA POPULAR Concierto: Tinariwen y Vieux Farka Toure. Lugar: Sala Caracol. Madrid. Fecha: Festival de Otoño Book of Longing Textos e imágenes de Leonard Cohen. Música de Philip Glass. Dirección escénica: Susan Marshall. Dirección musical: Michael Riesman. Lugar: Teatro Albéniz. Madrid 24- 10- 07 Blues del desierto LUIS MARTÍN La riqueza musical de Mali no siempre tiene fiel reflejo en los círculos occidentales. Y las razones son variadas, si bien pueden resumirse en una sola: cortedad de oído de los programadores. Se entiende, pues, que la aparición de una nueva estrella dentro de esa constelación, Vieux Farka Toure, sirva de medido pie para recordar que, al margen de la venerable representatividad que sigue teniendo la música de su padre, Ali Farka Toure, hay un indudable goce artístico en el hecho de embarcarse en la obra de otras gentes de aquel país: Habib Koite, Oumou Sangare o Mamou Sidibe. Vieux Farka Toure ha cumplido los veinte años de edad y ya es considerado, no sin cierta exageración, un digno albacea de los hallazgos de su progenitor. Su voz es un grito de guerra, flexible como la de aquél, y su técnica guitarrística, tanto en fraseo como en rítmica, afilada, brillantísima. No obstante, en su búsqueda de los diamantinos manantiales africanos del blues, convendría que reflexionase acerca del error que supone elevar la amplificación de sus instrumentos hasta hacer temblar las muelas de los presentes. Será bueno, en fin, quedar a la espera de la evolución de esta prometedora promesa con suficiente entidad de sólido presente. Con Tinariwen, que comparecían en la primera parte de este doble recital, la impresión es, en cambio, más ajustada. Estos nómadas del desierto son la sensación del momento. Una potente banda de rock cuyo incontestable talento les permite amalgamar con gran acierto las tradiciones tuaregs, las canciones de los jelis, el rock occidental y ese modelo de blues que se moldea con arena y vida en las riberas del Níger. Su potente y colorido plante escénico, enturbantados completa sus poderes. Una desmesura, y no rebajo. Tinariwen tienen un disco reciente en la calle, Aman Iman: Water is life cuyos temas reconstruyeron hábilmente en el concierto. Esta banda ejerce en pura ortodoxia como divulgadora del volcánico blues del desierto. Y entretejiéndose con este tupido magma, las guitarras vomitan una espectacular llamarada de rock. Desde el primer momento, hubo una entrega sin reservas. Un concierto imposible de olvidar. Nostalgia y solemnidad ANDRÉS IBÁÑEZ Qué extraña solemnidad tiene la música de Philip Glass. En ella nada se mezcla. Las piezas son simples, incluso descaradamente simples, y se muestran intactas, en contacto unas con otras pero sin rozarse. Escuchamos sucesiones de acordes, desplegados en arpegios repetitivos, y el contraste entre un acorde y el siguiente. Ese efecto llamado sexta napolitana sigue todavía funcionando. La solemnidad proviene de estas sucesiones voluntariamente poco ágiles. Hemos de proceder del punto A al punto B y luego al punto C. Algo de ironía, sin duda, en esta exposición solemne e imponente de naderías. Y también algo helado, mecánico, voluntariamente mecánico. La solemnidad de algo formidablemente simple que parece responder al ritmo psíquico de extrañas máquinas del futuro. No parece música humana, sino la música de alguien que observa a los humanos. El espectáculo es, como cabía esperar, enormemente refinado y elegante. Longing significa anhelo pero también, y en la misma medida, nostalgia Hay nostalgia, hay ironía, hay una discreta dirección escénica, una eficaz ilumina- El alma dedicada al arte Philip Glass ción. Todo parece suceder como en el fondo de la mente, como en una mansión de David Lynch o en un hotel de Sofia Coppola. Proyecciones de dibujos de Leonard Cohen, sobre todo autorretratos. Este hombre está obsesionado con su rostro. Y siempre con frases escritas. Casi no sucede nada, la música parece apresada en un estatismo elegante y exquisito, las canciones parecen, una tras otra, la misma canción (la misma cadencia de cuatro compases, las mismas líneas melódicas de notas repetidas que van siguiendo el con- ABC torno de la armonía) pero al mismo tiempo tenemos mucho que hacer: escuchar la música, entender la letra, ver los dibujos, leer lo que hay escrito en ellos. Enormemente elegante, misterioso, monótono. Nada es asombroso. Nada quiere serlo. El compositor en escena frente a un teclado en el que toca algún acorde de vez en cuando. Los poemas de Leonard Cohen, su cadencia intemporal, su tono sentencioso, su ironía helada. Así es, poco más o menos, la última obra de Philip Glass. CLÁSICA Ciclo Sinfónica de RTVE Quinta sinfonía de Mahler. Orquesta Sinfónica de RTVE. Dir. E. Inbal. Lugar: Teatro Monumental de Madrid. Fecha: 25- X- 2007 Mahler por Inbal ANTONIO IGLESIAS La música de Gustav Mahler siempre deja una huella compleja e indefinible... Pero, por encima de sus dilataciones (setenta y dos minutos invirtió el israelí Eliahu Inbal) dejando a un lado la inmensa cantidad de comentarios suscritos aquí, su audición jamás deja de conmovernos. Su temática es hermosísima y el procedimiento en general resulta lección de repaso harto beneficio- so, llegando a todos por su grandiosa afectividad, mucho más en el mundo de hoy presidido por una evidentísima penuria espiritual... Escuchar esta obra colosal- -en el amplio sentido de esta palabra- -es tan grave como beneficioso, lo que no quiere resultar ser un contrasentido. La versión de Inbal, absolútamente convicente, no precisa ya de una pequeña partitura sobre su atril, a guisa únicamente de suerte de salvavidas para su camino, porque en todo momento resultó ser dueño y señor de cuanto dictaba. Quizá, por ello, una exageración acentual obviamente pretendida, fue inapropiada con la sí lograda interpretación de las grandes líneas, conseguidas bien por encima de momentos turbulentos, cuando la rapidez, que cabe imputar a una falta de ensayos suficiente, per- turbadores en el primer tiempo y, sobre todo, en el final de la obra. Un especialísimo párrafo se merecen los profesores de nuestra Sinfónica de RTVE, notoriamente volcados ante la exigente batuta invitada, con una insuperable actuación de las siete trompas, cuatro trompetas y los tres trombones que, con la tuba (esplédida siempre, pero con excesivas ganas solistas) alcanzaron con la madera una gran calidad, así en ese precioso puente polifónico que engarza el sublime Adagietto -excelencias de la cuerda con los apoyos del arpa- -con el inmediato siguiente Rondó Y como la edificación de esta Quinta mahleriana resultó magnífica en su total apreciación ofrecida por Inbal, cabe una alta aceptación de la más reciente sesión musical del Monumental.